De acuerdo a un relevamiento inmobiliario nacional, el precio de los campos en Corrientes tienen un costo promedio de 2.500 dólares por héctarea.
La Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR) difundió este miércoles el índice mensual de compra-venta de campos correspondiente a mayo de 2019 en el que se observa un repunte importante en la actividad.
El mes pasado el índice arrojó una cifra de 39,42 puntos reflejando una mejora de casi 3 puntos respecto a abril pasado y un 3,9% más que en mayo de 2018 cuando el dólar se disparó de 20 a más de 30 pesos.
"Hay un leve pero constante incremento en la actividad del mercado inmobiliario rural en los primeros cinco meses del año. Una mejora continua en este contexto es muy valorable", comentó a LPO Javier Christensen, presidente de CAIR.
Actualmente, según informó La Política Online, en el norte del país, la realidad del mercado es diferente a la zona central.
En Corrientes, las tierras ganaderas cotizan a 2.500 dólares por hectárea, mientras que en el Chaco los campos algodoneros pueden valer entre 4 y 5 mil dólares.
En la zona núcleo pampeana (norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe) los campos con mayor aptitud agrícola se negocian en un rango de valores que oscila entre los 14 y 16 mil dólares por hectárea.
En las zonas ganaderas de la Cuenca del Salado, en tanto, los precios pueden rondar entre 2.500 y 4 mil dólares por hectárea, al tiempo que en las regiones bonaerenses de Trenque Lauquen y 9 de Julio se negocian campos en hasta 8 mil dólares.
En Córdoba, la región agrícola más cotizada es la zona de Río Cuarto, con valores de venta que alcanzan los 10 mil dólares, mientras que en el sudoeste y los campos para producción de maní se negocian a precios de entre 4 y 5 mil dólares.
Para tener una idea, los precios actuales se ubican en dólares entre un 25% a 30% menos que en septiembre de 2011 (previo a la sanción de la Ley de Tierras) cuando la actividad inmobiliaria rural marcó un récord histórico de 97,5 puntos.
Un dato no menor en el negocio inmobiliario rural es el interés que despiertan las zonas aptas para producción de energía eólica. El tema es que el negocio lo están haciendo los propietarios que alquilan las tierras a empresas privadas.
"En la zona sur de Buenos Aires se ven algunos convenios de alquiler con opción a compra. El tema es que el negocio está limitado a los contratos que tenga el interesado con el Gobierno para instalar parques eólicos", explicó Christensen.
En la producción de energía eólica se necesita previsibilidad dado que la inversión inicial es muy elevada y hasta percibir el primer ingreso pueden pasar dos o más años (los campos que más cotizan son los que tienen cerca una línea de media tensión).