En el primer trimestre, el país registra una caída del 4.8 % del Producto Interno Bruto, con consecuencias demoledoras a corto plazo.
Tras más de una década de crecimiento, Estados Unidos está a las puertas de una recesión económica histórica. En el primer trimestre, el país registra una caída del 4.8 % del Producto Interno Bruto, lo que traerá consecuencias demoledoras a corto plazo.
La crisis sanitaria por el Covid-19 ha cambiado el curso de la economía de Estados Unidos. Si bien la primera potencia mundial venía de un crecimiento constante en los últimos diez años, ahora, convertido en el país más golpeado por el coronavirus a nivel mundial, se ve encaminado a una recesión no vista desde los años treinta.
El Departamento de Comercio ha constatado la dureza de unas cifras que ya muchos temían. Durante el primer trimestre de 2020, el PIB cayó un 4.8 % interanual, lo que supone la mayor contracción económica desde el último trimestre de 2008. Entonces, el inicio de lo que se llamaría La Gran Recesión, se hizo notar con una caída del 8.4 % interanual.
El gasto de los consumidores, que en Estados Unidos representa casi dos tercios de la actividad económica, se ha reducido en las últimas semanas en un 7.6 %, el mayor descenso desde 1980. También el comercio exterior se vio afectado, con una caída del 8.7 % en las exportaciones y un 15 % de las importaciones.
La crisis se ha reflejado también en unos índices de desempleo inéditos: 26 millones de personas han tenido que acudir al sistema de subsidio por desempleo en las últimas semanas.
El segundo trimestre tendrá caídas "que no se parecerán a nada que se haya visto"
Pero el panorama del primer trimestre es solo el abrebocas de una recesión que se pronostica mucho más severa. Las previsiones indican que la caída del PIB en el segundo trimestre de 2020 será aún mayor puesto que no se prevé una reapertura económica del país hasta junio.
Con gran parte de la economía paralizada, se espera que entre abril y junio haya un redoble de quiebras empresariales y despidos con consecuencias devastadoras. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, el PIB podría caer en un 11.8 % desde el primer trimestre, lo que representaría una caída del 39.6 % con respecto al segundo trimestre de 2019.
De ser así será, el segundo trimestre del año llegaría a ser cuatro veces peor que el de la peor contracción trimestral, registrada desde 1958. Asimismo, los próximos meses experimentarán caídas "que no se parecerán a nada que haya visto", advirtió Kevin Hassett, asesor económico del presidente estadounidense Donald Trump en una entrevista con la cadena CNN.
Los expertos se alejan de escenarios de rápida recuperación económica
La velocidad y el alcance de la recuperación económica aún son inciertos. A medida que algunas empresas en estados como Georgia o Texas abren sus puertas y los ciudadanos retornan al trabajo, se incrementan las esperanzas de una pronta recuperación. Sin embargo, la mayoría de los economistas apuntan a reducir las expectativas.
"Entre más tiempo los consumidores estén atrapados en sus hogares y los trabajadores no puedan acceder a sus trabajos, mayor será el daño estructural a la economía: pérdida permanente de ingresos, cierres comerciales, pérdidas laborales permanentes, inversión empresarial reducida...", indica Gus Faucher, economista jefe del PNC Financial Services Group.
Otros consideran que la recuperación del país no se verá hasta que exista una cura definitiva contra el coronavirus. "Yo caracterizaría este período como pasar por arenas movedizas hasta que obtengamos una vacuna", indica Mark Zandi, economista jefe de Moody's Analytics. De ser así, el escenario de una remontada no llegaría hasta (quizás) mediados de 2021.
En una esperada comparecencia, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) anunció este 29 de abril una serie de medidas para cerrar filas contra la debacle económica. La entidad aseguró que mantendrá los tipos de interés en un rango de entre el 0.25 % y el 0 % y adelantó que no tocará el precio del dinero hasta que el país recupere sus índices de empleo y se estabilicen los precios en el mercado.
El banco central expresó su disposición "a usar toda las herramientas disponibles para apoyar la economía del país". Hasta el momento, la Fed ha hecho varias rondas de inyecciones de liquidez a los mercados por un valor superior a los 3 billones de dólares con préstamos a corto plazo a bancos y avales a Gobiernos locales y estatales.
Por su lado, el Congreso estadounidense ha aprobado también cuatro paquetes de rescate económico por un valor cercano a los 3 billones de dólares que han sido consignados a las familias o bien se han destinado a subsidios para pequeñas y medianas empresas. "Estamos poniendo una cantidad sin precedentes de ayuda fiscal en la economía", asegura Steven Mnuchin, secretario del Tesoro.
Por lo pronto, y en medio del vendaval, la Oficina de Presupuesto del Congreso intenta levantar cabeza para advertir que estas acciones tendrán, tarde o temprano, consecuencias en las cuentas públicas. Estima que, una vez pasada la crisis, el déficit fiscal de Estados Unidos podría alcanzar los 3.7 billones de dólares.
Fuentes: France 24, AP y EFE