En lo que va de 2019, China ha captado el 62% de la producción de carne de res uruguaya, una cifra que viene subiendo desde hace varios años. Y todo indica que la tendencia se mantendrá en la medida en que la población busque aumentar las proteínas en su dieta.
Debido a ello Uruguay está batiendo su récord histórico de importación de carne de vaca para satisfacer al mercado interno.
Todo un cambio de coyuntura para uno de los principales productores mundiales, promovido por la subida constante de las exportaciones a un comprador voraz:
China.
Según datos oficiales, el pasado mes de julio llegaron al país sudamericano, una de las mecas mundiales del asado, 3.000 toneladas de carne bovina procedentes de
Brasil, y en menor medida, de
Paraguay y
Argentina,
Mientras, desde sus puertos salían miles de toneladas de producto local de alta calidad con destino a China y otros tantos países. La trazablilidad del ganado y la alimentación de las vacas, solo con pasturas, sin harinas de engorde u hormonas el mundo, ha permitido a la carne uruguaya posicionarse en el segmento de alta calidad. En paralelo, la fiebre porcina ha disparado la demanda.
La situación es "inédita", según reconocen desde el Instituto Nacional de Carnes, en un país de poco más de tres millones de habitantes y 13 millones de vacas. Los precios están ahí para explicar el fenómeno: en Río Grande do Sul (Brasil) el kilo de novillo cotiza a 2,65 dólares —ayudado, en parte por la depreciación del real en los últimos años—, en Paraguay se paga a 2,60 dólares y en Uruguay ronda los 4 dólares, según datos de Mercopress.