Corrientes, sábado 20 de abril de 2024

Cultura Corrientes
PERFORMER EN BODY PAINT

La yaguareté kuñá, arte y naturaleza a flor de piel

21-03-2024
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(Por Facundo Sagardoy, para momarandu.com) El Museo de Bellas Artes Dr. Juan Ramón Vidal presentó en la sala José Negro ocho obras de artistas visuales íntegramente realizadas sobre la piel de otros artistas, entre los cuales, una obra de Ana Fariña Núñez, llevada a escena por la destacada bailarina contemporánea Lorena González Fiorini, deslumbró al público presente.

Se trata de la "yaguareté kuñá", concebida tras siete horas de intenso trabajo en la Sala Eloísa de la institución, ubicada sobre San Juan al 634 de la Ciudad de Corrientes, una obra múltiple, cuyo diseño performático sirvió de base para integrar con enorme gracia al genio creativo de otras tres artistas, Daiuja, Lucy Lu Nails y Cecilia Seniquel o "Seniquela".

Una obra monumental, a la vez que experimental, en la trayectoria que Ana Fariña Núñez, mejor conocida como "Anísima", quien por estos días, también expone, a pocos pasos, el fruto de su intensa actividad en el Museo Arqueológico y Antropológico de Corrientes, Casa de los Martínez, como parte de la muestra colectiva "Esencias ancestrales".

Blancos, amarillos y marrones, con el correr de las horas encajan a la perfección para revelar el pelaje del felino panterino en la piel de una mujer; con arte emulan el movimiento seductor que forma el patrón de sus manchas, la elegante y robusta caída sobre su hocico, el misterio que valió a la "fiera auténtica", en las culturas milenarias de América, el tupé sagrado de oficiar como medium entre los vivos y los muertos.

Allí se encuentra el jaguar gimiendo un rugido que vibra envuelto de los razguidos de los fuelles que suenan junto a las costas litoraleñas que abrazan al chamamé en la fusión electrónica de Daiana Bejarano. Armado de garras que reflejan su piel y su rostro, tenuemente adornado por un collar de hojas de lapacho, se expande en la narrativa coreográfica que despliega la danza de González Fiorini.

La vida vibra en cada uno de sus pasos. Agazapada, la yaguareté kuña revela que cada trazo simboliza una historia. Sus movimientos transforman el espacio en un escenario donde la naturaleza y el arte convergen en una danza etérea, como si su piel se convirtiera en un lienzo donde Tupá se funde con la expresión humana en un acto de belleza sublime.

En un mundo cada vez más distante de la tierra y de sus criaturas sagradas, la obra tiende un lazo afín a reconectar con la esencia primordial, a través de la belleza del arte y la magia de la danza, elevando un llamado de regreso al tejido más amplio de la existencia, donde cada línea trazada sobre la piel es una celebración de la conexión humana con el mundo que la rodea.

UNA EXPRESIÓN ANCESTRAL

El body paint es una expresión artística que se distingue por la aplicación de pigmentos sobre la piel, considerada uno de los primeros medios plásticos utilizados por los ancestros del hombre. Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos exploraron diversos pigmentos naturales como la tierra, el carbón, la tiza y la sangre animal, quizás empleados como pinturas de guerra para impresionar a los enemigos o como señales de identificación dentro de sus tribus. Esta práctica también pudo fungir como camuflaje durante la caza.

Antes incluso de la construcción de las primeras estructuras de piedra, los humanos aplicaban pigmentos en sus cuerpos como una forma de afirmar su identidad y pertenencia a un grupo, así como para establecer una relación con su entorno. Este acto era un medio de transformación, donde los diseños y colores permitían cambiar de identidad, marcar la transición hacia un nuevo estatus o grupo social, definir una posición ritual o reafirmar la conexión con una comunidad específica, además de servir como simple adorno.

El resurgimiento del body painting en Occidente tuvo lugar a finales del siglo XX como arte efímero que implica la creación de diseños sobre el cuerpo de un modelo o performer (ejecutante). En la actualidad, el body paint se reconoce como una forma de arte que trasciende lo estético y puede llegar a ocultar la desnudez, representando para muchos una vía para alcanzar la liberación corporal y una percepción trascendental del propio cuerpo.

En el body painting no hay límites temáticos establecidos, aunque una técnica común es simular prendas de vestir para crear la ilusión óptica de que el individuo pintado no está realmente desnudo. Se trata de un arte, donde la imaginación es el único límite.

Entre los materiales más utilizados para su ejecución se encuentran la henna, pigmentos naturales y maquillajes corporales, que pueden tener base acrílica o grasa. Dependiendo del tipo de trabajo, se pueden emplear productos que se activan con agua o colores en crema como pigmentos hipoalergénicos y de secado rápido para evitar dañar la piel, prefiriendo las pinturas con base acrílica o acuosa sobre las grasas u oleosas. En ocasiones, también se recurre a lacas para resaltar áreas brillantes o látex, que permite crear relieves y formas más allá del propio cuerpo. Estos materiales se aplican con pinceles, brochas, esponjas, manos o aerógrafos, siendo este último capaz de vaporizar la pintura sobre la piel.

ARTE CORPORAL

El arte corporal y la pintura corporal contemporáneos son el fruto de prácticas arraigadas en todas las sociedades importantes a lo largo de la historia, expresiones que revelan una diversidad de visiones sobre la belleza y la identidad, y significativo simbolismo.

En su manifestación, la diversidad humana se refleja en formas múltiples de decorar los cuerpos, que comunican experiencias, estatus, belleza, protección y conexiones espirituales. Algo es claro, la práctica del arte corporal no solo es estética, es una línea delgada entre la realidad y la ilusión que se vuelve borrosa, fusionando lo humano con lo divino, lo terrenal con lo espiritual, con raíces profundas en la tradición y la idiosincrasia de los pueblos que la exponen.

La pintura corporal, como forma temporal de arte corporal, se distingue de los tatuajes y otras formas permanentes, como una expresión efímera que permite explorar identidades y emociones sin comprometer la integridad física a largo plazo, fusionando antiguos rituales con expresiones contemporáneas, en un acto de conexión entre la celebración de la diversidad humana y sus raíces ancestrales.

A través de rituales de iniciación y marcadores de identidad, el arte corporal refleja la posición de una persona dentro de su comunidad y su conexión con la naturaleza y el cosmos, elevando como un canto una expresión de pertenencia, poder, valentía y transformación, cuya riqueza constituye un patrimonio digno de documentación y preservación como testamento viviente de la capacidad del ser humano para trascender los límites físicos y culturales en busca de expresión y significado.