Corrientes, lunes 27 de abril de 2026

Política Corrientes

A 55 años de la aprobación de la ley de medicamentos

24-07-2019
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( Por José Miguel Bonet, desde Mburucuyá, para momarandu.com) .Los medicamentos ambulatorios cuestan el triple que en España y el Reino Unido. En el caso de los especiales los precios locales llegan a multiplicar por diez al de esos dos países.

Soberanía es el poder de decisión de un país sin depender de terceros y en Salud eso significa poder proyectar políticas estratégicas de planificación, que puedan ser ejecutadas sin dependencias externas ni condicionamientos internos, en especial económicos, de grupos de intereses concentrados a través de los Laboratorios de Medicamentos y de la presión de los avances tecnológicos, ambos presentados en la medicina alopática como esenciales a la hora del diagnóstico y tratamiento. Esta ley que sentaba las bases de la soberanía en salud, el proyecto fue presentado en enero de 1964, a pocos meses de que asumiera la presidencia el Dr.Arturo Illia Presidente Constitucional por la Unión Cívica Radical del Pueblo.


                                           Homenaje al Dr. Oñativia
               -23 de Julio de 1964-Aprobacion de la Ley de Medicamentos.


La misma establecía un férreo control de los precios de producción de los fármacos, limitaba la publicidad de los laboratorios, quienes además no podían girar al exterior sus regalías. Una comisión determino serias irregularidades en el sector. Cuando asumió en octubre de 1063, el radical Arturo Illia tenía varios desafíos. Con un magro margen de votos para ese tiempo (apenas superó el 25 por ciento de los votos), su presidencia debía fortalecerse rápidamente en un contexto de golpes militares y creciente violencia política. Cuando formó su gabinete, decidió darle la responsabilidad de la salud pública al salteño Arturo Oñativia, un médico de larga trayectoria, que militaba en la UCR.

Su llegada, casi en silencio, comenzó a ganar notoriedad casi de inmediato. En enero del 64, el funcionario presentó el primer borrador de una ley que sería trascendental para el futuro del país, y marcaría el comienzo de los problemas serios del gobierno de Illia.

Se trata de una ley que regulaba la industria farmacéutica, y que fue fuertemente resistida por los sectores de poder. Una norma revolucionaria para su tiempo, que terminó desgastando al gobierno, al punto de ser una de las causas fuertes de su derrocamiento. A más de 50 años de aquel hito de la salud pública, una mirada detrás del entramado de intereses que impidieron su puesta en funcionamiento plena.

En enero de 1964 el primer borrador de la ley llegó al Congreso. Con una economía compleja, con el sector militar siempre dispuesto a interceder en los asuntos gubernamentales y el tema del peronismo como grandes prioridades, la ley 16.462 de medicamentos no despertó de entrada demasiado revuelo. Pero cuando comenzó su análisis los sectores más cercanos a los laboratorios productores (en rigor de verdad a los sectores concentrados de la economía en su conjunto), la medida los alteró. Incluso, los más fervientes opositores la trataron de “comunista”.

Pero de qué se trataba esta ley tan controvertida. La misma establecía una política de precios y de control de medicamentos, congelando los precios a los vigentes a fines de 1963, fijando límites para los gastos de publicidad, imponiendo límites a la posibilidad de realizar pagos al exterior en concepto de regalías y de compra de insumos. En definitiva, un férreo control estatal a uno de los sectores más poderosos de la economía de esos tiempos, y que hoy se mantiene como actor de poder pese a los cambios de épocas.

La reglamentación posterior realizada por el ejecutivo nacional (en el año 1965) fijaba además la obligación para las empresas de presentar mediante declaración jurada un análisis de costos y a formalizar todos los contratos de regalías existentes.

Desde que fue presentada en enero hasta que se aprobó en agosto hubo fuertes debates en torno de la ley. Finalmente, las negociaciones del propio Oñativia y el gobierno de Illia lograron su aprobación con apoyo contundente. En el Congreso la iniciativa recibió el apoyo de todos los bloques políticos, excepto UDELPA y la Federación de Partidos del Centro. Durante este tiempo de debate, se creó una comisión creada por el presidente Illia sobre 300 mil muestras de medicamentos. Muchos de estos medicamentos no eran fabricados con la fórmula declarada por el laboratorio y su precio excedía en un mil por ciento al costo de producción, lo que dejó en claro la necesidad de mejorar el control sobre el sector.

El trabajo de esta comisión fue clave para la elaboración de la norma. En realidad, la misma se dividió en dos: una formada por médicos y farmacéuticos y otra por contadores y economistas. La primera trabajó sobre los medicamentos en sí, su composición y su seguridad. La segunda se limitó al estudio económico y financiero del sector, y determino las extraordinarias ganancias que tenían los laboratorios.

La puja por la aprobación de la norma fue larga y dura. Muchos fueron los puntos “calientes”. “Este es un gobierno dirigista que se inmiscuye en la elaboración de las medicinas, cuando somos nosotros, los expertos internacionales, los que debemos ocuparnos de ello" le dijo a Illia una delegación de los laboratorios que lo visitó en la Casa de Gobierno en la previa a la aprobación de la ley.

.                                     Los medicamentos ambulatorios cuestan
                                 el triple que en España y el Reino Unido


La respuesta de Illia fue contundente: “cada uno de ustedes tiene seis meses para presentarnos una declaración jurada en donde interpreten y afirmen cuál es la calidad de su medicamento y la composición de su costo de producción. Con esa documentación hablamos, mientras tanto los precios siguen congelados”.

El 23 de julio de 1964 se aprobó la ley, la cual promulgada el 4 de agosto. La ira de los grandes laboratorios no tardó en hacerse sentir, y al inicial desagrado norteamericano por el tema de la anulación de los contratos petroleros se sumó el enojo de la industria farmacéutica extranjera. Partidarios, opositores y observadores imparciales coincidieron en que esta política tuvo un peso decisivo en el proceso político que culminara con el derrocamiento del presidente a manos de un golpe militar. Pero lo importante es ver que el sistema de las grandes cadenas de laboratorios farmacéuticos han tenido un rol especial en el siglo XX y aún en el siglo XXI lo siguen teniendo. Ranking de las 5 cadenas más importantes: Pfizer (44,2 billones de dólares anuales), GlaxoSmithKline (43,0), Sanofi-Aventis (38,7), Novartis (36, 0) y Astra Seneca (31, 6). Este es un ranking del 2008 realizado por Pharm Exec (revista de noticias de la industria farmacéuticas).

En un estudio realizado por el Licenciado en Geografía Económica e Investigador Manuel Collazo Herrera sobre el poder de mercado de las industrias farmacéuticas, publicado en la página www.bvs.sld.cu(Biblioteca virtual en Salud de Cuba), se puede determinar que: “Con ventas de 170.000 millones de dólares en el orbe, el sector farmacéutico se encuentra en continuo crecimiento, caracterizado por una competencia oligopólica basada en la dependencia de los productos; 25 empresas controlan cerca del 50% del mercado mundial”.

Y además según la investigación realizada por Correa MC Industria Farmacéutica y Biotecnología, y citada por Collazo Herrera desde la revista Comercio Exterior de México: “Su fuerza competitiva se basa en la investigación y el desarrollo (I-D) -a la que se destinan alrededor del 12 % de los ingresos de la industria-, en la apropiación de las rentas mediante el sistema de patentes y en las cadenas de comercialización”.

Las características básicas de las empresas farmacéuticas coinciden con las de la generalidad de las EMN, al ser una industria altamente oligopólico y muy extendida en la que un número de empresas relativamente enormes, pertenecientes a un grupo reducido de países dominan la casi totalidad de la producción, investigación y comercialización de los fármacos en el mundo. Esta característica en la estructura internacional de la industria farmacéutica trae como consecuencia un poder comercial de las empresas para dominar un mercado y obtener beneficios mayores que los que obtendrían en una situación competitiva. De esta forma, se afirman que las EMN farmacéuticas tienen un poder de mercado para la comercialización de los productos.

Ya teniendo un panorama de cómo es el panorama mundial de la industria farmacéutica podemos volver a Retomar la Ley Oñativia de medicamentos. La ley por él impulsada garantizaba el acceso de la población a los medicamentos y vale decir que esto se hizo aún contra las presiones de las multinacionales, cuyos intereses heridos fueron de rol protagónico en el posterior derrocamiento del gobierno de Arturo Illia, definía a éstos como "bienes sociales". Al concebir al medicamento como bien de mercado, es imposible no pensar en el derecho a la propiedad intelectual-patente farmacéutica, aquella que protege al descubridor-inventor-creador de algo; pero ese algo en este caso es en realidad aquel bien social que defendía el Dr. Oñativia, y al definirlo como social, esta propiedad intelectual indefectiblemente se opone al derecho a la salud: si la emergencia supera a la demanda de medicamentos, esa patente farmacéutica ya no tiene razón de ser.
Ante el clamor de los laboratorios la mayor parte europeos, sobre todo suizos quienes sostuvieron que sólo ellos poseían expertos con la pericia necesaria para realizar esos estudios, el gobierno les dio seis meses para presentar una declaración jurada relativa al costo y la calidad de los medicamentos, al tiempo que mantuvo la congelación de los precios. Ninguno de ellos presentó la declaración jurada. “Los señores tuvieron otra entrevista conmigo, volvieron a decir que la ley era arbitraria, que atentaba contra la libre empresa, yo les reiteré que me expusieran cuales eran sus objeciones y me dijeron: en pocos días le contestamos. A los diez días me derrocaron...".

                                 La ley garantizaba el acceso
                         de la población a los medicamentos


Esta ley, promulgada en 1966, reglamentaba un estricto control técnico de las drogas sujetas a la experimentación humana, además del control de precios, según la demanda de las mismas. Posteriormente lo unico que se legislo en materia de soberania en salud, en el 2002 la Ley de Prescripción de Genéricos sancionada por el Congreso, a instancias del ministro Ginés González . Para hacernos una idea, algunos medicamentos en Argentina llegan a las farmacias con una diferencia de 33 mil por ciento con relación al costo de la materia prima, cuando ingresa al puerto de Buenos Aires, según un informe que difundió el año 2009 la Asociación de Agentes de Propaganda Médica. La ley dice: Toda receta o prescripción médica deberá efectuarse en forma obligatoria expresando el nombre genérico del medicamento o denominación común internacional que se indique, seguida de forma farmacéutica y dosis/unidad, con detalle del grado de concentración. La receta podrá indicar además del nombre genérico el nombre o marca comercial, pero en dicho supuesto el profesional farmacéutico, a pedido del consumidor, tendrá la obligación de sustituir la misma por una especialidad medicinal de menor precio que contenga los mismos principios activos, concentración, forma farmacéutica y similar cantidad de unidades.

Pero como siempre esta medida fue sorteada por los cuatro grandes de la distribución de los medicamentos Disprofarma (Elea y Bagó, básicamente), Rofina (Roemmers) Farmanet (Gador y Casasco) y Global (Temis Lostaló y algunas multis) mediante un acuerdo. Este acuerdo de los laboratorios nacionales más poderosos crea un control de la distribución y de las droguerías. Así se forma un cartel que determina los precios e impide la negociación. Entonces la producción de genéricos de 2002 quedó prácticamente sin funciones y no se pudo volver a solucionar el precio excesivo de los medicamentos.

Un ejemplo esclarecedor es la tasa de rentabilidad del Losec (omeprazol) de AstraZeneca que asciende a 33.130 por ciento, ya que el costo de la droga es de $0,10 por unidad pero se vende en las farmacias a $36,60. El avance más completo que se ha realizado es el proyecto de ley del año 2006 presentado al Senado teniendo como referencia la Ley Oñativia. Una nota muy interesante que apareció en www.lavoz.com.arsobre los medicamentos titulada Desafío al sistema, fue realizada al sanitarista, farmacólogo y filósofo italiano Gianni Tognoni. Compara a los laboratorios con los bancos. Dice que se recetan remedios que no curan enfermedades. Esa frase me hizo recordar un poco lo que le pasa a los países de tercer mundo con los organismos como el FMI. Nos dan curas para problemas monetarios que no tenemos y si los tenemos, no nos curan, nos matan. Lo mismo con los laboratorios. No recetan y crean “curas para enfermedades que no tenemos y si las tenemos, no son esas las soluciones” y para terminar quiero recordar lo que decía el Presidente Illia en su mensaje al Congreso de la Nacion,

“Lo que nuestra democracia necesita es ser auténtica expresión de su verdadera esencia. Lo importante no es que el sentido social de la democracia esté en nuestras declaraciones políticas o estatutos partidarios, sino que los argentinos tengan la decisión y la valentía de llevarlo a la práctica. Sólo será justo nuestro orden social, cuando se logre que los recursos humanos y los materiales, unidos al avance técnico del país, permitan asegurar al hombre argentino la satisfacción de sus necesidades físicas y espirituales. Esta es la hora de la gran revolución democrática, la única que el pueblo quiere y espera. Todas las fuerzas políticas argentinas participan desde hoy, en mayor o menor medida, en el gobierno de la cosa pública. Este hecho de suyo significativo, compromete la responsabilidad del conjunto.”

*Pd El Dr, Oñativia estuvo en Corrientes para la inaguracion de la Maternidad Nacional que estaba por la calle Mendoza,hoy oficinas de la Universidad.