Corrientes, jueves 05 de marzo de 2026

Opinión Corrientes
PRIMERA PARTE

Cárceles donde los DDHH caen en el abismo del olvido: nuevos paradigmas

04-06-2019
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(Por Martha Bardaro para momarandu.com) No hace falta extendernos en el horror que significan las cárceles. Esta institución, tan cuestionada entre otros por Foucault, responde a un paradigma obsoleto que ya ha demostrado no ser eficiente

Ese paradigma podría resumirse en el título de una de las obras de Foucault: “Vigilar y castigar”, que, para decirlo brevemente, sería algo así: la función de los penitenciarios es custodiar, controlar a los internos para que tengan un buen comportamiento y en caso de no ser así, castigarlos, lo que puede hacerse mediante violentas golpizas, o mandarlo a aislamiento durante el tiempo que consideren necesario.

Ahora me propongo escribir sobre un tema que me obsesiona desde hace mucho tiempo. Es un tema polémico que a algunos les provocará irritación, a otros sorpresa y tal vez a muchos indignación. Pero voy a comenzar despacito porque estoy escribiendo al compás del teclado, quiero decir que voy pensando mientras escribo. El tema tiene que ver con los Derechos Humanos en contextos de encierro. Y el contexto de encierro que conozco es la cárcel por haber trabajado allí durante diez años tratando de enseñar a filosofar a los internos, con los cuales teníamos debates intensos interesantísimos y un programa de radio. Lamentablemente este año, que sería el 11° mi salud no me permite continuar, pero sigo ligada al equipo docente asesorando a los nuevos colegas que se incorporan a esta tarea tan gratificante, colaborando con el director del proyecto y manteniendo el archivo de los temas que se van desarrollando.

Lo primero que quiero decir es que hay una práctica muy habitual en todos los contextos de encierro (cárcel, manicomios) y es la de mandar a los que molestan a la celda de aislamiento. Una celda pequeña, sin ventanas o con unos ventiletes muy altos desde los que no se puede ver el afuera. Pero eso no es lo peor. Lo más cruel de esta práctica es el estar aislado de todo y de todos. Y esto va contra la constitución misma del ser humano, porque somos seres-con-otros. Romper el lazo ontológico (1) que hay entre un ser humano y los que lo rodean atenta contra la condición humana. No son raros los casos en que hombres o mujeres que han estado mucho tiempo en aislamiento terminen enloqueciendo. Y acá recurro a una serie televisiva (como otras veces a la novela, elementos riquísimos para la práctica educativa) que se viene transmitiendo desde hace 20 años por televisión. Me refiero a "a Ley y el orden" donde el famoso detective Stabler, que duda de la palabra de un sospechoso que ha estado años en aislamiento, decide comprobar por sí mismo si es verdad que el hombre ha perdido facultades a causa de eso. Se pone de acuerdo con las autoridades de la cárcel y le pide al guardia que por más que grite y patalee lo tenga tres días encerrado. Está seguro de que el sospechoso exagera y que él, un ex marine, soportará tranquilamente esos tres días de aislamiento. La realidad lo desborda y, cuando por fin el guarda le abre la puerta de la celda, se abalanza sobre él y le grita: -¡Te dije tres días! ¡Cuántos meses me tuviste encerrado!- Cuando el guardia le asegura que sólo fueron tres días entiende el efecto que pudo haber producido en su sospechoso estar aislado tanto tiempo.

¿PARA QUÉ EXISTEN LAS CÁRCELES?
Según nuestra Constitución están allí para seguridad de los ciudadanos, para prevenir el delito antes que para castigarlo. ¿Se cumple en la realidad de nuestro Servicio Penitenciario esta consigna? Mi respuesta, subjetiva por cierto y sujeta a debate, es un rotundo NO. No sólo en las cárceles argentinas sino en las de la mayoría de los países del mundo las cárceles son los sitios del horror. Hay torturas (2), humillaciones, agresiones psicológicas de todo tipo, a lo que hay que agregar que muchas veces la prisión se convierte en una escuela del delito, donde los presos primerizos, por llamarlos de algún modo, aprenden técnicas más sofisticadas de los veteranos. Hay una pregunta inquietante: ¿Quiénes van a la cárcel? Encontré en muchos relatos y artículos sobre el tema, que coinciden en una respuesta: los pobres. Y ¿por qué? Porque los que tienen dinero pagan a un importantísimo estudio de juristas que siempre encuentran algún tecnicismo para que sus clientes queden en libertad.

Dice Julio Maier al respecto: “La cárcel es (…) por una parte, sinónimo de exclusión y, por la otra, con mayor aproximación, sinónimo de exclusión de los ya excluidos del mundo social” (3)

¿CÓMO SON LAS CÁRCELES?
Hace cinco años, Abel Córdoba, el ex titular de la Procuraduría de Violencia Institucional, fue muy crítico de la situación carcelaria. Dijo que al ingresar a una celda es posible encontrarse a una persona que fue golpeada y que desde hace 24 horas permanece “desnuda y sin comer”, como por ejemplo pudo constatarlo en la Alcaidía del Palacio de Justicia. También, recordó el caso de un chico quemado que agonizaba en la cárcel de Rawson.4.

El ex representante del Ministerio Público aseguró que esas situaciones no son excepcionales, y que, por el contrario, la suma de crueldades es la que convierte a las condiciones de vida en las cárceles en “infrazoológicas”. Señaló además que “la crueldad extrema de agentes penitenciarios no se resuelve con "un plan de capacitación”, y sostuvo que el hecho de que un guardiacárcel reviente a patadas la cabeza de un detenido provocándole pérdida de masa encefálica “no se debe a un problema de formación”. Agregó que en las cárceles argentinas fallece un detenido cada 37 horas y que no mueren más como consecuencia de la juventud y “la resistencia biológica” de los presos.

Decía antes que el horror no es privativo de las cárceles argentinas: el 17 de enero de 2014, el diario Tiempo Argentino publicó una noticia terrible proporcionada por Télam. Transcribo una parte del artículo titulado ABUSOS EN UNA CÁRCEL PRIVADA DE LONDRES. “Un centro de detención para inmigrantes en Londres, administrado por una empresa privada, fue denunciado por perpetrar tratos inhumanos contra los reclusos, incluso contra personas que sufren enfermedades terminales. Según reveló la Inspección de Prisiones, un organismo oficial que controla la situación en las cárceles y que depende del Ministerio de Justicia británico, el penal sufre de hacinamiento y allí dentro hay "casos impactantes en los que se perdió el sentido de la humanidad". Se trata del Centro Harmondsworth, que está bajo la órbita de la Agencia de Migraciones del Reino Unido, pero que es administrado por un grupo privado denominado GEO. La prisión, situada junto al aeropuerto de Heathrow en el oeste de Londres, aloja a quienes no tienen permiso para ingresar al país y se niegan a abandonarlo de forma voluntaria. El preciso informe de la Inspección de Prisiones, que acudió al lugar para realizar una auditoría sorpresiva, denunció que en la cárcel hay unos mil reclusos, aunque su capacidad máxima es de 600. Además, las celdas están "sucias" y son "sombrías". Debido a ello, en los últimos seis meses hubo un centenar de detenidos en huelga de hambre y los casos de autoflagelamiento aumentaron de cinco a siete por mes. El organismo enumeró, además, algunos de los casos más brutales dentro del cuestionado penal. Aunque la empresa que lo administra dijo que los detenidos son esposados sólo ante riesgo de escape, la Inspección de Prisiones informó sobre la situación de un canadiense de 84 años que había sido diagnosticado con un Alzheimer avanzado y que falleció después de permanecer arrestado y esposado durante tres semanas, aún cuando los médicos habían indicado que el hombre no podía estar detenido ni ser deportado. El informe también detalló el sufrimiento que experimentó otro recluso que se encontraba en silla de ruedas y sufrió un infarto mientras estaba detenido más tiempo del que había sido indicado, de forma irregular. Otro hombre estuvo esposado mientras era sometido a una intervención quirúrgica en un hospital. Además, y pese a ser un centro de detención temporal, se descubrió que once personas están allí desde hace más de un año. Incluso hay un hombre que lleva dos años y medio detenido, pese a estar dispuesto a volver voluntariamente a su país. Una vez que se hicieron públicas las penurias que pasan los reclusos de Harmondsworth, las reacciones no tardaron en llegar. Juliet Lyon, directora de Prison Reform Trust, una ONG que promueve cambios en las cárceles, acusó a las autoridades de "olvidarse los principios básicos de humanidad y decencia".

Este texto nos da pie para tratar otro tema: el de las cárceles privadas. Para las personas ajenas a ese tema puede resultar raro que hablemos de cárceles “privadas”. Pero sí, existen, en EEUU, en Gran Bretaña y en Chile. Durante el menemato un legislador propuso un proyecto de creación de una cárcel privada que, afortunadamente, no prosperó.

Para entender el interés en crear cárceles privadas resulta interesante conocer las opiniones de Juan Alemann y del criminólogo Elías Neuman. Juan Alemann fue Secretario de Hacienda bajo la dependencia de Martínez de Hoz durante el proceso cívico-militar, que presenció las torturas de un detenido en la fatídica ESMA. Elías Neuman, criminólogo que trabajó a la par del ex juez Raúl Eugenio Zaffaroni y falleció el 8 de abril de 2012.

Comencemos con Alemann: “El Estado ha demostrado su total incapacidad para estas tareas. La única solución es encomendar esto a entidades o empresas privadas. Las cárceles deben ser concebidas como establecimientos educativos sui generis. En los EEUU y Gran Bretaña hay mucha experiencia con cárceles privadas. En nuestro país hay muchísima experiencia con colegios privados, de modo que hay personas y entidades capacitadas en esta tarea”.

(Yo me pregunto: ¿Qué tienen que ver los colegios privados con las cárceles privadas? ¿Será que Alemann tiene una concepción pedagógica que asimila la escuela a la cárcel?). Lamentablemente y mal que nos pese algunas instituciones educativas se parecen a los contextos de encierro.

Sigue diciendo Alemann: "Si las cárceles se adjudicaran en concesión, de modo que todo el manejo (salvo la seguridad externa) quedara a cargo de privados, se podría esperar un buen resultado. El Estado ahorraría en inversión y en gasto corriente, ya que cada preso costaría mucho menos que en establecimientos públicos”.

Neuman opina lo contrario: "La comercialización de las prisiones implicará la necesidad de que haya más presos, que son las unidades de consumo. Implicará también un aumento del sistema represivo que será asimilado a la idea de seguridad individual y de seguridad ciudadana y dar por clausurado todo lo que sea una política de recuperación. A las cárceles sólo llegan los delincuentes fracasados”.(5) En un sitio de Internet encontré este valioso artículo: ESTADOS UNIDOS: EL NEGOCIO DE LAS CÁRCELES PRIVADAS 6

Selecciono algunos párrafos del mismo:

“Un ejemplo de lo descripto son las recientes declaraciones de Paul Krugman. El reconocido economista, basándose en artículos del diario New York Times y en sus propias observaciones, se pronunció abiertamente contra la tendencia a privatizar las cárceles. Krugman no vaciló en calificar de "aterradores" los informes sobre el sistema de "casas de reinserción" (así se las llama eufemísticamente) de Nueva Jersey, que están bajo un régimen privado y que complementan el sistema normal de prisiones. "Los horrores que describe -dice- forman parte de una pauta más amplia en la que las funciones básicas de gobierno se están privatizando y deteriorando". Para decirlo de otro modo: hay una campaña de la derecha tendiente a privatizar lo estatal, inclusive el funcionamiento de las cárceles. Irónicamente el autor recuerda que el gobernador del Estado describió esos sitios de horror como "una representación de lo mejor del espíritu humano".

Las iras que despertaron estas críticas en el establishment debieron menguarse frente a la entidad intelectual de quien las firmó: Krugman es profesor de la Universidad de Princeton y, para más, ha sido galardonado con el premio Nobel. Refutar a alguien que, al margen de la verdad, posee semejantes pergaminos no es fácil. El economista calificó a las cárceles como "negocios con fines de lucro" y, basándose en documentos de las empresas concesionarias, destacó que "el interés de las prisiones privadas no reside en el obvio bien social de tener el menor número posible de internos, sino en el mayor número posible, hospedados al menor costo posible."

Termina la cita y sigo yo: en resumen las cárceles privadas son el "gran negocio": El Estado les paga para la manutención de cada preso, o sea que hay que fomentar el delito para tener más "clientes"; y, por otra parte está el negocio inmobiliario, porque a los edificios hay que construirlos, con lo que se benefician las empresas constructoras, que probablemente pertenezcan a los dueños de las cárceles.

CITAS:

1 ¿Qué se entiende por lazo ontológico? Dicho en palabras simples es una relación que se da entre los seres humanos, que no puede faltar porque pertenece a la condición humana. Si prefieren las palabras de otros autores que no pertenecen a la Filosofía de la Existencia en la que me apoyo, podemos decir que el humano es un ser gregario, necesita ver, escuchar, que lo escuchen cuando habla. No puede vivir en soledad.
2 Ver: Informe de las torturas en las cárceles argentinas en:
http://www.diariojudicial.com/documentos/2011_Seti
embre/INFORME_ANUAL_2010_0.pdf
3 http://horizontesdelsur.com.ar/la-carcel-y-el-neoliberalismo/
4 http://informateaca.com/abel-cordoba-las-
condiciones-de-vida-en-las-carceles-en-infrazoologicas/
5 Bardaro, Martha: ¿Qué es la antropología filosófica? Introducción a una filosofía de lo cotidiano. 4ª. ed. Resistencia, ConTexto, 2013