(Por José Miguel Bonet*) Acaba de dejar este mundo terrenal un trabajador incansable y muchas veces invisible de la cultura correntina. Siempre dispuesto a brindar su arte que hacía con gran maestría; Hablar con él era un manojo inagotable de anécdotas, que debido a su tiempo y compromiso él formaba parte de muchas de ellas.
Quién no lo recuerda participando en Alto Paraná o amenizando la parrilla Vidal con Arévalo. Hoy nos deja este mundo, pero nos queda el grato sabor del encuentro y de los afectos y todo su trabajo cultural
Guitarrista y compositor, Catalino Rodríguez, artísticamente "Catalo Rodríguez", nació en Corrientes el 1 de mayo de 1936. Se inició en la música siguiendo los pasos de su padre, un "sanluiseño" de nombre Vicente Rodríguez, guitarrista aficionado. En su niñez, escuchando el dúo de su padre con el acordeonista Cátulo Núñez, fue aprendiendo motivos como "El Carau" y "Nda recoi la culpa", que, junto con la radio,
fueron su primer guía.
En su adolescencia, comienza a realizar sus primeras presentaciones en pistas de la época, acompañando a vecinos ilustres de su barrio "Santa Rosa", como los hermanos Marcos y Ceferino Cocomarola. En esta etapa realiza sus primeras audiciones radiales en la pionera "LT 7 Radio Corrientes" de la calle Ayacucho, haciendo suplencias para los guitarristas estables de la emisora como Armando Britez y Gregorio Varela. Con el tiempo, Catalo se convertiría en colaborador de cantantes de paso por la emisora por casi 4 décadas.
En la década de 1950 recibe la invitación del artista correntino Marciano Gauna para incorporarse a su conjunto "Los Indígenas", recorriendo intensamente las pistas de la época como "Ivitú Porá", "Mi Cabaña" y el "Colmao Sevilla".
Posteriormente, comienza a trabajar como músico estable en la emisora de la vecina orilla "LT 5 Radio Chaco", donde acompaña cantores y al celebrado acordeonista Néstor Amarilla, con quien realiza giras por el interior del Chaco por espacio de varios años.
En el año 1958, gracias a su larga amistad con Ramona Galarza, pudo participar del filme "Alto Paraná", filmado en locaciones de Corrientes, acompañando precisamente a Ramonita. Junto a Ramona, Ernesto Dana y Argentina Rojas, se suma además a la "Orquesta Folclórica" que dirigía el Maestro Ricardo Suárez.
En la década de 1960 reparte su residencia entre Buenos Aires donde acompaña cantantes de variados géneros y la ciudad de Corrientes, donde colaboró con músicos como Julio Elías Mussimessi "El guardavallas cantor", el acordeonista Ernesto Miño y el conjunto "Panamby Rory" del maestro paraguayo Bernardo Avalos, con el que compartió giras por el interior de Corrientes.
En los albores de la década de 1970, Catalo Rodríguez viaja por primera vez a Brasil para acompañar al cantante correntino Roberto Giménez Blanco, iniciando de esta manera una estrecha vinculación con ciudades de Matto Grosso como Ponta Porá y Campo Grande, donde actuó junto a otros grandes artistas como Herminio Giménez y su conjunto "Ponta Porá", Julio Lorman y Avelino Flores, con quien compartió giras integrando el "Trío Amistad" que completaba Giménez Blanco.
En la región, en tanto, comenzó a presentarse al frente del "Trío Selva Guaraní" que fundara junto al arpista Valentín Arévalo y el cantante y guitarrista Carlos Martínez.
En el año 2011, Catalo Rodríguez fue homenajeado junto a Valentín Arévalo por la "Fundación Memoria del Chamame" en el ciclo "Personalidades". En 2015 tuvo otro importante reconocimiento, por parte del Instituto de Cultura en el marco de la "Fiesta Nacional del Chamame", donde actuó con su conjunto "Yasí Porá" en la edición de las "Bodas de Plata" del festival mayor de la música correntina.
En el nuevo milenio, Rodríguez se inició en la difusión de la música nativa, con ciclos de su creación como "Confraternidad argentina - brasileña" que se emite hace casi 10 años por "FM Plus" de la capital correntina.
La Municipalidad de Corrientes, lo declaró "Personalidad Destacada de la Cultura". (Fuente Fundación Menoría del Chamame)
Pero esta partida nos compromete a trabajar más y mejor por la Cultura. Una nación, como hay tantas en este mundo, que descuide la cultura, está abocada a sucesos de marginalidad sin retorno.
Cuando se cede en el terreno de la cultura, aparece la seudocultura con sus marcas contrarias a la construcción humana y tendentes a fórmulas de consumo más que al gusto estético.
La cultura aporta una parte esencial del futuro de la República, dicha porción está bien relacionada con la identidad y los valores prácticos que nos definen. Allí donde deja de haber artistas, aparecen comerciantes, ya se sabe, un fenómeno global cuya finalidad es el adormecimiento de las conciencias.
La tesis de la cultura como algo prescindible y ajeno a la prosperidad individual pertenece a las ideas del mercado. Lejos de las fórmulas románticas de que el sufrimiento genera grandes obras maestras, la carestía económica hace que geniales escritores apenas puedan imprimir un libro para mandarlo a concurso, o que los pintores de talento hagan malabares por un lienzo; eso sin analizar la vida doméstica de dichos trabajadores o artistas musicales no tengas escenarios
Hay que trabajar más y mejor, sabemos que las actuales condiciones de dureza económica llevan a muchas tensiones. No se trata de “regalar” recursos, sino de promover la más sólida inversión en Cultura, esa que nos blindaría del trabajo invisible, pero. tangible, y vital. La cultura, debemos decirlo otra vez y quizás miles de veces, es lo primero que hay que salvar Catalo te vamos a hacer un duelo de labores esperanzas y chamanes. Descansa en paz.
*José Miguel Bonet responsable de la Cátedra Libre del Chamame de la Unne de la que Catalo fue un colaborador