Comenzóen Corrientes el juzgamiento de dos ex policías y otras cuatro personas por narcolavado. Los ex policías, Abelardo Julián Acevedo y Jorge Omar Romero, en 1996 fueron acusados de asesinar a Pedro Salvador Aguirre, quien los había denunciado por persecución, apremios ilegales y amenazas. Su asesinato motivó más de trescientas presentaciones de organismos de DD HH nacionales e Internacionales para que la Provincia esclareciera el hecho. Momarandu.com dialogó con Celia Romero, viuda de Aguirre
Era el año 1996 y Pedro Salvador Aguirre hacía tiempo que era amenazado y perseguido por la Brigada de Investigaciones. Su hermano, Ramón Aguirre, estaba en Bélgica –murió allí-, era un exilado más que había huido de la dictadura cívico militar iniciada en 1976 en el país. Pedro tenía pleno contacto con familiares de exiliados y organismos de derechos humanos.
Cansado de tanta persecución por parte de la Brigada de Investigación –gobierno provincial de Raúl “Tato” Romero Feris-, denunció el hecho ante estos organismos, lo cual provocó la visita de integrantes de Amnesty Internacional y el SERPAJ –Servicio, Pay y Justicia- Europa. Celia Romero, viuda de Pedro Aguirre, cuenta a momarandu.com: “Mi esposo era perseguido por estas personas, era un grupo, eran personas muy pero muy peligrosas, y tuvo la valentía de denunciarlos y así lo mataron”.
Tales denuncias y el arribo de organismos internacionales de DD HH a la provincia, no cayeron bien entre los integrantes de la Brigada, quienes el 5 de julio de 1996 asesinaron en la puerta de su casa del barrio capitalino de Laguna Seca, a Pedro Aguirre, de 39 años. Tenía una familia, una mujer y varios hijos pequeños. Celia continúa contando a momarandu.com que aquel día, la puerta de la casa estaba abierta, que Pedro se asomó, que eran alrededor de las 22. Desde dentro, Celia dice que escuchó los disparos. “Eran 9 mm”, dirá a momarandu.com. Pedro Aguirre cayó fulminado en la puerta, algunos proyectiles impactaron dentro de la casa, “todavía tengo algunas rejas marcadas”, dice Celia. A partir de allí, confusión y auxilio.
Celia Romero narró a momarandu.com que mientras ella acompañaba al hospital a su esposo y los niños se quedaban con algunos vecinos, policías de la Comisaría Octava entraron a la casa, hicieron informes y se llevaron “todos los proyectiles que pudieron encontrar. “El Juzgado nunca hizo una pericia como corresponde”, aseguró Celia.
La causa del asesinato de Pedro Aguirre lleva el número de expediente 31.386/96, intervino el Juzgado Instrucción N. 1. Corrientes.
Por el asesinato de Pedro fueron imputados el hoy ex policía y en juicio por narcolavado, Jorge Omar Romero alias “Ñoqui” –hoy de 58 años-; pero se le dictó el sobreseimiento obligatorio, por falta de mérito y prórroga extraordinaria con insuficiencias probatorias, según pudo conocer el informe momarandu.com.
En igual situación quedó, también, el ahora ex policía Abelardo Julián Acevedo alias “Martillo” –hoy de 66 años-, también enjuiciado por narcolavado.
Este asesinato motivó más de trescientas presentaciones de Organismos de Derechos Humanos nacionales e Internacionales que exigieron a las autoridades provinciales, el esclarecimiento del hecho.
Ese mismo 1996, y en respuesta a estas exigencias, el gobierno provincial disolvió la Brigada de Investigaciones y creó, en su reemplazo, la División de Delitos y Leyes Especiales, que, según pudo saber momarandu.com, conservó la misma estructura y los mismos policías.
Al conocer la noticia de que los dos acusados del asesinato de su esposo, que, como se dijera anteriormente, fueron sobreseídos, Celia Romero viuda de Pedro Aguirre dijo a momarandu.com: “Siento que todo es una corrupción. Esta gente estaba ligada al poder político…y ahora los juzgan por narcolavado y a mí me da una impotencia…a mí me hizo mucho daño. Tengo hijos que vieron en la puerta de su casa la muerte de su padre, y eso nunca se olvida”.
Entonces recordó que tuvo que cambiar “como tres abogados, hasta que me di cuenta de que los abogados, sinceramente, no siguieron la causa porque tenían miedo. Por eso no avanzó, era gente muy peligrosa”.