Corrientes, jueves 02 de abril de 2026

Cultura Corrientes
HECHO POR UN CORRENTINO

"Catamarca, fortaleza de altura", un libro heroico y necesario

09-12-2020
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(Por Luis A. Taborda desde Ciudad de Tinogasta, Catamarca, para momarandu.com) Catamarca, después de 37 años de recuperada la vida democrática nacional, no contaba todavía con un libro en serio, bien organizado, bien escrito, con muy buenas o excelentes fotografías, destinado a mostrar sus bellezas naturales, sus características culturales y todos aquellos aspectos que destacan a nuestra provincianía en el contexto de las otras jurisdicciones del país, como así también aquellos rasgos únicos e incomparables que la vuelven privilegiada en el mundo entero.

Si recorremos una buena librería encontraremos libros de formato amplio, ilustrados, referidos a las bondades de la ciudad de Buenos Aires, a Mar del Plata, a la Patagonia, a Córdoba por supuesto, a Salta y Jujuy, a Tucumán, a Mendoza. Libros que cumplen al menos una doble función: mostrar a los locales lo que tienen como patrimonio y difundir entre los extraños (los turistas, los meros curiosos) un conjunto de perspectivas introductorias al territorio del que tratan.

Es inexplicable (incluso, inexcusable) que contando con las supremas bellezas y particularidades que corresponden a Catamarca, nadie se haya ocupado en asumir el riesgo y desafío de publicar un libro de distribución nacional. Tuvo que intervenir un porteño aquerenciado en Corrientes, Aníbal F. Parera, para poner las cosas en su lugar. Con muchos y buenos antecedentes (Biólogo de renombre, Ex Director de Parques Nacionales, impulsor de la Fundación Vida Silvestre, docente universitario, fotógrafo, viajero), se puso al hombro el proyecto de concretar un libro necesario, importante, que reflejara nuestra realidad: “Catamarca, Fortaleza de Altura”.

Y lo hizo enmarcando su iniciativa en un proyecto mayor que consiste en publicar una vez cada año un libro sobre alguna de las provincias que integran la Argentina. Comenzó con Corrientes, siguió con Formosa y Neuquén y programó para el 2020 el tomo correspondiente a Catamarca. Y del dicho al hecho, enseguida anduvo recorriendo San Fernando del Valle y el interior. Tuvimos la suerte de conocerlo en Tinogasta en noviembre pasado: estuvo algunos días, cosechó información, datos y fotos y se nutrió, él y su familia, del afecto cálido de la gente de esta tierra, a la que sumó a aspectos de su proyecto.

Luego, ya entrado el 2020 y con el coronavirus de por medio, vimos, admirados, que no cejaba en su empeño. ¿Podrá el amigo vencer los obstáculos que se le presentaban? Imposibilidad de viajar, disparada de los precios, incertidumbre generalizada. Pero Aníbal, calladito, sin inmutarse, lanzó una pre venta que fue muy exitosa y anunció la aparición de su obra para el último día del mes de Julio. Y cumplió. Apenas iniciado Agosto comenzó con el envío de los primeros ejemplares comprometidos. ¡Qué manifestación de visión, capacidad, tesón, voluntad (virtudes elevadas al rango de “heroicas”, dado el cúmulo de dificultades a vencer)! Virtudes sanmartinianas, añadiré por mi cuenta, si se me permite, tratándose de un correntino de ley (aunque adoptado).

Lo primero que me sorprendió de “Catamarca, Fortaleza de Altura” es la amplitud de registro en cuanto a los temas que trata. La disposición es sabia: primero, la geografía, la flora y la fauna del territorio. A continuación, las culturas aborígenes que han convertido a nuestra provincia en cuna arqueológica preponderante del NOA y, además, uno de los rasgos que, como seña de identidad, las acompaña hasta nuestros días: el adobe. Luego, la espiritualidad Mariana y la referida a Esquiú, aspectos indisociables del alma de los catamarqueños.

Otro capítulo trata de la Rodocrosita, piedra nacional, exclusiva de esta provincia y única en el mundo entero, por volumen y cantidad en su yacimiento de Minas Capillitas. Aquí Aníbal tiene la delicadeza de no entrar en el debate entre minería a pequeña escala y mega minería saqueadora y

contaminante trasnacional que divide aguas en el territorio. En el capítulo que sigue se refiere, biólogo al fin, al mundo de los flamencos cordilleranos y a las particulares condiciones de subsistencia que afrontan estas maravillosas especies de aves.

Presenta luego un emocionante tramo dedicado a los Seismiles, los volcanes más altos del mundo, y al entorno que los contiene. Aporta fotos, mapas, croquis, y el detalle de hazañosas peripecias que honran al mundo del montañismo. En su conjunto, este capítulo constituye un sentido homenaje al departamento Tinogasta.

Para finalizar, en Manos milagrosas, se ocupa de los camélidos andinos, de las vicuñas en particular, de su lana ultrafina y de las manos de las tejedoras que siguiendo técnicas ancestrales hacen prodigio tras prodigio para hilarla, tejerla y bordarla.

Este libro del que hablo es hermoso, en su formato material (200 páginas robustas en papel ilustración y tapa dura) y en el desafío que propone. Sentí, al leerlo, continuamente, la sensación de estar aprendiendo, de estar asomándome a antiguos secretos que vale la pena descubrir y comunicar a las jóvenes generaciones. Entre los 23 fotógrafos, a más de Aníbal F. Parera, que componen el elenco que ilustró con imágenes los textos, se encuentran algunas de las cámaras más importantes de Argentina, como Sebastián del Val, Tomás Thibaud, Guillermo Giagante y Ossían Lindholm. El amigo Jorge Campillay de Tinogasta efectúa un aporte impactante.

Por fin, llamado a perdurar, a ocupar un lugar central en bibliotecas públicas y familiares, “Catamarca, Fortaleza de Altura”, es el ejemplo mismo de lo que se puede lograr cuando la iniciativa personal no se siente impedida por la poderosa corriente de dependencia estatal.

Obra provocativa a partir de su sola existencia, se yergue en su soledad como una apacheta que nos recuerda a los catamarqueños que siempre es posible soñar, y no sólo soñar, sino concretar y realizar en grande. Obra mayor, repleta de conocimiento situado y sensible humanidad, ante la que nos inclinamos, reverentes, aquellos que amamos a nuestra Catamarca y su tierra, paisajes y cultura.

La Recalada, Tinogasta de Catamarca, septiembre de 2020.-

(*Escritor)