El mensaje fue pronunciado por el arzobispo de San Juan, Jorge Lozano, durante una misa conmemorotiva en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
Sentados en los bancos estaban los familiares de los familiares de las víctimas de la tragedia de Cromañón.
Una década y media después de la noche que quedó grabada en la historia de la Argentina. “Se cumplen 15 años después de la peor noche. Venimos para buscar el consuelo de de Dios. Nos une la confianza en Dios. Nos une la experiencia del horror. Nos une la indolencia de la corrupción”, dijo el sacerdote.
Al mismo tiempo, un grupo de familiares se unía en el barrio de Once, a pocas cuadras del boliche, para recordar a los muertos que dejó dejó el incendio. Con carteles, con remeras, con el dolor encima.
Cerca de 150 personas, entre familiares y amigos de los fallecidos, escucharon las palabras de Lozano y acompañaron la celebración religiosa que comenzó cerca de las 18:30.
En las manos de muchos de los presentes estaban los mismos carteles que supieron llevar en los primeros meses después de la tragedia.
Muchos de ellos conmovidos hasta las lágrimas y emocionados por un nuevo aniversario de Cromañón.
“Recordamos los compromisos de las personas que se unieron a dar una mano. Gente que se puso la tragedia al hombro. Aquí estamos, rezando y dando testimonio del amor que no deja en el olvido a los que han muerto y a los que han sobrevivido”, sostuvo Lozano.
Luego, emitió un mensaje de esperanza: “El amor nos hace decir presente delante de la sociedad y delante de Dios en este templo catedral”.
Antes de que se prendieran 194 velas, en conmemoración al número de fallecidos, Lozano aseguró: “Miramos para atrás, no para quedarnos atornillados a la muerte, sino para unirnos en el amor”.
Y agregó: “Nos une la esperanza que brota de la fe y se apoya en el amor de Dios”. A su lado estaba el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli.