Corrientes, viernes 24 de abril de 2026

Sociedad Corrientes
CUARENTENA FLEXIBILIZADA POR COVID-19

Apertura de comercios en Corrientes: pasos acelerados, barbijos y compras precisas

29-04-2020
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(Por Facundo Sagardoy para momarandu.com) Bajo estrictas normas de seguridad e higiene, cercado por fuertes bloqueos sanitarios, el comercio minorista en Corrientes aún no genera ventas suficientes tras un mes de cierre. “Este será un momento contradictorio y difícil de superar”, dicen a momarandu.com algunos comerciantes.

Control de balances, evaluación de morosidad en cartera de clientes, recepción de pagos atrasados y actualización de stock en base a las nuevas listas de precios en almacenes, fábricas y distribuidoras, son algunas de las tareas que acompañan a los comerciantes en su primera semana de cuarentena flexibilizada.

En poco más de un mes, el paisaje ha cambiado completamente. Los nuevos protocolos de higiene han transformado casi en su totalidad a la modalidad de venta tras mostrador. Las filas exteriores se han vuelto un mecanismo fundamental para mantener controlado el flujo de personas que ingresa dentro de todo espacio comercial.

Barbijos de tela, cubrebocas con filtros de algodón y máscaras de plástico, ocultan el rostro de todos los transeúntes que caminan por las veredas y de todos los conductores que cruzan por las calles dentro de algún vehículo.



Los efectivos de las fuerzas de seguridad reclaman que la circulación permanezca así, e insisten con que, en espacios abiertos, de ser posible, también se mantenga la distancia de un metro o dos entre personas.

La cuarentena, ese viejo mecanismo "anti contagios" así nombrado durante la peste negra en la Venecia del siglo XIV para describir al confinamiento de personas y al cierre de actividades para someter grandes áreas pobladas a controles médicos y sanitarios estrictos por cuarenta días, concluyó, parcialmente, el martes 28 abril pasado para el comercio en Corrientes –aunque este sábado los locales volverán a cerrar sus puertas para reabrirlas el lunes próximo-. Ver: El sábado cierran los comercios en aquellas localidades que registren casos de Covid-19

Un año atrás, otro 29 de abril, las peatonales Junín y Perón abrían costas hacia un océano de clientes. En este, para pesar de la actividad comercial, ya golpeada por el continuo remarque de precios, no ha sido así.

Hoy, los comercios reciben a personas con paso acelerado, preocupadoa por llevar consigo  elementos de higiene personal y, en gran medida, sólo en dirección a cumplir funciones laborales o hacia alguna boca de pago en alguna sede bancaria o caja de cobro privada para regularizar la situación de algún crédito personal.



Los comerciantes reciben a sus clientes en la línea inaugural de sus puertas, algunos incluso detrás de rejas, de muebles o de bandas de plástico. La seguridad privada dentro de los espacios comerciales se ha incrementado. En todos los puntos de entrada un celador uniformado o alguien que emule su cargo distribuye turnos y autoriza o desautoriza el paso.

Como es común, los clientes fijan la mirada hacia donde su deseo conduzca, pero ahora sólo preguntan por lo estrictamente necesario o se limitan a continuar su marcha.

En los descansos, en las plazas o bajo las galerías abiertas casi no hay personas sentadas o en espera. En las esquinas no hay música o espectáculos improvisados. No hay vendedores ambulantes. No hay mantas de artesanías sobre el piso. No hay puestos de cambio. El paisaje pandémico los ha reemplazado por patrullas policiales o efectivos en guardia.

Las personas se concentran sólo en sitios donde no es posible evitarlo, como en las paradas de transporte urbano, dentro del hall de algunos bancos o sobre el ingreso hacia las filas de cajeros automáticos.

La reanudación parcial de las actividades comerciales ha coincidido con el cambio de estación y temporada de otoño - invierno, sin embargo, casi todas las vidrieras aún conservan prendas de primavera o verano.

No hay más ofertas que las que han quedado de aquellas prendas en liquidación ya un mes fuera de estación. Los precios a la vista de los clientes aparecen casi en un cuarto superiores a los expuestos antes del 20 de marzo pasado, cuando se ordenó el cese total de actividades.

“Este será un momento contradictorio y difícil de superar”, dicen a momarandu.com algunos comerciantes.

Un grupo de clientes dentro de un local de electrodomésticos se queja por que debido al cierre masivo en marzo no ha podido depositar su pago, y este mes, el cálculo del sistema de financiación agrega a esa cuota de cancelación parcial intereses "como si nada hubiera pasado". 

Hacia dentro de los locales comerciales, parte del tiempo se dedica a capacitar a todo el personal sobre las nuevas pautas de higiene y de seguridad que reclama el gobierno. Con apunte y práctica, los asistentes de ventas, junto a sus supervisores, formulan múltiples invitaciones para lograr que sus clientes abran de par a par las palmas de sus manos y acepten recibir una carga de alcohol en gel o un baño de rocío desinfectante.



En los pasillos de los locales más amplios, entre muebles o electrodomésticos, se han pegado marcas con cinta adhesiva que dirigen la circulación a pie. Líneas blancas de entre cincuenta centímetros y un metro crean sendas peatonales hacia las cajas y espacios de exhibición y compartimientos de espera acordes a las pautas de distanciamiento físico que exige el contexto pandémico.

A pesar de ello, los locales permanecen vacíos por largos lapsos en cada una de las pocas horas de apertura que permite la reciente flexibilización de la cuarentena. Este periodo de tiempo muerto sirve a los minoristas para controlar sus balances, evaluar la morosidad en su cartera de clientes, estudiar la eficacia de nuevas estrategias de cancelación para sus saldos atrasados y actualizar su stock de acuerdo a las nuevas listas de precios que envían las distribuidoras, los almacenes y las fábricas.

El regreso al trabajo para algunos empleados en casas de venta directa de ropas y zapatos y de comestibles preparados ha sido acordado en horario y a salario reducidos, aunque con la misma franja de crédito en aquellos lugares donde esta forma de intercambio de productos por trabajo se ha transformado una cuota de pago válida.

En otros, altamente sindicalizados o que han gozado de la calificación de actividad esencial y permanecido con sus puertas abiertas a pesar de las prohibiciones asociadas a la cuarentena, el salario es pagado en su totalidad.

El delivery se ha desarrollado. Ya no son "sólo unos cuantos" los vehículos dedicados a este servicio declarado indispensable hace un mes. En Corrientes y Resistencia, la ciudad ha dejado algunas esquinas casi en su totalidad liberadas a estos nuevos prestadores de reparto. Comida, medicamentos, pero también útiles escolares, ropa y pequeños electrodomésticos se trasladan dentro de sus cajas selladas con tela de plástico gruesa hacia el consumo final . El ir y venir de sus cargas ilustra otro fenómeno detrás del impacto que la propagación de la Covid-19 ha dirigido hacia el comercio a pequeña escala.



En las calles sobre la periferia del microcentro de Corrientes los efectivos policiales aún solicitan documentos que avalen la circulación. En la Costanera de la Ciudad, sobre Avenida General San Martín y Avenida Juan Pablo II, la continuidad de la prohibición sobre la totalidad de las actividades recreativas mantiene el paisaje desierto.

Bajo la explanada del Puente General Manuel Belgrano, en poco menos de un mes,  a partir de pequeños controles se ha desarrollado un centro de asistencia sanitaria y desinfección coordinado por autoridades sanitarias, fuerzas policiales y de bomberos provinciales y efectivos de fuerzas federales. En este punto, dentro de dos conteiners equipados para medir temperatura con tecnología infrarroja, cientos de personas son testeadas cada hora antes de ingresar o dejar definitivamente el territorio bajo custodia de la Provincia de Corrientes.

Los controles de identificación también han cambiado. Desde la semana pasada, los puntos de detención policiales solicitan documentos a los conductores sólo por unos cuantos minutos, relevan datos con una aplicación telefónica y los contrastan con una base de datos unificada.

Sobre la extensión del viaducto interprovincial, la calamitosa imagen de la gran bajante de aguas en el río Paraná es inevitable