La oposición chilena reclamó al presidente Sebastián Piñera que dé urgentes señales de cambio en la política de su gobierno y apure las reformas estructurales que le exigió la población en las multitudinarias protestas que mantienen en vilo al país desde hace dos semanas.
En el marco de un estallido social que dejó 20 muertos, cientos de heridos y más de 9.000 detenidos, Piñera recibió hoy a los líderes de los partidos políticos de la oposición, en la segunda ronda de diálogo propuesta por el gobierno desde el inicio de la rebelión, el pasado 18 de octubre.
El Gobierno “no se cierra a un debate o a un cambio estructural”, dijo luego de la reunión el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, quien utilizó casi la misma frase empleada ayer por Piñera cuando se le preguntó si el gobierno estaba dispuesto a discutir una reforma constitucional.
Al igual que Piñera ayer, Blumel aclaró sin embargo que la prioridad es ahora recuperar la paz social y luego poner en desarrollo la agenda social que promueve el gobierno, con aparentes mejoras para los jubilados, los sistemas de salud y educación, baja de impuestos para los sectores más postergados, quitas en los precios de los medicamentos y revisión de las tarifas de los servicios públicos.
Antes de esta reunión, desde Washington llegó una imprecisa declaración de un portavoz de la Casa Blanca, quien afirmó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, denunció en una charla telefónica con Piñera la injerencia de otras naciones en la rebelión de Chile con el objetivo de "socavar" sus instituciones, democracia y sociedad.
La declaración fue publicada en Twitter por el asistente especial de Trump, Judd Deere, quien sin embargo no especificó el origen de esa injerencia extranjera, y menos aún sus objetivos o mecanismos.
Más allá de la opinión de Trump, la oposición chilena aprovecho la reunión de hoy con Piñera para exigir cambios profundos y urgentes