Corrientes, martes 24 de mayo de 2022

Cultura Corrientes
31° FIESTA NACIONAL, 17° DEL MERCOSUR, 1° MUNDIAL

Cocomarola (hijo) revela a momarandu.com un secreto de interpretación

17-01-2022
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(Por Facundo Sagardoy para momarandu.com) "La instrucción hay que darla con el cuerpo y el sentimiento con el corazón, juntar esas dos cosas y largar por los dedos", revela Mario del Tránsito Cocomarola (hijo) "Coquimarola", entrevistado por momarandu.com, en la 31º Fiesta Nacional del Chamamé 17º del Mercosur, 1° Mundial, que se celebra en la Ciudad de Corrientes.

Mario del Tránsito Cocomarola (hijo) "Coquimarola", nació en Rosario, el 28 de diciembre de 1946, y es acordeonista desde los 14 años. A los 16 años grabó su primer disco. Es creador de un estilo maduro y reflexivo, alegre, vibrante, cálidamente humano, y respetuoso de la tradición. Como lo dice, Cocomarola (hijo) es hoy un intérprete fundamental del legado de su padre, pero también, autor de dos centenares de obras también fundamentales para el chamamé.

Entre ellas, se destacan "Establecimiento la esmeralda", "Chamamé de Mi Flor", "Pueblo Caa Cati", "Pago del litoral", "Soy del Campo", "Mogote Manda", "Valsecito de mi padre", "Gaucho Lega", "La pulseada", "Al Amigo Antonio", "Himno al amor", "Levantando el Avispero", "Sentimiento Correntino", "San Bailone", "Hija del campo", "Hasta la vuelta mi pago", "Picadito de mi infancia­", "Soñador de Madr­ugada", "Canto a Tu Lozanía", "Ya Tengo Otro Amor", "El Sancosmeño", "Cuando Ya No Cante Más", "Pincelada Correntina", "Pasión oculta", "Lucerito Alba", "Por Tu Amor Mi Palomita", "Muchachita Sos Mi Sueño", "Barriendo el Patio", "Querido litoral", "Amigo Motta", "Rincón de los Am­igos", "Venerada San­ta Catalina", entre muchas otras canciones.

Su obra, puede oírse en "El himno de Corrientes", "Juventud en el chamamé", "Más de Coquimarola y sus chamamés", "Mi primer amor", "Pasión oculta", "Soñador de madrugada", "Te quiero chamamé", "Te quiero con el alma", "El príncipe del chamamé" (1964), "De vuelta soldado" (1967), "Así te canto madre" (1972), "Obrerita correntina" (1973), "La desconocida" (1974), "Desde mi corazón te recuerdo" (1975), "El canguy" (1978), "En mi recuerdo papá" (1978), "Zapateando en el chaja" (1978), "Coquimaroleando" (1981), "Digno sucesor de una estirpe" (1982), "Por caminos de mi tierra" (1982), "El sancosmeño" (1984), "Fierro punta" (1987), "Ipu pora" (1988), "Lo nuevo de Coquimarola" (1993), "Muchachita sos mi sueño" (2001) y "Chamamé y pico" (2010).

Momarandu.com habló con él al bajar del escenario en la primera luna de la 31º Fiesta Nacional del Chamamé 17º del Mercosur, 1° Mundial,


-MOMARANDU.COM.: Maestro, una vez más podemos saludarlo. ¿Qué sientió sobre el escenario?
-COQUIMAROLA: Como un sueño renovado. Esto lo soñé hace dos o tres años, cuando empezó todo este problema. Sabía que en algún momento hiba a pasar, y todavía no está solucionado, pero vamos por el buen camino y viendo una luz ya al final del tunel, y no ese en el que está Dios, sino una luz que nos dice que vamos a salir de todo esto.

"Lo que extrañamos era esto, juntarnos, estar juntos, abrazar, conversar, escuchar un chamamé, el apluaso de la gente, todo lo que rodea este entorno tan maravilloso que el chamamecero", afirma. 

-M.: ¿Qué puede decirme del presente de la obra de su padre y de este género que ya está disfrutando ser patrimonio mundial?
-COQUIMAROLA: Tuvimos la suerte. Seguramente, como alguien que nace tocado por la varita. Y bueno. Así. Como los músicos que hicieron grande al chamamé, que lo hicieron en base a una condicción innata que tiene cada persona, que no la tenemos todos, así fueron Isaco, Montiel y Cocomarola, y muchos que marcaron rumbo, que fueron enseñándonos el camino sin que ellos lo quieran, tampoco, porque ellos sabían lo que estaban haciendo, pero no que la transcendencia que iba a tener iba a ser tan importante.

"Eso es un agradecimiento a Dios. Tengo que agradecer a Dios que fue así, que la música de Cocomarola haya trascendido y que sea representativa, no solamente de Corrientes, sino de la amistad de un país, y que hayamos obtenido este galardón, Patrimonio Material de la Humanidad, nos llena de muchisimo orgullo, no solamente a los que somos correntinos, sino a los que vivimos en esta parte del país en la Mesopotamia", expresa. 

Mario del Tránsito Cocomarola (padre) nació en San Cosme, el 15 de agosto de 1918 y siendo el más influyente folclorista argentino de chamamé, murió el 19 de septiembre de 1974.

A lo largo de su vida musical formó, entre otros, los grupos orquestales Trío Taraguy, Los Hijos de Corrientes, Osvaldo Sosa Cordero y sus Correntinos, Conjunto Irupé, Los Kunumí, Miguel Repiso y Su Conjunto Correntino, Ramón Estigarribia y su conjunto Azul y Blanco, y formó los grupos Trío Cocomarola, Conjunto Cocomarola y Tránsito Cocomarola y su conjunto, todos con distintas formaciones. Compartió escenario y condujo a los artistas más respetados de la música chamamecera. Su destreza, inconfundible, lleva su nombre impreso: "Estilo Cocomarola".

Su obra puede apreciarse en "Grabaciones 78 r.p.m." sello Odeon (1942-1958), "Grabaciones 78 r.p.m." sello "Philips" (1958-1959), "Saludos del litoral" (1959), "De Corrientes" (1960), "Fiesta del Chamamé" (1962), "El Taita Marola" (1963), "Carai chamamé" (1964), "Grabaciones" sello Philips (1964), "1º en Chamamé" (1965), "Chamames de mi flor" (1966), "Postal correntina" (1967), "Fortin correntino" (1968), "Siempre chamamé" (1968), "Don Coco" (1969), "Viva Corrientes" (1969), "Viva el chamamé" (1970), "A mi pueblito" (1971), "Muchachita correntina" (1971), "Amanece el litoral" (1972), y en "Así es Corrientes" (1973)

Ha sido autor más de cuatrocientas piezas fundamentales para el arte musical chamamecero, entre ellas, “Kilómetro 11”. El Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola lleva su nombre en honor a su fundamental y vasta obra.

Por Ley Nº3278 del Poder Ejecutivo de Corrientes instituyó el día de su fallecimiento "Día del Chamamé".

EL CHAMAMÉ, UNA MELODÍA PURA QUE ENTRA EN LA GENTE

-M.: ¿Cómo piensa que el mundo comenzará a recibir el Chamamé?
-COQUIMAROLA: Al chamamé, lo van a entender cuando el mundo lo escuchen, porque en realidad esto se expandió por eso. Vamos a poner ejemplos: ¿Cómo llegó a Brasil? ¿Cómo llegó a Chile? ¿Cómo llegó a Paraguay? En la gente, escuchando. El chamamé es una música avasallante, linda, y con distintos matices, que permite a cada cual un matiz diferente, y es, por ahí agresiva, tranquila o romántica, con todos los matices, melodías puras que entran en la gente. Lo que resta es difusión. Ya tenemos artistas representativos que nos están representando en otros lados del mundo. Ya lo han visto. Rudi y nini Flores estuvieron viviendo cuánto tiempo en Francia, Raulito Barboza cuánto hace, el Changuito Spasiuk, y un montón de gente más, así, y ojalá los jóvenes también empiecen a tomar rumbo para esos lugares. Se se hacen las cosas como se tienen que hacer, la gente lo va a entender. Es hermosa nuestra música.

-M.:¿Qué presencia tiene hoy en Ud. el instrumento y la composición?
-COQUIMAROLA: La música tenés que tocarla si verdaderamente la sentis, y hay veces en las que uno toca por que, aparentemente, no es tan dificil poder aprender algo, nada más. Sin embargo, sea un caso o el otro, hay que tener vocación, por que la música florece a través del tiempo, y el músico evoluciona, como todo lo demás, en su madurez musical es lo que verdaderamente sienten, y ese es el momento del florecimiento de la música, y ese es el momento en el que tenemos que aprovechar de los músicos, porque de ahí salen las personalidades, sale la personalidad para tocar y la calidad para crear temas, y así está pasando. A veces creemos que el chamamé quedó estancado en algunos temas, y no es asi. Todo lo que viene va en camino a ser música que, como el vino, se añeja y se convierte en un clásico. La música no es solamente ponerse un instrumento en el regazo y abrir y cerrar, la instrucción hay que darla con el cuerpo y el sentimiento con el corazón, juntar esas dos cosas y largar por los dedos.