Corrientes, viernes 03 de abril de 2026

Cultura Corrientes
#LEAMOS A NUESTROS ESCRITORES

#QUEDATEENCASA: Cruzando el cielo

24-08-2020
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Desde el sur del país, el escritor e investigador Miguel Ángel Cerdán, comparte un breve texto que escribió a propósito del Día del Lector, día en el que Jorge Luis Borges hubiera cumplido 121 años "Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído", había señalado el escritor argentino.


Inquietas manos, ayudantes incansables, amigas de la eterna lealtad obedeciendo los deseos más osados, en la fingida libertad dejan caer trazos con caricias tibias sobre un silencioso pliego abandonado, piden qué hacer en un desierto de apatía, ya valientes, toma posesión la poesía, conquistando los espacios, devolviendo tanta vida con el soplo encantado de suspiros inspirados, reímos y lloramos, jugamos, luchamos en soledad y en la tregua pasajera descansamos, para volver a comenzar…

Tiempo apresurado, no alcanzó terminar cuando te vas, aquí estaré y detenme cuando quieras, pero advierto si lo haces, quedarás sin contemplar cómo llevo tantas cosas del planeta, lindas, feas, según guíes la mirada, que no pretenden igualar ni superar los trazos de sabios pensadores ni sus loores obtenidos al pasar como aquel elogiado Jorge Luis Borges…

Si, escoltarlo a distancia y tomar lo que su huella va dejando rezagadas, admirarlo por su altura inalcanzable, los colores, aromas y texturas, me conformo ser amigo de sus letras e intentar, iniciar el difícil recorrido, los que estremecen al espíritu sin sonidos y acompañan los sedientos por saber los destinos otorgados a las ideas y confunden teorías, porque vuelan al antojo sin permiso donde sea…

Condenado a un egoísmo quedaré, es el precio a pagar, si me niego liberar las voces de un impaciente corazón, incluso no sabrán lo que pasó, quitando el derecho conseguido por razón y sinrazón, ofrezco este regalo como hechizo, entregado para despertar su alma bella y logre regresar de aquella tierra, contagie los congéneres, llenen de emoción cada segundo y consagre cuando vuelva, el triunfo al amor.

Un lápiz, un papel, para que más, con ellos ya puedo dibujar el mundo pretendido y seguir al “hacedor”, entrar cuando quisiera por sus infinitos “laberintos”, basta colocar la piedra angular en mis sentidos, atravesar sin miedos “sus límites”, leyendo sus escritos veré el hijo prodigio reposando entre letras y pergaminos…