Desde abril, el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa anunció un ambicioso plan económico de 500.000 millones de rands (equivalentes a 30.000 millones de dólares) para potenciar la economía del país en medio de la crisis por la pandemia. Ahora, el auditor general de Sudáfrica, Kimi Makwetu, señala que algunos de esos dineros públicos pudieron haberse pagado de forma fraudulenta a quienes realmente no eran beneficiarios.
Por lo menos 145.000 millones de rands (poco más de 8.600 millones de dólares) que estaban dirigidos a subsidios de desempleo y pobreza tienen un “mayor riesgo de fraude y abuso de fondos”, como indicó Makwetu durante la publicación del primer informe sobre la corrupción de los fondos del Covid-19. “El trabajo de auditoría hasta la fecha encontró un mayor riesgo de pagos a beneficiarios no elegibles, sobrepagos, pagos insuficientes, rechazo inválido de beneficiarios, fraude y doble inversión”, explicó Makwetu.
En una rueda de prensa diferente a la del auditor, Thulas Nxesi, ministro de Trabajo y Empleo, aseguró que esos “pagos ilegales” fueron a nombre de “beneficiarios de las becas estatales, jóvenes que reciben pagos del Plan Nacional de Ayuda Financiera para Estudiantes, funcionarios públicos e incluso empleados del Fondo del Seguro de Desempleo, e incluso presos, personas fallecidas y menores”.
Nxesi agregó que tras las investigaciones suspendieron al director del Fondo de Seguro de Desempleo, cuya oficina era la responsable de pagar los subsidios a quienes perdieron su trabajo.
Dentro de la crisis global que se está viviendo por la pandemia de coronavirus, América sigue siendo el continente más afectado por la incidencia del virus. Aunque, en algunos de sus países las tasas de contagio parecen haberse estabilizado, ahora preocupa la que hasta ahora ha sido una de las regiones menos afectadas del continente: el Caribe.
Fuentes: France 24, Reuters, AFP y EFE