La de este viernes fue la última edición que publicó El Nuevo Diario, el segundo periódico de Nicaragua, cuyos directivos decidieron echar el cierre agobiados por la crisis política y el deterioro económico que sufre este país centroamericano.
La redacción del diario se despidió con una foto, en la que aparecen los periodistas sonrientes sosteniendo la cabecera, en un conmovedor acto que pone fin a 39 años de historia periodística de un medio que nació en los ochenta, tras el triunfo de la revolución sandinista, con una marcada agenda progresista: era considerado, hasta hace unos años cuando fue adquirido por un grupo financiero, como el periódico de izquierdas de Nicaragua.
Surgió con la ambición de “hacer un periodismo nuevo para el hombre nuevo”, en clara alusión a las románticas aspiraciones revolucionarias de refundar el país tras el fin de la dictadura de la dinastía somocista.
El periódico explicó en un breve comunicado que dejaría de publicarse “debido a las dificultades económicas, técnicas y logísticas que hacen insostenible su funcionamiento”. El diario había denunciado la retención, por parte de las autoridades de aduanas, del papel e insumos necesarios para su publicación. En una decisión extrema para alargar la agonía, la dirección había decidido cambiar el formato del diario de sábana a tabloide, aunque la medida no tuvo el efecto esperado.
La mañana del viernes El Nuevo Diario se despidió así sus lectores: “Gracias a toda la sociedad nicaragüense por haber sabido distinguir en El Nuevo Diario los valores y principios de un medio de comunicación comprometido con la verdad y el desarrollo del país”.
El diario fue fundado por los periodistas Xavier Chamorro y Danilo Aguirre el 19 de mayo de 1980, después de que un grupo de reporteros de La Prensa decidiera dejar la redacción, inconforme con la línea editorial desarrollada por este periódico, muy crítico con el sandinismo y que comenzaba a respaldar a la contra, la insurgencia financiada por Ronald Reagan que se armaba para derrocar al Gobierno revolucionario. El periódico fue fundado con el dinero que los periodistas obtuvieron de sus liquidaciones, por lo que pasaron a ser accionistas del diario. Xavier Chamorro (fallecido en 2008) ––hermano de Pedro Joaquín Chamorro, director de La Prensa asesinado en 1978 por la dictadura somocista–– dijo que el objetivo del diario era “ser la voz de los sin voz”. El periódico, que tenía una marcada línea prosandinista, aunque no era un órgano oficial del Frente Sandinista, pronto se destacó por la fina pluma de Aguirre (fallecido en 2015), cuyos editoriales y titulares hicieron escuela en el periodismo nicaragüense.