Este sábado 8 de junio acercamos al lector/oyente algunos poemas de la escritora correntina Mariana Rinesi. Este sábado estará en el CECUAL, Resistencia, Chaco -17 horas- en el ciclo "Tenemos Visita!". En esta oportunidad, el audio que siempre acompaña a los textos con el fin de que la mayoría pueda acceder a nuestra literatura regional, está a cargo de la propia autora
Para contactarse con la Mariana Rinesi, puede hacerlo a su correo electrónico: marianarinesi@gmail.com
ACERCA DE LA ESCRITORA
Es doctora en Derecho y Licenciada en Letras, nació en la ciudad de Corrientes, Argentina, en 1981. Publicó los poemarios El mondongo ataráxico (palabras desde el interior de mi mondongo) (2001); El mondongo ataráxico II (digestivos para el alma) (2002); El ombligo de Eva (2007, ed. Zeus) y 5:25 la vida entre cuatro paredes (2010, ed. Ananga Ranga). Participó en diversas exposiciones interdisciplinarias de arte, así como en revistas culturales y antologías de poemas y narrativa corta.
“Este año comenzamos a publicar mensualmente -también con amigos- Cuenta Regresiva, un fanzine de poemas, reseñas e ilustraciones para dar a conocer a artistas de la región. Es como el twitter de los fanzines, se distribuye en versión impresa y por whatsapp, y van a ser sólo doce números, con la idea de –quizás/tal vez- publicar un libro con ese material el año que viene”, dice Mariana a momarandu.com .
“El otro proyecto para este año es publicar “El Mondongo Ataráxico 3”…dieciséis años después del segundo, con los mismos amigos con los que publicamos los dos primeros. Estamos en etapa de elegir el material y terminar de armar el diseño. Una experiencia de lo más movilizadora en lo personal”, nos contó.
ALGUNOS POEMAS DE MARIANA
REQUISITORIA
Si uno pudiese entrar
en la mente de cualquiera
y echar un vistazo.
No digo quedarse mucho tiempo,
sólo caminar las habitaciones
atestadas de cajones y fotos colgadas de las paredes.
Y ver.
Los retratos acuchillados en sus marcos,
los grafitis arañados en los paisajes,
las imágenes desteñidas
cubiertas con un velo,
las pinturas dadas vuelta
y tanta porquería desparramada por el piso.
A qué lugar darán las ventanas
que permanecen sin tapiar.
Qué cadáveres guardará el sótano,
qué potro de tortura.
Y en qué habitación permanecerá el niño asustado y solo
comiendo las migajas de sí mismo
mientras espera una vejez sin espejos.
Digo, sólo pasear un rato
aquí y allá, sin rozar el polvo acumulado, ni dejarse marear por el olor a encierro.
Qué paredes latirán como un cielo
y cuáles se vendrán abajo.
Quiénes vivirán en una tapera,
y quiénes habrán hecho del mundo al fin su casa.
ACCESO DENEGADO
Olvidé las contraseñas / de todas las cosas.
No tipeo, texxxteo sin cesar palabras caducas.
Y nada funciona.
Mi corazón, a veces tan encriptado / es lo único a lo que tengo acceso.
Cuando él quiere. Vale aclararlo.
MIRAMIENTO
Atrapar los versos en la palma de la mano,
cerrar el puño despacito y volver a abrirlo
como si nos diese demasiada pena herirles las palabras,
maltratarles algún verbo, cortarles las alas,
terminar por encontrarnos / un poema muerto entre los dedos.
MOTIVOS DEL AUTOR
A la abuela Norma
De pronto este gorgoteo de palabras,
como si tuviese que llenar el mundo de versos
garabateados en un cielo azul
que podría terminar a diez centímetros
o no acabar nunca.
Todo porque te fuiste.
Y la muerte deja una página en blanco
en el cuaderno de los días.
¿Con qué voy a llenarlo sino con palabras,
que es lo único que me sobra?
Las lágrimas se secan.
La tristeza por momentos se olvida.
Nadie puede mantener el papel de deudo tanto tiempo,
pero tanto, que se vuelva piel.
Demasiadas luces de colores, me digo,
y otra gente va y se muere
y otras tristezas tapan la mía
como una avalancha.
Hay que tener pudor frente al dolor ajeno.
Entonces sonrío. Porque no puedo estar más triste yo que los otros.
Ni estar tan triste frente a la alegría de los otros.
Entonces sonrío y vuelvo a casa,
dejo la cartera, prendo un cigarrillo
y escribo
hasta que el mundo entero sean sólo palabras
que cubran tu ausencia
como un pintor que rehace una y otra vez su obra,
como un manto piadoso
sin que otros se den cuenta,
sin generar alarma,
sin lastimar a nadie.
LE MONDE DIPLOMATIQUE
Lo malo de batallar
conmigo misma
es que me conozco
las estrategias,
las sonrisas diplomáticas,
los acuerdos secretos,
las traiciones a destajo.
Un campo minado, mi cuerpo,
una Asamblea de la ONU, mi alma.
Cada tanto una marcha pacifista
me recorre desde el riñón hasta la aorta,
tiendo carteles pidiendo paz entre mis senos
y escondo la birome falaz de mis labios.
Lo malo de esta guerra conmigo misma
son los campos de concentración del pasado,
donde torturo recuerdo tras recuerdo mi memoria,
las niñas huérfanas que van quedando en el camino
la falta de hombres en el territorio
las líneas de fuego de las fronteras
las trincheras escondidas en cada pliegue del párpado
los exiliados que gritan desde afuera,
y saber que aunque me siente en el despacho
los militares entran sin tocar a la puerta.
Cada tanto vienen las reconstrucciones,
sale un sol allá arriba de vez en cuando,
y aparecen los planes de salvamento,
las grandes ideas, las recetas de Hágalo Ud. Mismo,
y un regocijo me desanda las venas:
Construyo gestas heroicas para enseñar en las escuelas,
días patrios donde canto solemnemente
mis hazañas
y pareciera ser que es cierto
la patraña esta de que vamos
construyendo de a poco nuestro futuro.