El proyecto de ley, promovido por la Defensoría del Pueblo de Corrientes, obtuvo media sanción de la Cámara de Senadores de la Provincia y pasó a Diputados. Propende a aplicar criterios de eficiencia energética en las construcciones y grandes reformas de edificios públicos.
La iniciativa busca que todas las construcciones públicas destinadas al uso humano (viviendas, escuelas, industrias, hospitales, entre otras) que se construyan en el territorio provincial), contemplen, en su diseño (diseño bioclimático), técnicas constructivas y materiales que resulten eficaz a la hora de lograr el uso más eficiente de la energía, a fin optimizar los procesos productivos y el empleo de la energía u otras condiciones que se determinen por vía reglamentaria.
Además, el proyecto sostiene que, serán de aplicación obligatoria, las normas técnicas del Instituto de Racionalización de Materiales (IRAM) referidas a acondicionamiento térmico de edificios y ventanas, en su edición más reciente.
Se nombra como autoridad de aplicación, al Ministerio de Obras y Servicios Públicos, y dispone que las obras edilicias destinadas al uso humano que sean realizadas por particulares, adopten las medidas de acondicionamiento térmico establecido, las cuales estarían eximidas de los tributos provinciales que recayeran sobre contratos que se suscriban. Por último, invita a las comunas correntinas a adoptar, en sus códigos de edificación, la exigencia de certificados de eficiencia energética
REDUCCIÓN DE IMPACTO AMBIENTAL
En su faz argumental, el Defensor del Pueblo de Corrientes, Dr. Carlos Vallejos Tressens, sostiene que el proyecto sigue la idea trazada por la Ley 13059 de la Provincia de Buenos Aires, siendo su finalidad establecer las formas de acondicionamiento térmico para mejorar la calidad de vida de la población y la disminución del impacto ambiental por medio del uso racional de la energía.
El Defensor del Pueblo de Corrientes, asegura que uno de los beneficios más representativos de la iniciativa se encuentra en contemplar los costos de mantenimiento y funcionamiento del edificio, e indirectamente disminuir los consumos energéticos destinados al acondicionamiento térmico edilicio.
Destaca que el ahorro de energía disminuye, significativamente, el uso de los recursos no renovables, en especial los combustibles fósiles, ayudando a proteger la sostenibilidad planetaria, y que, al mismo tiempo, la correcta aislación térmica permite reducir los gastos en climatización para quienes habitan viviendas o edificaciones de uso humano, sin que por ello disminuya el confort, sino que, por el contrario, las condiciones de habitabilidad sean mejores. Agrega que la aislación, al igual que aplicar criterios de diseño bioclimático como referencia, darán lugar a proyectos de baja demanda energética.