Corrientes, jueves 07 de julio de 2022

Cultura Corrientes
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Gauchito Gil, película correntina, estrenada en Buenos Aires

17-06-2022
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(Por Alejandro Bovino Maciel para momarandu.com) La película “Gauchito Gil” del director correntino (libreño, para más datos) Fernando del Castillo ha sido reestrenada la semana pasada en la sala Gaumont, del I.N.C.A.A., frente a la Plaza Congreso de la ciudad de Buenos Aires.

Inicialmente estrenada en el aciago 2020 cuando la pandemia arreciaba, se postergó esta nueva invitación a verla en el ámbito de una sala emblemática para el cine argentino.

La película biografía la historia de Antonio Mamerto Gil, más conocido como Gauchito Gil, que desde el Paiubre se fue proclamando en veladas populares, como una especie de santo canonizado por la gente.



Fernando del Castillo asumió la ficción como materia prima de su película, ya que los datos históricos y documentales sobre Antonio Gil escasean. Y está bien que sea así. La mezquindad de documentos deja libre a la imaginación del creador para tallar a su modo esta leyenda popular que hace tiempo excede los límites de nuestra provincia de Corrientes. El actor puntano Roberto Vallejos asume el protagónico del gaucho alzado contra las autoridades arbitrarias que detentaban el poder en Corrientes, después de la desastrosa experiencia de la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870). En ese clima de anarquía encubierta, dirigida por un gobierno que funcionaba solamente en lo formal, el desertor, como Martín Fierro, está condenado al destierro y a sobrevivir como pueda. Éstel Gómez encarna a Irupé, el amor que Antonio perderá por la epidemia de fiebre amarilla que siguió como castigo después de la guerra. La actriz, quizás un poco exigida en momentos de ensueño, se pierde en la trama como el humo de un cigarrillo en una gran sala. Un delicado desempeño tiene la viuda Estrella, que con firmeza y devoción despliega la actriz Paula Brasca, y que termina de conformar la vida sentimental de Antonio al quedar viudo, en su perpetua fuga huyendo del acecho constante de un militar: el coronel Salazar, antagónico del personaje.

Este rol clave (Salazar) es desenvuelto con solvencia por el actor Claudio Da Passano (dueño de un fértil legado familiar: hijo de Camilo Da Passano y María Rosa Gallo) que consigue resolver los primeros planos, que en cine es casi como mirar a los ojos a quien se tiene enfrente, pero Da Passano lo hace de un modo magistral y convincente. La voz imperiosa, que puede recorrer una paleta de matices, apoya eficientemente las apariciones del personaje. Hay un sargento Quintana que el actor Santiago Vicchi lleva casi al borde de la caricatura, como imaginábamos a esos policías de pueblo en el pasado.

En general, el director, que demuestra sobrado oficio, elude la profusión de folklorismos que suelen asustar al espectador. No hay chamamés y rasguidos dobles acechando en cada escena. No matizan las estampas de los santos cada rincón de cada rancho. Ni merodean carpinchos y yacarés en el borde de cada aguada. No vuelan cintas rojas atadas a los cuellos de los caballos ni el locro patriótico es la vianda de cada episodio. Por suerte, Fernando del Castillo nos libró de las maquetas turísticas y gauchescas que suelen preferir los directores cuando tratan temas similares, para enfocarse en esta trinidad de pecados de nuestra personalidad: emociones, pasiones y sentimientos. El guion, que también le pertenece, sigue y persigue ese mundo interno revulsivo y feroz de Antonio Gil con tanta habilidad que nos libra de truculencias, degüellos, matanzas y otras bravuconadas visuales. El film transita otro registro. La amistad, que concede fidelidad. La libertad de quien se siente injustamente amenazado. El valor unido a la inteligencia, que no desperdicia vidas por cualquier moneda. La esperanza, que siempre alumbra la senda oscura. El amor y el deseo, que no respetan clases sociales. La injusticia prepotente que mueve el sucio interés. La política, cuando solo sirve a quienes no la necesitan.

Fernando del Castillo se formó en la escuela Tea Imagen (Producción y realización audiovisual), trabajó en el programa “Filosofía aquí y ahora” con el filósofo Feinmann para canal Encuentro, y otras realizaciones televisivas. Gauchito Gil es su primera película. El mito del personaje lo sigue en la película como una sombra sigue a nuestro cuerpo sin que muchas veces lo percibamos. Las imágenes salvajes de la llanura correntina lo dicen todo. No hace falta mucho más que el paisaje natural y humano para contarnos la historia que se convirtió en leyenda. Fernando del castillo lo hizo con honestidad artística.

Vayan a ver la película cuando puedan. Si es en cine, mucho mejor. La fotografía artística lo merece.