(José Miguel Bonet* para momarandu.com) Ángeles, su nombre lo indica, mensajero, son espíritus ministradores enviados por Dios para hacer Su voluntad: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (Hebreos 1:14).
Los ángeles fueron creados por Dios: “Alabadlo, vosotros todos sus ángeles; alabadlo, vosotros todos sus ejércitos. Alaben el nombre de Jehová, porque él mandó, y fueron creados” (Salmos 148:2,5) - “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16).
Todos los ángeles eran justos y santos cuando fueron originalmente creados. Ellos adoraban y servían al único Dios verdadero. Después, algunos ángeles se rebelaron contra Dios y perdieron su posición como ángeles. Ellos se convirtieron en parte de una fuerza del mal llamada “demonio". Existen, literalmente, multitudes de ángeles (Lucas 2:13-15) los cuales son, aparentemente, clasificados conforme los deberes que cumplen. Los Mensajeros: esta clase de ángeles es probablemente la mayor en número. Estos son los ángeles que componen el grupo innumerable visualizado por Daniel (Daniel 7:10), que llevan adelante la voluntad de Dios en el cielo y la tierra. Este es el grupo que usualmente se relaciona con el creyente en términos de la guerra espiritual. Ellos interpretan la voluntad de Dios, protegen, proveen guía, traen las respuestas a la oración, anuncian, advierten, instruyen, llevan juicio, animan, sustentan, libertan, e interceden a favor de los creyentes. Ángeles Selectos: sólo una referencia se hace a los ángeles escogidos en 1 Timoteo 5:21.
En nuestra tradición, cuando moría un ángel, un niño recién nacido, al no tener pecado, era considerado un ángel electo, es decir un escogido de Dios, es por ello que el velorio reunía muy poca connotación de tristeza, era a la inversa, había una gran fiesta al ser escogido esta alma por Dios. Recuerdo cuando chico el haber asistido a alguno de ellos; en un clima festivo, se mataba el mejor animal, se brindaba, inclusive muchos vecinos le dejaban esquelitas al ángel para que se la entregara a Dios, y hasta se lo podía sacar en procesión, al angelito, por las casas del vecindario, ya que era un alma elegida y, además, gozaba de la luz eterna. El día de los ángeles se remonta a festejar un día antes que el de los muertos, ya que ellos llegaban antes al cielo que los otros difuntos, es por eso que el 1 de noviembre se festeja el Día de los Angelitos.
En Mburucuya, después de asegurarse de que no hubiera raptores merodeando por su cuadra, todos los niños salen cruz en mano, muchas veces sin disfrazarse y algunos disfrazados de angelitos, a pedir dulces de casa en casa, esto lo hacen durante todo el día, salen por la mañana, regresan a sus casas a almorzar y salen de nuevo por la tarde… todos corriendo, armados con un tambor de lata y repitiendo un cántico muy particular que dice más o menos así:
Ángeles somos,
del cielo venimos,
pidiendo limosnas
para nosotros mismos.
Busca el sencillo
busca el sencillo
cinco centavos para mi bolsillo.
No me veas, no me veas,
saca la torta de la batea.
No te rías, no te rías,
que la mochila está vacía.
Cuando en una casa no les daban nada, los niños se despedían con:
Esta casa es de agujas,
donde viven todas las brujas.
Esta casa es de espinas,
donde viven las mezquinas.
Esta casa no es de rosas,
donde viven las piojosas.
En cambio, si recibían algún dulce o frutas (o algunas veces dinero), que era lo que se acostumbraba regalar en la época, lo agradecían diciendo:
Esta casa es de rosas,
donde viven las hermosas
Los evangelizadores cristianos, para lograr sus objetivos, se vieron en la necesidad de adoptar algunas tradiciones indígenas, mezcladas con sus enseñanzas y así darle una forma nueva y por supuesto, rica en tradición, asignaron una fecha fija dentro del calendario cristiano, primero y dos de noviembre.
Después de la conquista española se estableció el día de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, que se solemnizaban desde los 827-844 por disposición del Papa Gregorio IV.
Al ocurrir la conquista, la religión católica cambió totalmente el concepto sobre la muerte. Se le empezó a ver como algo temible pensando en las penas del Purgatorio y del Infierno, con la esperanza para muchos de la felicidad y del descanso eternos. Se le dio la imagen a la muerte de un esqueleto con guadaña. Se le empezó a rendir culto a las ánimas del purgatorio, Fue en el siglo XVII cuando se trató de quitarle lo terrorífico para darle un aspecto de amabilidad, viéndolas sin miedo y con fe.
Desde el siglo XVI se han redactado numerosas oraciones y plegarias, unas imponentes y otras con esperanza, dedicadas a la muerte. En canciones y chamames también se han ocupado de la muerte. También figura en obras teatrales, como la muy conocida que lleva el nombre de "Don Juan Tenorio", del español José Zorrilla. Diversas lápidas, especialmente de los cementerios antiguos, son verdaderos muestrarios de poesía mortuoria. Es típico en los días de muertos instalar ofrendas, que no solo tienen origen en nuestro país, sino en otros pueblos del mundo. Las ofrendas son verdaderas obras de arte y tienen sus características propias de cada lugar o invitar con comidas y bebidas al visitante, con la sola contrapartida de que rece una oración por el alma del difunto. Otra costumbre relacionada con los difuntos consiste en hacer una cruz de cal o de algún otro polvo en el lugar donde se veló el cadáver, y levantarla a los nueve días recordando los nueve días que Jesús se apareció a sus discípulos. Mandar a decir misas por las almas y, cuando cumplen el primer año de fallecido, velar y hacer otra cruz como cuando murió.
Estas costumbres que tienen raigambre y tradición popular, hacen que los niños sigan siendo niños, que, a la celebración de Halloween, disfrazados del Monstruo de la Laguna Negra, se la devolvamos a los Celtas, y al ver a los niños recorrer nuestro pueblo cumpliendo esta tradición y rito de los ángeles, los recuerdos nos remontaran a la memoria nuestra niñez, y en ese instante, nos sentiremos más niños y, por qué no, ángeles por un rato.
*Desde Mburucuya, capital del tradicional y auténtico chamame