Corrientes, martes 31 de marzo de 2026

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COVID-19

Bolsonaro aprueba paquete de medidas para contener el coronavirus

20-03-2020
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La medida vale para los extranjeros procedentes de Argentina, Bolivia, Colombia, Guyana, Guyana Francesa, Paraguay, Perú y Suriname. En el caso de Venezuela, la frontera con Brasil ya había sido cerrada. Solo Uruguay se ha quedado fuera de la lista. Brasil posee 23.102 kilómetros de fronteras, de las que 15.735 kilómetros son terrestres y 7.367 kilómetros son marítimas. Indudablemente, será una tarea ardua implementar un cierre efectivo.

Sin embargo, esta decisión marca un importante paso atrás en la actitud de Bolsonaro. Tan solo el martes pasado, el mandatario de Brasil afirmó que sería difícil cerrar las fronteras. "No es una palabra mágica. Si tuviésemos el poder de cerrar la frontera, como muchos piensan, no entrarían drogas y armas a Brasil", dijo. Dos días después, la situación ha dado un giro radical.

El punto de inflexión fue el miércoles, cuando Bolsonaro y varios ministros aparecieron en una rueda de prensa en el Palacio del Planalto con el rostro cubierto por mascarillas. "Tendremos días duros de aquí en adelante, que serán menos difíciles si cada uno de vosotros se preocupara de sí mismo, de sus parientes y amigos. Vamos a seguir la orientación de las autoridades sanitarias y los consejos de higiene. El pánico no lleva a ningún lugar. El momento es preocupante y grave, pero vamos a evitar el pánico", afirmó.

El Gobierno presentó una serie de medidas para intentar proteger la economía del efecto devastador de esta crisis sanitaria. Entre ellas, cabe destacar la flexibilización de la ley laboral para poder reducir las jornadas de trabajo y los salarios de forma proporcional, y así salvar puestos de trabajo. También se impulsará el teletrabajo y serán anticipados los feriados y las vacaciones. Además, habrá una ayuda de 200 reales, equivalentes a 40 dólares, para autónomos que se queden sin medios de subsistencia.

Al mismo tiempo, el Parlamento aprobó el Estado de calamidad, declarado por el Ejecutivo, lo que permitirá gastar más recursos fueras de los límites presupuestarios tanto para reforzar las estructuras sanitarias, como para ayudar a empresas y trabajadores. Ahora falta la votación del Senado, que tendrá que seguir un procedimiento especial ya que el presidente de la Cámara Alta, David Alcolumbre, ha contraído el Covid-19.

El sector bancario también ha preparado medidas excepcionales. La Caixa Econômica, una de las principales entidades del país, anunció hoy la reducción de algunos tipos de interés. Además, ampliará a 60 días el plazo para las familias que tienen deudas personales y las empresas que buscan capital de giro.

El paquete de choque contra la crisis también incluye la anticipación del 13º salario de los jubilados; la inclusión de un millón de personas en el programa de subsidios conocido como Bolsa Familia; y la reducción de horario de los centros comerciales en aquellos Estados donde no haya sido decretado el cierre, como acontece en São Paulo.

La semana que viene, el Ministerio de Sanidad abrirá un concurso para que puedan reincorporarse los médicos cubanos que Bolsonaro se apresuró a repatriar tras su llegada al poder.

A pesar de este cambio de rumbo, las encuestas muestran que el comportamiento errático de Bolsonaro al principio de la emergencia sanitaria ha mermado su popularidad. Un informe de la consultora Atlas Político indica que el 64% de los entrevistados desaprueba la gestión del presidente de la crisis causada por el Covid-19. Y no solo eso: hace tan solo un mes, el 50,5% de la población tenía la expectativa de que la situación económica del país mejoraría.

Tras la divulgación de los datos del PIB, que en 2019 creció un 1,1%, el peor dato en tres años, un 49,7% de los encuestados creen que la situación económica va a empeorar.

El pasado miércoles Bolsonaro sufrió el primer cacerolazo en varias ciudades, en el que participó un número indeterminado de personas. Fue registrado por las cámaras de centenares de manifestantes y divulgado tanto en las redes sociales como en las televisiones nacionales.

"En Río de Janeiro, los mismos barrios que soltaron fuegos pirotécnicos (muchos fuegos) la noche de la victoria de la segunda vuelta, ahora baten en las cacerolas. Por el volumen del son del cacerolazo, creo que ya tenemos a muchos partidarios arrepentidos", escribió en sus redes sociales el politólogo Jairo Nicolau, profesor de la Escuela de Ciencias Sociales de la Fundación Getúlio Vargas (FGV).

Otro politólogo de la misma institución llama la atención sobre un elemento importante a ser considerado en este panorama conturbado. "Una mirada a los debates dentro de varios grupos de WhatsApp a favor de Bolsonaro sugiere que muchos intransigentes están convencidos de que la pandemia es inexistente o parte de un ataque premeditado de China contra el capitalismo y Occidente", señala Oliver Stuenkel, profesor adjunto de Relaciones Internacionales en la FGV.

Ayer, uno de los hijos del presidente, el diputado Eduardo Bolsonaro, causó una crisis diplomática cuando publicó en su cuenta de Twitter que la culpa de la crisis sanitaria es de China. Acto seguido, el embajador chino en Brasil, Yang Wanming, divulgó una dura réplica al político brasileño. "Sus palabras son un insulto maléfico contra China y el pueblo chino. Tal actitud flagrante anti-China no se adecúa a su estatuto de diputado federal", escribió Wanming en la misma red social.

Hoy el vicepresidente de Brasil, el general Hamilton Mourão, criticó públicamente esta actitud. "Eduardo Bolsonaro es un diputado. Si su apellido fuese Eduardo Bananinha, no habría ningún problema. Solo por el apellido que lleva no representa al Gobierno. No es la opinión del Gobierno y él no ocupa ningún cargo en el Gobierno", zanjó Mourão.

Fuente: France 24