Corrientes, lunes 08 de marzo de 2021

Política Corrientes

La sociedad y los vacunados VIP

21-02-2021
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(por Jose Migue Bonet) . Que la política se hubiera convertido en un espectáculo más de nuestra sociedad (no en vano así denominada hace más de medio siglo por Guy Debord) comportaba un peligro que ha terminado por materializarse

Que la política se hubiera convertido en un espectáculo más de nuestra sociedad (no en vano así denominada hace más de medio siglo por Guy Debord) comportaba un peligro que ha terminado por materializarse

Guy Debord fue un revolucionario, filósofo, aventurero, escritor y cineasta francés nacido en el año 1931. Fundó el grupo y la revista Internacional Situacionista (IS), considerado por Mario Perniola como “la última vanguardia del siglo XX”. En 1967, publicó La sociedad del espectáculo, un libro mítico y una referencia de primer orden en el debate crítico sobre la naturaleza del capitalismo moderno. “Todo lo que era directamente vivido, se aleja hoy en una representación”, afirmaba Debord en la primera tesis del libro. La IS tuvo una influencia significativa en los lenguajes, las estéticas, los estilos y los contenidos de la revuelta de Mayo del 68.


Lo que nadie preveia era que ese espectaculo iba a quedarse sin espectadores y una de las razones es el aburrimiento,el efecto, la reiteración de los mismos argumentos, el mismo incumplimiento de las promesas electorales, las mismas presuntas regeneraciones convertidas en meros relevos personales y otros ítems análogos, fueron provocando el desinterés de la ciudadania hacia unos guiones perfectamente previsibles que los nuevos actores no hacían otra cosa que representar por enésima vez, apenas remasterizando las viejas versiones. En estas condiciones, el desenlace resultaba perfectamente previsible: el espectáculo había dejado de entretener.

En cualquier caso, lo que esto representa es el desinterés, digamos que por contagio, hacia la esfera de la política en general, esto es, la desafección respecto a las formas establecidas de gestionar lo público. Hay que decir que semejante actitud preocupa de manera desigual a los profesionales de la política. Aquellas formaciones que contaban con una base electoral extremadamente fiel, por no decir cautiva, asistían a este proceso con un secreto regocijo en la medida en que afectaba en mayor medida a sus adversarios.,desentendiéndose de esta manera del deterioro de la democracia, contribuían de manera determinante a acentuarlo,

Lo que no previan, desde luego, es que los ciudadanos pudieran dar la espalda a la política por motivos de naturaleza diferente a los señalados,que se resume en no cumplir con la tarea para la que fueron elegidos (en alguna variante del “no nos representan”), agravada en el caso de algunos con el reproche complementario de aprovecharse de su posición privilegiada para su propio y exclusivo beneficio privado (en ocasiones, incluso en los márgenes de la ley y el tema de hoy, los vacunados vip,cosa que radicalizo el desdén y el desprecio para convertir a los aludidos en personajes despreciables y odiosos.

La antipatía o incluso el odio que genero este bochornoso espectaculo de las vacunas vip ,son del mismo tipo que la que nos genera un personaje de ficción que protagonice los comportamientos más abyectos, o cualquier personaje público con rasgos que nos desagraden profundamente, es este planteamiento el que ha cambiado, y de manera sustancial.Se ha dado un paso más allá sobre la consideración negativa que hasta ahora se tenía de los políticos y es consecuencia de que la metáfora del espectáculo, que mediatizaba toda nuestra relación con lo público, ha terminado por revelarse inútil para explicar a la sociedad lo que ocurre.

hoy es el momento en que lo verdaderamente revolucionario sean la sensatez y el sentido de Estado, pero para ello es importante que la ciudadanía vuelva a la política y se muestre exigente con sus representantes,y rememorando a Don Ortega y Gasset,¡Argentinos, a las cosas, a las cosas! Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que dará este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas, directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son egregias, su curiosidad, su perspicacia, su claridad mental secuestradas por los complejos de lo personal


*Desde Mburucuya.