
La magistrada aplicó los lineamientos del protocolo de oralidad, en una suerte de prueba piloto previa a su aprobación.
Para ello, se celebró la audiencia preliminar en la que, tras fracasar en el intento de conciliación, se admitieron las pruebas y se eliminaron otras consideradas superfluas.
Se fijó fecha de audiencias para testimoniales en un plazo de un mes de celebrada la primera.
La juez sostuvo que se pudo lograr reducir los tiempos gracias a la tarea colaborativa de los profesionales en el diligenciamiento de las pruebas y el trabajo responsable de los agentes judiciales que intervinieron en su seguimiento.
“Todo ello demuestra a las claras que el Protocolo de Oralidad no se aparta de las normas del Código Procesal y que resulta una herramienta efectiva de trabajo” concluyó la doctora Colombo.