Corrientes, lunes 11 de mayo de 2026

Sociedad Corrientes
DOCENTE AUTOCONVOCADA CON MOMARANDU.COM

Lucía Abad: En 1999, “hubo un cambio de mentalidad, un cambio de visión: muchos ya no volvimos a ser los mismos”

18-12-2019
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(Por Facundo Sagardoy para momarandu.com) Lucía Abad vivió en Corrientes los hechos de 1999 como mujer, correntina y docente autoconvocada. Este martes 17, al cumplirse 20 años de aquel “Correntinazo”, habló con momarandu.com. “Aquello fue un ¡basta ya!”, sostuvo.

Lucía Abad habló con momarandu.com en la calle, en la intersección de Chaco y Avenida 3 de Abril, en la Ciudad de Corrientes, a unos cuantos cientos de metros del río Paraná, en el mismo sitio donde veinte años atrás, con fuerza, las balas de Gendarmería surcaron el aire hasta robarse las vidas de Mauro Ojeda y de Francisco Escobar.

Momarandu.com la halló allí, junto a un grupo de militantes con “memoria activa”, que en horas de esta tarde decidió dejar en ese lugar una ofrenda floral, encender un puñado de velas y recordar, entre lágrimas, lo que pasó en 1999.

M.: Los hechos ocurridos en el 99´, se conocen de muchas maneras, fundamentalmente del testimonio de sus protagonistas, y han sido nombrados, también, de muchas formas, principalmente, como un profundo estrago social, una crisis de la política tradicional y una gesta popular. ¿Cómo vivieron aquel año los correntinos?
LUCÍA ABAD: Vos lo decís muy bien. Muchas cosas se dicen, ¿sabés por qué? Porque hubo muchos noventa y nueve, por decirlo de alguna manera, de acuerdo con la realidad que uno vivió y donde estaba parado en ese momento. Te puedo hablar desde mi lugar que es de docentes autoconvocados. Correntina, por supuesto, pero docente autoconvocada. Aquello fue un ¡basta ya! El 99´ fue un ¡basta ya! Un hartazgo de un sector muy grande de la ciudadanía correntina que estaba cansada del autoritarismo, estaba cansado de la arbitrariedad, estaba cansada de corrupción, y teníamos meses de no cobrar sueldos.
Todo eso fue siendo un verdadero caldo de cultivo para decir nuestro ¡basta ya! que empezó a generarse de manera muy genuina en las bases, en las escuelas, en los barrios, luego fuimos tomando forma de asamblea zonal, luego ya tuvimos una asamblea muy grande en la Escuela Regional, allá por el mes de mayo (de 1999) y finalmente llegamos a tener una asamblea provincial, en Saladas. De esa manera fue creciendo...

Lucía recuerda que luego de aquella asamblea, los autoconvocados se fueron aglutinando, y cómo, de allí, nace la idea de tomar el Puente que une a Chaco y a Corrientes sobre el Paraná en señal de protesta.

"Nos fuimos aglutinando, porque, otra cosa que hay que tener en cuenta es que el 99´ incluyó a la provincia, no fue Corrientes capital, fue la provincia, muchas localidades, incluso el campo, entonces, allí, nosotros, en esa asamblea ya decidimos lo del puente: tomar el puente General Belgrano el 7 de junio, que fue una fecha significativa. ¡Cuarenta mil personas! En realidad, superó todo lo que hubiéramos pensado nosotros”, afirma.

“Vino mucha gente del interior también. Fue significativo porque, nos contaban "este colectivo, para venir, contribuyeron el comerciante, el del almacén, el del sindicato", es decir, toda una movida comunitaria. A tal punto había llegado esta crisis, que también fue crisis institucional. Fue una crisis integral en la que el ciudadano dijo ¡basta ya!”, subraya

CORRIENTES 1999: LAS MUJERES TOMAN UN PROTAGONISMO INÉDITO
M: Hoy, haciendo un repaso a la extensión simbólica de aquel ¡basta ya!, muchos ven en el 99´ un ¡basta ya! múltiple y complejo, ¡basta ya! a la representatividad institucional nula, a la explotación laboral, al patrón de campo, incluso al machismo. ¿Ud. cómo lo explica?
LUCÍA ABAD: Todo fue muy significativo... y sí, fue, además, un gran movimiento de mujeres. Como lo multitudinario fue docente, bueno... la mayoría de los docentes, las docentes, son mujeres, y esto fue algo que conmocionó hasta las raíces mismas de muchas familias, porque la mujer iba y asumía un protagonismo inédito en nuestra sociedad, tan tradicional, tan conservadora. Entonces, el marido se quedaba con los chicos, o los abuelos, y había una conciencia muy honda de que había que hacer algo.

Aun así, Abad, subraya que si todos estaban ahí era para “hacer algo”. "Por eso, estábamos allí. Había que hacer algo", dice a momarandu.com

"Sucedía algo, y había testimonios muy tristes, por ejemplo, cuando ambos padres eran docentes, y estábamos ya arrastrando cuatro meses en los que no se pagaban los sueldos, y ellos mandaban los hijos con los abuelos, por el tema del comer, y hacíamos olla popular en la plaza, y las mujeres estaban allí firmes”, sostiene.



“Hay un poema, muy bonito, que se llama "Las Sin Gobierno", yo creo que eso describe exactamente el perfil de la mujer correntina en ese momento, y que, como en otras circunstancias, fue anticipador de todo este movimiento de mujeres, como lo fue del 2001, del sistema asambleario, de todo lo que después se gestó, como en el primer Correntinazo", indica Abad.

LAS SIN GOBIERNO (de la docente y escritora Marisa Alvez, La Cruz, Corrientes - agosto de 1999 / para todas las mujeres de Corrientes)

Ahí están, otra vez, las “sin gobierno”.
así lo dijeron. y era cierto.
gracias a dios, era cierto.

Acá estamos, otra vez, las mujeres,
las que elevamos el alma
mientras ponemos el cuerpo,
las que hacemos el aguante
reclamando lo que es nuestro,
las que, en las noches más crudas,
con amor, tejimos sueños, las que juntamos monedas
para aliviar sufrimientos,
las que en una ronda blanca
expresamos descontento,
las que formamos un círculo de luz,
junto al fuego,
las que encendimos antorchas
para acompañar los rezos
o para enseñarles cuanto
podía decir el silencio.

Las que nos acuartelamos
sin temor a los “punteros”,
las que entonamos canciones
cuando el agua nos calaba
hasta los huesos,
y sostuvimos tacuaras contra
tormentas y vientos.

Las que levantamos, en medio
de nuestra angustia,
la bandera del respeto.
gracias a dios, pensé yo,
que no tenemos gobierno,
porque pudimos salir
para defender lo nuestro,
para jugarnos por todos
y exigir nuestros derechos,
para que la dignidad, al fin,
pueda derrotar al miedo.

Dejando esposos o hijos
o bien, luchando con ellos;
mujeres que, a no dudarlo,
nos jugamos por entero.

Nos sacamos la mordaza
para ser parte del pueblo
y gritar hasta agotarnos
frente a las puertas cerradas
de la casa de gobierno.

Las que cortamos las rutas
mientras nos acuchillaba el viento,
las que poblamos las plazas
con carpas, niños y versos.

Las que, en el puente, esa tarde
de tensión, angustia y miedo,
entre lágrimas dijimos:
“cobardes, aún queda resto,
no crean que nos rendimos”,
y nuestra voz tuvo eco
porque todo el país supo
que corrientes era un grito,
aunque le pusieran cercos.

Gracias a Dios, pensé yo,
que no tenemos gobierno,
que somos ingobernables,
inmanejables, es cierto.

¿Tanto les cuesta entender
que nunca tuvimos dueño?
Y no pueden encerrarnos,
ni comprarnos, ni vendernos.
porque pensamos, señores,
y eso no tiene precio.


"Dice la canción, con respecto a aquel tiempo, al 69´ que fue el primer Correntinazo, al que siguen el Cordobazo y el Rosariazo: "En Córdoba el eslabón y en Rosario la campana. Pero se olvidaron de Corrientes. No sé qué nombre cabría, pero el primer grito fue Corrientes", agrega Lucía.

DECISIONES EN LA CALLE
M: Otro punto que subrayan los testimonios del 99´ es la experiencia que ha pasado el pueblo de Corrientes en tomar decisiones en la calle, que después son decisiones en materia política muy fuertes. ¿Qué opina de esto?
LUCÍA ABAD: Era lo que nos pasaba. Una cosa muy importante para decir es que la autoconvocatoria surge del no sentirse escuchados, y, por ende, tampoco representados. Nosotros decíamos: nosotros somos los mandantes, ellos los mandatarios. Nosotros, nos sentíamos ninguneados como ciudadanos. Por eso, tomamos ese protagonismo, por eso decidimos en las asambleas, en las calles, otras en la plaza, otras en alguna escuela, pero sentíamos que teníamos que tomar, un poco, el timón, de nuestra propia vida, como pueblo, ya que a quienes habíamos elegido, parecía que no entendían, que no veían la realidad.

"Mucho de esto sigue sucediendo, pero lo bueno es que en mucha gente hubo un cambio, un cambio de mentalidad, un cambio de visión: muchos, muchos, ya no volvimos a ser los mismos, y esa es la vuelta de tuerca hacia arriba. Por más que sigan repitiendo muchas de estas circunstancias sociales, sociopolíticas, socioeconómicas, vamos creciendo en conciencia", subraya Abad.

"Estos alumnos, que pasaron por decreto... nosotros decíamos: estamos dando clases en las calles. Y así fue. Desde entonces, me encontré con muchos alumnos militando, en sindicatos, en ONGs, en organizaciones sociales, y hoy mismo estaba con un muchacho que fue estudiante secundario autoconvocado, y que me decía: ‘Lo que yo aprendí en la plaza fue aprender a ser ciudadano, aprendí a ser pueblo, aprendí a luchar por mis derechos, a saber, quién soy yo, que merezco ser escuchado, y que tengo el deber de participar y de construir ‘, concluye Lucía.