Corrientes, lunes 11 de mayo de 2026

Política Mundo

Apertura de la Iglesia Católica a la ordenación de hombres con familias

27-10-2019
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La asamblea de obispos, en la que participaban 185 padres sinodales con derecho a voto —y un número elevado de expertos y relatores—, recomendó que en algunas zonas pueda estudiarse la posibilidad de ordenar a hombres con familias.

Una decisión que deberá aprobar el Papa, pero que supone una apertura histórica de la Iglesia y pone sobre la mesa la cuestión del celibato.

La asamblea de obispos celebrada en el Vaticano desde comienzos de octubre tenía como objetivo debatir sobre la protección del medioambiente en la Amazonia, sobre las comunidades indígenas que lo pueblan y, particularmente, sobre la posibilidad de ordenar mujeres y hombres casados para suplir la falta de sacerdotes.

Este último punto ha sido votado a favor por 128 miembros y en contra por 41. Una aprobación baja respecto al resto de propuestas, pero suficiente para que el Papa deba ahora estudiar su aprobación en la exhortación apostólica que redactará antes de final de año. Respecto al asunto de ordenar diaconisas, también fuertemente contestado, Francisco anunció que reactivará la comisión de estudio.

La decisión del sínodo tiene un carácter histórico y, pese a que el documento señala explícitamente que hace referencia solo al asunto de la eucaristía, toca colateralmente un asunto tan espinoso como el celibato en el catolicismo.

El sector ultraconservador de la Iglesia ya ha expresado en las últimas semanas su pleno rechazo a esta posible apertura, al considerar que chocaría de pleno con la doctrina católica. Sus grandes promotores, como el obispo Erwin Kräutler, insisten en que solo tiene que ver con las eucaristías. 

El punto 111 del documento votado explica así la cuestión: “Proponemos establecer criterios y disposiciones de parte de la autoridad competente […] de ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado permanente fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable, para sostener la vida de la comunidad cristiana mediante la predicación de la palabra y la celebración de los sacramentos en las zonas más remotas de la región amazónica”.

La apertura, además, no solo afecta a la Amazonia. Según el texto redactado, queda constancia de que “algunos se pronunciaron por un abordaje universal del tema”. Un matiz —“algunos” en términos vaticanos significaría un número considerable— que amplía el horizonte de la apertura y que generará un encendido debate en la Iglesia en los próximos meses.