Corrientes, viernes 12 de julio de 2024

Cultura Corrientes

El Rey prófugo de Portugal, una ficción histórica de Alejandro Bovino Maciel

15-06-2024
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El Rey prófugo de Portugal, una
ficción histórica de Alejandro Bovino Maciel

( Por Alberto Boco).¿No es todo esto una gran ilusión entre nosotros?
El prólogo señala que una tendencia emergida en los años 90 del siglo pasado y que el autor denomina “logoclasta”, apunta a la demolición de los discursos y a la vez habilita el despliegue del imaginario histórico-literario, cito al autor:

“La imaginación teje su propia trama y es imposible destrabar después hebra a hebra ese tejido consumado en el texto”

Y acaso aquí esté la clave y génesis de esta brillante novela, donde el despliegue imaginativo del autor, junto a una exhaustiva indagación histórica y genealógica de la nobleza lusitana, una vasta cultura clásica y contemporánea y un tratamiento del lenguaje (que merecerá un posterior comentario) dan pie a la verosimilitud de una ficción por momentos disparatada, por momentos reflexiva; valor este, la verosimilitud, que jerarquiza y a la vez caracteriza la calidad de una novela. Y así sostiene Bovino Maciel su propuesta literaria, cito al autor:

“Pero la nuestra no es una estafa, mentimos para decir la verdad”, estableciendo una diferencia sustancial entre mentira y engaño. Este aparente oxímoron deja fuera del espacio literario la dualidad verdadero-falso en que se sustenta la lógica simbólica con su axioma del tercero excluido.

No en vano nuestro escritor es también médico psiquiatra, no en vano tiene claro y despliega en la novela los distintos valores y creencias a través de los personajes, no en vano sabe que todo discurso tiene más de un “desde donde”: por un lado está la intención y por el otro lo no conocido de cada uno que cada persona porta dentro de sí mismo.

Bovino Maciel sugiere que los datos históricos digamos verificables, acaso un poco tediosos, dan cuenta de la generalidad pero no compiten en atractivo con la mitología que toda historia encierra y acaso sin querer fomenta, que son en no pocas ocasiones una construcción a partir de restos apenas datables, cuya creencia obliga bastante al ejercicio de la imaginación cuando no de su sucedáneo, la fe. Cito al autor:

“La ficción histórica es diferente a la novela histórica. Primero porque desconfía de la famosa “verdad histórica” de los historicistas. Prefiere hacer una especie de fenomenología del asunto poniendo “entre paréntesis” los datos consignados en los manuscritos acerca del pasado. Sabemos objetivamente que lo escrito en los documentos apenas abarca partes oficiales, pero ningún pueblo vive entre las paredes de la oficina donde se redacta el boletín oficial”