Una o dos dosis esa es la cuestión . Urgido por la escaces de vacunas el Gobierno argentino alargó la aplicación de las segunda dosis aunque la propuesta no goza de aceptación generalizada entre los expertos
Paa algunos es una decisión pragmatica ante el contexto de déficit, para otros, solamente deberia ser algo excepcional
Después de haber cambiado una y otra vez de estrategias el Gobierno Nacional ante el crecimiento de contagios decidió ampliar el universo de vacunados mayores de 60 años a costa de resignar la segunda dosis
"Habrá un diferimiento de las segundas dosis de todas las vacunas actualmente disponibles en el país -Sputnik V, Covishield/ChadOx-1 y Sinopharm- a un intervalo mínimo de 12 semanas desde la primera dosis", informó el Ministerio de Salud en un comunicado emitido a primera hora de esta tarde.
Acelerar la inmunización de adultos mayores y personas de riesgo sin embargo no ofrece una protección completa sino parcial a la infección. De hecho todas las campañas oficiales han venido alertando que una dosis de vacuna contra el Covid brinda protección, pero los inoculados deben sostener las medidas de cuidado
Se deduce que lo que se evitaría en tal caso sería un agravamiento del cuadro clínico, pero no detendría los contagios
Ricardo Ruttimann, infectólogo de Funcei, coordinador de la Comisión de Vacunas de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y miembro de la Comisión Nacional de Inmunizaciones. citado por lanación afirma que "el objetivo hoy es disminuir la hospitalización y la mortalidad. Para ello hay que acelerar la vacunación de adultos mayores y personas con factores de riesgo. En este contexto es preferible tener más personas con una dosis que la mitad con las dos dosis”
En la Argentina solamente el 17,7% de los mayores de 60 años ha recibido al menos una dosis. Se trata de 1.293.476 personas del total de 7.279.394 que se debe inmunizar. Y de la población de riesgo apenas el 3,4% recibió al menos una vacuna: 195.038 de las 5.653.000 con factores de riesgo que hay en el país.
Corrientes sobre una población de 1.120.801 tiene el 5,10% de su población vacunada con una sola dosis y 1,15% con dos. En número de dosis equivalen respectivamente a 57.174 y 12.858 Dosis totales aplicadas 70.032
Inicialmente se sostuvo que las vacunas indicaban que no se debía espaciar la segunda dosis más allá de las cuatro semanas. Eduardo López −infectólogo y miembro del comité de expertos asesor de la Presidencia en Covid-19− sugiere no generalizar el diferimiento de la segunda dosis.
“La Organización Mundial de la Salud insistió en que se debían respetar los intervalos de dosis que informa el laboratorio productor. En el caso de las vacunas que utiliza la Argentina, no hay estudios con la vacuna Sinopharm como para diferir la segunda dosis con la misma eficacia que el intervalo original.
Cita que en el caso de Sputnik V, el director del Instituto Gamaleya, Alexander Ginskurg, consideró a mediados de febrero pasado que podría aumentarse el intervalo de dosis hasta 60 días" pero no se puede generalizar el diferimiento de la segunda dosis −. Cada vacuna tiene su propio período de intervalo de dosis. Vacunar con una dosis y diferir la segunda debe ser transitorio, y solo ante situación de emergencia”
Adolfo Rubinstein, exministro de Salud nacional apunta que “sería una decisión pragmática, no estratégica. En principio, obedece a la enorme restricción que hay en el suministro de vacunas a nivel global, pero sobre todo, en el caso nuestro, en el contexto local, a las dificultades que tiene el gobierno para garantizar un suministro fluido”
“En este contexto, no es ilógico acelerar la primera dosis y espaciar la segunda, más allá de lo que dicen los ensayos clínicos. Hasta ahora, la evidencia científica habla de una eficiencia bastante alta, superior al 70% con la primera aplicación”, agrega.
Pablo Bonvehí, jefe de Infectología del Cemic y miembro de la Fundación Vacunar, considera que la decisión no debería demorarse para tener impacto. “Está escalando el número de casos y, lamentablemente, todavía son pocos los adultos mayores que ya están vacunados. Ante este escenario, parece correcto priorizar la mayor cobertura que la protección total”, apunta.
“Las segundas dosis se dan para prolongar la protección, pero está comprobado que con la primera dosis ya se ve la curva de protección mayor al 70%. En un escenario mundial de escasez, países como Canadá o el Reino Unido están recomendando espaciar la segunda dosis, para priorizar una mayor cobertura a la población”, explica Bonvehí.