Existen poemas que siempre están con nosotros y no son de escritores cuyos nombres son reconocidos. En este caso, vamos a compartir “un poema familiar” que el escritor Miguel Ángel Cerdán tiene la gentileza de compartirlo con nosotros: una poesía que su mamá envió en 1971 a su papá, el abuelo de Miguel. Se desconoce el autor o la autora de este texto. Por supuesto, un poema que siempre acompaña a Miguel Ángel.
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El poema que mencionamos, nos cuenta el escritor Miguel Ángel Cerdán,
“es un regalo que mi madre, Luisa Ermelinda Avasolo de Cerdán hiciera desde Buenos Aires a su padre (mi abuelo) Hipólito Avasolo con motivo del día del padre por aquel año de 1971, cuando yo tenía 3 años. Tiempos de desarraigo para buscar nuevas posibilidades, tiempos de cartas y estampillas”.
Miguel sigue contando:
“Su caligrafía, sus expresiones se conservan intactas por aquella monotonía de la localidad de Berón de Astrada, donde pasa sus días rodeada de afectos y normalmente con un libro esperando ser abierto, aclaro que el poema no es de su autoría y googleando tampoco pude ubicar su autor y visto que nos hallamos en cercanías del día de la madre, qué mejor homenaje de dar a conocer sus emociones de este sencillo poema, porque seguramente buscó lo que más interpretaba su sentir”.
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PAPÁ
Cuando corría fresca mi inocencia
Eran tus brazos el refugio amado
Cuando aprendí a llamarte padre mío
Todo el cielo tenías abrazado
Quien sino tú, me fue dando conciencia
De lo bueno y lo malo señalado,
Los días desfilaban como un río
¡Con pececillos de oro decorado!...
Mis ojos se agrandaban al mirarte,
Porque eras para mí como un gigante
Que conquistaba todo lo soñado…
Déjame que te abrace… ¡hoy es tu día!...
vivamos juntos, padre, la alegría
¡con ese amor inmenso que me has dado!
Firma el poema:
Luisa, que no es la autora sino quien siente lo escrito.