Foto: Estudiantes de medicina iraquíes hacen ondear banderas nacionales durante una manifestación antigubernamental en el campus universitario de la ciudad de Basora, este domingo 10 de noviembre al sur de Irak
Tres manifestantes murieron el domingo en el sur de Irak y decenas resultaron heridos por las fuerzas de seguridad, que lanzaron disparos también en el centro de Bagdad, convertido en un campo de batalla. Los manifestantes murieron en Nasiriya por impacto de bala durante la noche, mientras que en Bagdad, en la plaza Khalani, cerca de Tahrir, oleadas de manifestantes corrían bajo el fuego de una nube de gas lacrimógeno. En la multitud, varias ambulancias y tuk tuk (taxis de triciclos motorizados) transportaban decenas de heridos cerca de la plaza Tahrir, epicentro de las protestas donde se encontraban centenares de manifestantes.
La ola de manifestaciones y violencia que vive Irak desde el 1 de octubre, para exigir la caída de un gobierno que consideran corrupto e incompetente, ha dejado más de 300 muertos, según un balance de la AFP. Pero seis semanas más tarde, las autoridades, que parecían fragilizadas por la movilización, acordaron el sábado respaldar al criticado primer ministro y acabar a toda costa con las protestas. Tras este acuerdo en favor de "una vuelta a la vida normal", las fuerzas de seguridad intensificaron este fin de semana la represión en un país que sigue cortado del mundo, sin internet ni redes sociales.
En tanto, el gobierno de Estados Unidos formuló el domingo un llamado a las autoridades iraquíes a que convoquen "elecciones anticipadas", así como pidió el "cese de la violencia contra los manifestantes". "Estados Unidos está gravemente preocupado por la continuidad de los ataques contra manifestantes, activistas cívicos y la prensa, así como las restricciones impuestas al acceso a Internet", apuntó la Casa Blanca en una nota oficial. El sábado, nueve manifestantes murieron por disparos con munición real o por gases lacrimógenos lanzados a las cabezas en los alrededores de la plaza Tahrir, y otros tres en Basora, segunda ciudad del país, en su extremo sur, según fuentes médicas.
Desde el sábado por la noche "las fuerzas de seguridad intentan avanzar hacia Tahrir para dispersar a los manifestantes", dice uno de éstos a la AFP. Pero, advierte un paramédico que cuida a los heridos, "estamos en Tahrir, y ahí nos quedaremos". Las fuerzas policiales erigieron muros de cemento para separar las plazas Khalani y Tahrir. Los manifestantes dicen que seguirán bloqueando el país mientras no hayan obtenido su "parte del petróleo" en Irak, que tiene importantes riquezas petroleras y es segundo productor de la OPEP. Irak tiene un desempleo entre los jóvenes que ronda el 25%, mientras que uno de cada cinco de sus habitantes vive bajo el umbral de la pobreza.
El movimiento de protesta reclamaba originalmente empleos y mejores servicios. Ahora los manifestantes piden además la renuncia de todos los responsables políticos y una renovación total del sistema político implementado desde la caída del dictador Sadam Husein, en 2003.
BAÑO DE SANGRE
Amnistía Internacional exhortó en un comunicado a las autoridades iraquíes a "ordenar de inmediato el fin del uso continuo e ilegal de la fuerza letal". La organización también les pidió que contuvieran a sus fuerzas de seguridad para "evitar un baño de sangre". Esa violencia ha dejado más de 12.000 heridos desde el 1 de octubre. Y a ella hay que añadir lo que muchas voces en Irak llaman ahora la "nueva república del miedo", en un país que salió hace 16 años de décadas de dictadura del partido Baas de Sadam Husein.
Militantes y médicos que apoyan a los manifestantes afirman ser objeto de campaña de detenciones, secuestros e intimidaciones por parte de las fuerzas estatales y de grupos armados. La representante de la ONU en Irak, Jeanine Hennis-Plasschaert, dijo recibir "cada día informaciones sobre manifestantes muertos, secuestrados, detenidos arbitrariamente, golpeados o intimidados". Hennis-Plasschaert agregó que en hoy, en Irak, "los derechos fundamentales" son "continuamente violados".
CLIMA DE MIEDO
En la primera cifra oficial en días, el comité de derechos humanos del parlamento dijo que 319 personas habían muerto desde que estallaron las protestas, incluyendo manifestantes y fuerzas de seguridad. El comité dijo que había francotiradores activos cerca de los sitios de protesta y que también se usaron rifles de caza contra los manifestantes. Advirtiendo que se ha instalado un “clima de miedo”, la misión de las Naciones Unidas en Irak, UNAMI, propuso una serie de medidas para poner fin a la crisis. Pidió “máxima moderación en el manejo de las protestas, incluyendo el no uso de munición real, prohibir el uso indebido de dispositivos no letales (tales como bombas de gas lacrimógeno)”.
La UNAMI instó a que se pusiera en libertad a los manifestantes y pidió que se investigara el secuestro de activistas y médicos que, según un grupo de defensa de los derechos humanos, han sido secuestrados por las fuerzas de seguridad o grupos armados. Propone una serie de medidas que se adoptarán en las próximas semanas y meses, entre ellas la aplicación de reformas electorales y constitucionales, el enjuiciamiento de los implicados en la corrupción y la promulgación de leyes para prevenir el soborno. Además de esos llamados, la Casa Blanca emitió el domingo una declaración instando al “gobierno iraquí a poner fin a la violencia contra los manifestantes y cumplir la promesa del presidente (Barham) Saleh de aprobar la reforma electoral y celebrar elecciones anticipadas”.
La ira pública estalló en octubre por la corrupción desenfrenada y la falta de empleos, pero rápidamente se convirtió en llamadas para derrocar a un régimen al que se culpaba de perpetuar el soborno y el clientelismo. Irak, rico en petróleo, es el segundo mayor productor de la OPEP, pero una de cada cinco personas vive en la pobreza y el desempleo juvenil se sitúa en el 25 por ciento, según el Banco Mundial.
HOSPITAL ASOLADO
El gobierno ha sugerido una serie de reformas en respuesta a las manifestaciones, incluyendo campañas de contratación, planes de asistencia social, una reforma de la ley electoral y enmiendas constitucionales. Pero se ha resistido a los llamamientos a una revisión de todo el sistema, con fuerzas políticas rivales cerrando filas en torno al Primer Ministro en conflicto, Adel Abdel Mahdi. Mientras los manifestantes se atrincheraban en los campos de protesta de Bagdad, desafiando a las granadas de gas lacrimógeno disparadas por las fuerzas de seguridad, otros protestaron en las ciudades sureñas de Nasiriyah, Hillah y Kut.
Las fuerzas de seguridad irrumpieron en el Hospital Infantil Habboubi de Nasiriyah después de que el personal realizara una protesta y “dispararon gas lacrimógeno dentro del hospital”, dijo a AFP el jefe de la Dirección de Salud, Abdelhussein al-Jaberi. “Tuvimos que trasladar a los niños pacientes al hospital de Moussawi para salvar sus vidas”, dijo Jaberi.
Un periodista de AFP vio un proyectil de gas lacrimógeno estrellarse justo afuera de las puertas abiertas de una ambulancia y fue testigo de cómo su equipo de rescate jadeaba en busca de aire. La policía detuvo a manifestantes en Basora que trataron de llegar a su lugar habitual de protesta fuera de la sede provincial y bloqueó a los alumnos que intentaban unirse a estudiantes universitarios en huelga para que no salieran de sus aulas en Diwaniyah. Mientras tanto, los defensores de los derechos humanos criticaron al gobierno por restringir el acceso a Internet, que regresó de forma intermitente a algunas partes de Irak el domingo antes de ser cerrado de nuevo.
Fuentes: IN, Swi