Corrientes, miercoles 08 de abril de 2026

Cultura Corrientes

Chamame

10-11-2019
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(Segunda parte – por José Miguel Bonet para momarandu.com) La provincia de Corrientes posee una historia que ha tejido, a lo largo de los cuatrocientos diecinueve años de existencia, un “ñanduty” de hechos y heroicas acciones que conforman un pasado complejo y nutrido por momentos gloriosos y otros de inolvidables derrotas.


Los hombres que gestaron nuestra historia provinciana, como humanos, aprenden del ensayo y del error, y Corrientes posee una portentosa suma de causas y efectos que han ido formando y transformando la realidad que hoy vivimos.


No es temática de este apartado establecer la cronología de aquellos sucesos, pero podemos nominar los elementos que configuran a nuestra Cultura.


Creencias: sustentadas sobre las epopeyas históricas del pasado, confluyen como una red infinita la estructura de creencias que propician establecer una cosmovisión singular. Esta cosmovisión contiene, a su vez, a la religiosidad popular, a las sagas, leyendas y mitos que, a la manera de vasos comunicantes se retroalimentan y originan un pensamiento mágico.



b. Valores: que emergen de la cosmovisión antes mencionada y encuentra en la religiosidad popular un temple anímico alimentado por creencias sacro-profanas. Surgen, de esta manera. verdaderas sagas históricas que, con el transcurrir del tiempo, se confunden con los hechos legendarios. Subordinado a estas causas surge el efecto del ritual que transforma a la leyenda en mitos. La confluencia de hechos históricos, de leyendas y de mitos. ya mixturados desde el encuentro intercultural guaraní-hispano, se traducen en la creatividad de otros elementos, tales como:



c. Símbolos: que actúan como representaciones de las creencias y de los valores. Esta multiplicidad de signos, símbolos y rituales determinan la génesis de un marco conceptual mítico que el hombre asume como una realidad, casi metafísica, que lo acompaña a través de su existencia. Busca diversas maneras de expresión que regulen la convivencia con un tipo de pensamiento que se traduce en actividades

artísticas, donde la palabra y lo gestualcorporal tiene su espacio: la música, el canto, la danza, el teatro, la literatura, la pintura, la Escultura, las diversas artesanías, etc., consignan atributos y dones, que el correntino utiliza como vías de expresión.



d. Idioma: o lengua guaraní e hispana, que estructura un sistema doble de comunicación simbólica, que determina el lenguaje “Yopará”, un dialecto mezcla de ambos idiomas que el correntino utiliza y conforma a la funcionalidad que requiere el proceso comunicacional específico.



e. Normas, usos y costumbres de vida: que originan un macrocosmos que deviene de los cuatro aspectos antes mencionados. La provinciana

se nutre, de forma permanente, de las creencias, de los valores, de los símbolos y del Idioma, generando un sistema peculiar de objetivar cada uno de éstos elementos. El antiguo ñande rekó de avá guaraní, ya mencionado, se mezcla con los nuevos imperativos de cada período histórico. Por ello el mestizaje caló profundamente en las raíces de la correntinidad, creando un temple anímico específico, que sugiere una diversidad de conductas sociales que proviene de una unidad conceptual profunda y muy arraigada en los usos y costumbre de vida.



ÑANDE REKÓ. PRIMERA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE

“CORRENTINIDAD”. EL ÁRBOL DE LA IDENTIDAD CORRENTINA

La orientación de este ensayo apunta al esclarecimiento de “nuestra manera de ser” (ñande reko, en lengua guaraní) propiciando una primera aproximación al concepto de correntinidad.


Estamos en un proceso de búsqueda e investigación que iniciamos con este primer enfoque que, conjuntamente con otros aspectos del análisis cronológico y de múltiples indicadores, posibilitarán una apreciación más completa sobre el tema.


El concepto de “correntinidad” involucra analizar diversos factores, hechos, elementos, circunstancias, creencias y pensamientos que nutren la idea del “ser del correntino”. Como ya expresamos, este texto es una reflexión preliminar, una primera aproximación analizada desde la memoria ancestral de nuestra identidad raigal.


Partimos de la palabra guaraní ñande reko, que a su vez contiene otras ideas tales como:


a. Concepto de TEKO.

b. Concepto de TEKO KATU.

c. Concepto del TEKO MARANGATU.

d. Concepto del TEKO PORA.

e. Concepto de ÑANE RETA.

f. Concepto de ÑANDEVA.


Para clarificar podemos señalar que el ñande reko involucra los conceptos de:

TEKO: palabra portadora de significados múltiples, tales como “nuestra manera de ser”, modo de estar, sistema, ley, cultura, norma, comportamiento, hábito, condición, costumbre. Los diversos valores semánticos de esta palabra estarán determinados por la adjetivación específica que reciben en cada caso. Por ello surgen otras connotaciones tales como las que a continuación consignamos:



TEKO KATU: como el auténtico y verdadero “modo de ser”, lo “que es y hace” el hombre, lo que “debe ser y debe hacer”. Indica una serie de ideas, categorías, leyes y normas, pautas de comportamientos y actitudes que definen el modo de ser de la conciencia. Que configura además su identidad. Es referido, además, en un lenguaje propio, con palabras auténticas y verdaderas que iluminan a todos los hombres como una ley universal. Este modo de ser es el único realmente humano y el verdaderamente racional. También supone un proceso de abstracción sumamente desarrollado. Esto ha llamado la atención de muchos estudios del tema que presuponían que los aborígenes o “primitivos” habitantes no abstraen ni generalizan. Esta palabra “Teko Katu” se sitúa a nivel del genuino pensar reflexivo.



TEKO MARANGATU: es el modo de “ser religioso”, la relación directa con lo divino. Está constituido por las creencias y prácticas religiosas, ritos y objetivos sagrados de culto. Se expresa por la vía del mito, con sus normas religiosas y por la vía del rito que involucra comportamientos sociales. La creencia de “ñamandú ru ete” (Dios, nuestro padre, el primero, el verdadero) ya establece una actitud de religiosidad que se traduce en palabras, gestos, cantos y danzas sagradas, que expresan la fe y la sacralización permanente de todo lo que existe. La interrelación del “teka marangatu” y “teko katu” es de suma importancia para establecer las interacciones conceptuales, como así también los procesos de simbolización y comunicación. En la medida que el “teko katu” evoluciona, suscita nuevas creencias o modifica las existentes de una manera dinámica y permanente.



TEKO PORA: a nivel de normas y valores éticos, determina “lo que está bien y debe hacerse”. Son las virtudes e individualidades que se traducen en comportamientos positivos, son valores que dirigen “las buenas acciones”, los actos ideales que se realizan para “el bien común”, estableciendo, al mismo tiempo, un mandato de reciprocidad y de ayuda mutua en el grupo social.



ÑANE RETA: es el elemento geográfico e histórico, concepto de lo colectivo, lo de todos, el hábitat, el lugar donde “todos juntos estamos” o “el ombligo del mundo”, donde “nuestro Padre, el Creador de todo nos mandó estar –siendo”. Junto al elemento geográfico, confluye el elemento de la historicidad con la idea del “ava” (Hombre -que está siendo- con otros…) configura su historia social y ancestral que contiene el concepto de territorialidad política – religiosa y social.



ÑANDEVA: expresa, en primer término, el concepto de “nosotros”, “lo que somos”, que se halla muy unido al concepto de ava ñe e, (la lengua, el idioma del hombre, la palabra sagrada). Cuando se expresa: “Ñane avañe’e ñanemba’e eteva (nuestra lengua nativa, lo verdaderamente nuestro. El verdadero hablar del hombre), hace referencia al sistema y proceso de comunicación del hombre guariní (ava) y a la mujer (kuña) estableciendo el sistema de comunicación, como un proceso sacralizado otorgado por Dios.



El concepto de ñande reko, quizás más complejo que lo expresado en nuestra síntesis, define pautas culturales que incluye un tipo especial de organización social, una religión tradicional, con un rico bagaje de mitos y ritos que sacralizan todas las actividades del grupo social. Un proceso de socialización e historicidad personal que trasciende el tiempo común y se remonta a lo primigenio, actuado por un Dios principal y por deidades menores que dieron origen a todo y sustentan el mundo originando una cosmovisión singular. Determina una fuerte “Identidad” étnica que conlleva una territorialidad específica. Lo primero deviene del concepto amplio de “ava” (hombre), portador del “ava ñee” (la palabra del hombre, la palabra luminosa, su idioma). Lo segundo o su territorialidad está expresada en el concepto de “ñane reta” y posee algunos símbolos de esta “su tierra” que tiene sus representaciones vivas de un mundo vegetal: el “avati” o maíz; el “ka’a o yerba mate; etc., como algunos de los tantos dones de la subsistencia. De igual manera existen los seres del mundo animal y los denominados elementos primordiales: el viento, el fuego, la tierra y el agua.



Todo lo mencionado se resuelve en una “economía de la reciprocidad”, de la solidaridad, del resguardo y preservación de la naturaleza (perspectiva ecológica), que produce el arraigo y el aprovechamiento austero de los dones que la tierra ofrece, de los animales que lo pueblan y que determina, en suma, el “estar siendo-en el mundo”, en el “asiento de los fogones”, en las celebraciones rituales, en su hábitat donde se inserta el “ava” y es posible originar el “ñande reko” (nuestra manera de ser y de estar).



La identidad correntina no se define sólo por la descendencia de los guaraníes. Los correntinos actuales han abdicado de su condición raigal. Podemos afirmar que “El guaraní” ha desaparecido de estas tierras, pero “Lo guaraní” subyace subterráneamente entre los vasos comunicantes de nuestra identidad y en la palabra luminosa perdida. Fue una raza que se gestó con impetuoso entusiasmo apoyada por la religión del coraje y de la dignidad del “Ser”. Hoy, con el pasar del tiempo, y diversos procesos del denominados mestizaje cultural, en nuestra “correntinidad” se ha originado un mecanismo interno de injustos olvidos que reflejan lo extraño, como imágenes distorsionadas de un espejo roto.



El concepto de ÑANE REKO-PE contiene en su estructura ideológica los denominados “universales culturales” que incluye a las creencias, los valores, las normas de vida, los símbolos, el idioma, el encuadre de ciencias y técnicas, que sumativamente conforman la identidad cultural plena de la correntinidad.



El “Nande Reko” aparece como síntesis de confluencias, a veces es un conglomerado, mezcla mixturada y nutrida por tensiones, desencuentros, rupturas con nuestra primera identidad, aquella de los pueblos originarios de nuestra región. Posteriormente los procesos de conquista, doblamiento y evangelización aportan lo suyo. Hechos de una historia que tiene más de 400 años de existencia con adaptaciones sucesivas y procesos de endoculturación que dieron lugar a múltiples interpretaciones.



En muchos casos involucró una falta de raigalidad, dando lugar al fantasma del desarraigo y, fundamentalmente, del olvido que nos conduce al desconcierto. Nos queda, tan sólo, la urgente necesidad de desentrañar lo que aún podemos ser, sin olvidar la memoria identitaria de lo que fuimos para encauzar nuestro presente y pensar, con plenitud, lo que deseamos ser en el futuro.



En síntesis, la presencia del conquistador y el indio, los llegados y los autóctonos, permitieron una simbiosis que contribuyó a acrecentar la riqueza musical del conquistador y el conquistado, a posteriori se fueron integrando muchas otras culturas a medida que avanzaba la colonización. Queda demostrado que la música es la armonía del cielo y de la tierra, y puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido.



La utopía compacta la herencia musical europea, india, negra, judía y árabe en el nuevo continente.



Catedra Libre del Chamame de la Unne.

Bibliografía Prof Enrique Piñeyro / Pocho Roch y otros