Corrientes, sábado 09 de mayo de 2026

Sociedad Corrientes
TEMPLOS VACÍOS

Por el COVID-19, la fe cristiana recibió el domingo de ramos con misas televisadas y online

05-04-2020
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Foto: Iglesia de la Merced, Corrientes. 

Cientos de miles de creyentes, también desde Corrientes y Chaco, reciben en este día al domingo de ramos desde sus propias casas, en una ocasión poco habitual, reunidos en sus salas de estar junto a computadoras portátiles y televisores, conectados a misas online, supeditados a la prohibición que pesa sobre reuniones religiosas y culturales debido a las medidas de emergencia sanitaria dictadas para impedir la propagación de la pandemia mundial de COVID-19.

Este año, el clamor de perdón que Cristo elevó a Dios para toda la humanidad hace aproximadamente dos mil años es recordado por los cristianos de todo el mundo, entre ellos, todos quienes integran la iglesia cristiana en el norte argentino, a través de misas online y televisadas, debido a las estrictas reglas sanitarias implementadas también en Argentina el 20 de marzo pasado hasta el 12 de abril para contener la propagación de COVI-19 que, hasta este día cuenta en el país 44 víctimas fatales y 1457 testeos positivos.

Los templos, bajo recomendación de los gobiernos nacional y provinciales, han decidido conmemorar el trágico paso de Cristo por Jerusalem con bancos vacíos y, según sus pastores, sumergidos en una "profunda y triste soledad" ocasionada por la pandemia mundial de COVID-19. Se trata de un día que, para todos ellos, ha puesto a la Iglesia cristiana frente a una dura prueba y a sus sacerdotes frente una contradicción difícil de zanjar: la de ser, momentáneamente, pastores de un templo sin rebaño

"En este tiempo de pandemia Dios no nos deja solos", se señaló desde el Vaticano, donde el Papa Francisco I presidió la celebración Eucarística del Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor.

"Llego a este día en una profunda y triste soledad", contrastó en la capital de Chaco, una de las provincias más castigadas por el COVID-19 en Argentina, el presbítero Rafael Del Blanco, sacerdote de la Santísima Trinidad, a través de una misa televisada con estudio en vivo en la parroquia Santa Inés.

El evangelio elegido para recordar lo que Jesucristo vivió fue el escrito por San Mateo.

Los pedidos fueron por la humanidad herida, por que los credos de los hijos de Dios se reconozcan en un solo rebaño, por que la imagen de Jesús herido, de Jesús con la cruz a cuestas, no se detenga y emita su luz para fortalecer la fe, por las personas que han perdido a sus seres queridos, por las personas que están trabajando con riesgos para su salud y su vida en asistencias médicas y ayudas sociales y para quienes asisten con el evangelio.

SILENCIO, REFLEXIÓN E INMENSO DOLOR


Foto: Domingo de Ramos en la Ciudad de Resistencia. 

"Es imposible pensar nuestra Iglesia sin pueblo, pero al mismo tiempo pensaba es el signo de este tiempo, el signo que nos deja esta pandemia y que nos ha llevado forzosamente a reflexionar sobre el sentido profundo que tiene la vida y también nos ha llevado a reflexionar sobre las cosas que son verdaderamente esenciales", dijo Del Blanco

"Claramente estábamos viviendo en la distracción, claramente habíamos olvidado valores y aspectos de nuestra vida comunitaria, de nuestra vida familiar, de nuestra vida social, que considerábamos obvia, y por eso es que en lo obvio, en este tiempo de aislamiento social, de gran sufrimiento en el mundo, de gran temor también, somos llevados a reflexionar profundamente sobre nosotros, personalmente, sobre la comunidad, la familia, los afectos, los amigos", sostuvo.

"Entonces pensamos, como me dicen tantas personas, cuánto deseo ver a mi madre y no puedo porque debo preservarla del contagio, cuánto deseo estar con mis amigos, ir a la Iglesia, comulgar, celebrar, y no puedo. Esos aspectos, que eran como tan obvios y cotidianos, y que en este momento no podemos", afirmó.

"Esta Semana Santa vivida, también por nosotros pastores, en absoluta soledad, porque estando celebrando los misterios centrales de nuestra fe en completa soledad, revela, de manera categórica. que un pastor sin rebaño es nada", expresó.

"En este tiempo, esta condición de pastores, está siendo probada de manera exigente porque se que muchos sacerdotes, muchos diáconos, muchos obispos, desearían estar acompañando a su pueblo y no pueden hacerlo, por eso, también, para nosotros es un momento de honda reflexión y de honda valoración para el pueblo, en el sentido profundo de nuestra condición de pastores", reflexionó.

"Iniciamos esta Semana Santa en este marco, en este marco de silencio, de inmenso dolor para miles y miles de familias, sabemos que ya estamos próximos a los cincuenta mil muertos en el mundo. Nosotros mismos en nuestra patria ya tenemos un número de hermanos que fue llevado por la pandemia", dijo a los fieles cristianos.

PANDEMIA: UN PROFUNDO EXAMEN DE CONCIENCIA Y CONVERSIÓN



Foto: Transmisión de misa sin fieles en los templos. 

Del Blanco, también interpretó a la pandemia de COVID-19 como un "signo del tiempo" que "debe ser discernido a la luz de la fe".

"Necesitamos la mirada de la fe que nos lleve a un profundo examen de conciencia y a una profunda conversión para que ojalá esta prueba se transforme en frutos beneficiosos para cada ser humano, de modo que podamos volver a vivir nuestra vida con un sentido de esperanza, de recuperación de lo sagrado en un aspecto fundamental de nuestra vida", sostuvo.

El presbítero Del Blanco dedicó un pequeño apartado de su sermón al significado que, en ausencia de sepelio, ha cobrado la muerte debido a la emergencia del COVID-19.

"Muchas cosas necesitan ser imperativamente cambiadas en esta vida, y esas cosas tienen que ver en un primer lugar con volver a Dios", sostuvo.

"El mundo debe volver a Dios. En el momento en el que volvemos a Dios, todos los aspectos de nuestra vida comienzan a ordenarse. Apartados de Dios vivimos en el desorden en todos los aspectos de nuestra vida", afirmó.

"Dios comenzó a ordenarnos personalmente, familiarmente, comunitariamente, socialmente, y eso es lo que está sucediendo", añadió.

"La pandemia nos lleva a compartir en familia mucho más tiempo, a pensar en Dios y a pedir ayuda", destacó.

"Estas pruebas por las que pasa el mundo dejarán lecciones importantes para que volvamos como Humanidad renovados, seguramente con una mayor luz, con una mayor sabiduría, con un mayor amor", presagió.

"Los invito a ingresar en esta Semana Santa, a que, verdaderamente, a ese aislamiento lo vivamos también como un profundo recogimiento, que podamos orar intensamente acompañado Jesús en su trance de ascenso a la cruz", dijo a través de las cámaras.

"Cada situación que vivirá el señor en esta semana y que litúrgicamente evocamos, la despedida de sus discípulos, el experimentar la traición y el abandono, el miedo ¡oh Jesús! en el huerto de getsemaní, el jueves santo tiembla de miedo porque deberá afrontar la muerte, la humillación y el dolor", expresó.

"Todo lo que evoquemos en esta Semana Santa, la liturgia de misterio de la pasión muerte y Resurrección de Jesús la celebraremos en templos vacíos, pero la liturgia verdadera está sucediendo en la vida", explicó.

"Cuántas miles y miles de personas contagiadas, internadas, mucho en pasillos de hospitales, cuántas personas están realmente actualizando en sus cuerpos la pasión de Cristo", comparó.

"La liturgia se actualiza en cada persona que muere en soledad. Sobre ese dolor la iglesia proclamará como nunca la mirada victoriosa de la resurrección", dijo el presbítero.