Corrientes, viernes 03 de abril de 2026

Sociedad Corrientes

Corrientes se contagió del Sahara, por José Miguel Bonet

31-10-2020
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(Desde Mburucuya Jose Miguel Bonet, para momarandu). Dicen que la paciencia es la madre de la ciencia y, en materia de cambio climático, el refrán parece cumplirse.

Decenas de investigaciones ratificadas una y otra vez alertan de que estamos ya en el tiempo de descuento para frenar las consecuencias del calentamiento global.

Según los últimos cálculos de la ONU, nos queda una década. Ante la emergencia planetaria, los científicos continúan de manera incansable con una labor que emprendieron hace mucho tiempo, quizá más del que nos resignamos a admitir: demostrar que, si no actuamos, las consecuencias serán irreversibles y seran hoy.

Christopher Nolan en su laureada Interestellar, una cinta construida sobre un problema del todo real: el del cambio climático. Aunque no se nombra en ningún momento de forma explícita, el espectador sabe desde el primer minuto que esa es la razón por la que el ser humano decide lanzarse de nuevo al espacio,la cinta muestra,los granjeros que hace tiempo que son incapaces de sacar adelante los cultivos de trigo y otros cereales. Solo resiste el de maíz, y quién sabe hasta cuándo. Una fina capa de polvo cubre casi todo. Obliga a tener las casas cerradas a cal y canto e inunda los pulmones de una humanidad que tiene que empezar a buscar soluciones más allá de la estratosfera si quiere sobrevivir.

La distopía siempre se ha utilizado para canalizar los grandes miedos de una sociedad. Por ejemplo, en la Guerra Fría se produjeron muchas películas en torno a esto, así que he estudiado cómo la ciencia ficción se entrelaza con la historia de la sociedad que la produce», explica la autora, y se refiere a la actualidad: «Hay tres tipos de películas que reflejan este cambio de mentalidad. El primero: las que hablan de mundos apocalípticos, como La carretera o Soy Leyenda. El segundo: en torno a ciudades o mundos que están al borde de la destrucción pero aún mantienen su estructura: El caballero oscuro, Looper… Y el tercero: el heredero de una corriente literaria representada por Huxley en Un mundo feliz u Orwell en 1984, obras en las que, en medio de sociedades aparentemente felices el espectador descubre la distopía en el sometimiento a regímenes totalitarios de sociedades alienadas».

Han creado una imagen distorsionada que dibuja a los científicos que investigan las consecuencias del calentamiento global como simples activistas verdes,esto ha sido utilizada por negacionistas y escépticos para intentar restar credibilidad a advertencias que se ha demostrado que eran, como poco, realistas. «Los ecologistas no hacen ciencia, solamente utilizan las investigaciones disponibles. Ha habido una auténtica actitud obstruccionista por parte de algunos actores ante la acción climática utilizando las técnicas de siempre: oponerse a la ciencia, cuestionar al mensajero y no el mensaje, usar información falsa o medias verdades… La única voz que no han conseguido silenciar es la del panel de Naciones Unidas, y la convención ni siquiera ha recibido el último informe como los anteriores porque sus conclusiones son malas. Pero es que van a ser cada vez peores»,«Nunca ha habido alarmismo en ninguna cuestión ambiental. Todas las advertencias que la ciencia ha puesto sobre la mesa siempre han sido sobrepasadas por la realidad».

Gracias a la ciencia, los negacionistas que estan bien rentados por grandes intereses,lo tienen cada vez más difícil para convencer al mundo de que el calentamiento del planeta no es algo tan peligroso ni anómalo. Hace tiempo que los investigadores y expertos ya no hablan solo de cambio climático, sino de cambio global para alertar de las consecuencias que el aumento de temperatura tendrá para todos los ecosistemas y los seres vivos que lo forman: pérdida de bosques y de biodiversidad, deforestación, mayor virulencia y frecuencia de los fenómenos naturales, deshielo, migraciones climática y la seca actual que padecemos en nuestra Provincia.

«Si hay un aumento de temperatura significativo en el planeta, muchas especies tendrán que migrar o evolucionar para adaptarse a las nuevas condiciones. Los estudios demuestran que ya se está produciendo en las altas montañas: existen cinturones de vegetación que se han desplazado centenares de metros más arriba de lo que se conocía hace muy pocas décadas», alerta Jordano. El primer informe sobre la situación de la biodiversidad de todo el planeta, elaborado por más de un centenar de científicos de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), auspiciada por Naciones Unidas –algo así como el equivalente del IPCC en temas de biodiversidad–, ha puesto de relieve que la situación es incluso peor de lo que se temía: más de un millón de especies podría desaparecer de la faz de la Tierra en los próximos años. En algunos grupos de especies los porcentajes son, como asevera los ecólogos, «verdaderamente preocupantes», y subraya las cifras del 40% de los anfibios o hasta el 30% en grandes mamíferos.

Con unas pruebas que no llaman ni mucho menos al optimismo, la conclusión más clara es que el planeta puso la pelota en nuestro tejado hace décadas y que no hay que apuntar muy lejos para imaginarnos lo que pasará si no frenamos nuestra mano destructora. «Más que centrarnos en las predicciones de cuándo van a llegar las consecuencias, deberíamos centrarnos en cómo podemos reducir las emisiones. La tecnología nos va a ayudar, es evidente, pero somos nosotros los que tenemos que actuar y necesitamos pautas para ello, porque no somos conscientes del todo de nuestro impacto. Y, cuando lo somos, no siempre nos gusta oírlo. ¿Cómo nos dicen que debemos viajar menos porque los aviones contaminan, ahora que las aerolíneas low cost nos permiten algo antes inalcanzable? ¿Cómo asumimos nuestro impacto en el océano, ahora que todos podemos ir a la playa?», plantea Berdalet,la quietud producto de la pandemia significo una disminucion real y palpable de la agresion nuestra al planeta.

Aunque tecnologías como la posibilidad de construir grandes máquinas que absorban CO₂ de la atmósfera puedan ser unas aliadas en un futuro no tan lejano, la urgencia de la cuestión climática requiere medidas inmediatas que no pueden esperar. «Lo prudente es reducir las emisiones, no tratar de capturar la inmensa cantidad que producimos. Y tenemos aliados naturales para ello: las plantas. El CO₂ no es un contaminante sino la base de la vida, pero tenemos que reforestar y ayudarlas a que realicen su trabajo. Aumentando la superficie de vegetales que viven décadas o centenares de años ayudamos a que acumulen de forma estable el carbono que absorben de la atmósfera. Y estamos haciendo lo contrario: se calcula que el 18% de todo el CO₂ se debe a la destrucción masiva de bosques, casi todo tropical. No necesitamos recurrir a ingenierías de ciencia ficción, sino volver a plantar árboles».

No sé qué más tiene que ocurrir para que se reaccionesmos con mayor fuerza. Si cuando hay una catástrofecomo padecemos hoy en Corrientes fruto de la sequia persistente,se dice que no es para tanto o se niega cómo influye el clima en ella, cualquier cosa puede tener cabida. Hemos avanzado científicamente como nunca en la historia, pero hay Gobiernos que están dejando la investigación de lado, lo que resulta paradójico: hacemos ciencia para conocer la realidad y para que todos podamos vivir mejor, no para ignorarla». «Hablar de cambio climático en futuro es dar el mensaje equivocado. Es presente. la realidad de esta seca que afecto a nuestra provincia con todas sus consecuencias en la mejor demostracion de esta verdad que el cambio climatico es hoy.

«El problema más grave somos nosotros los humanos. Y no lo digo en broma. Muchas veces, los problemas de maltratar la naturaleza vienen de que nos maltratamos mutuamente. Si tratáramos mejor a nuestros hermanos, trataríamos mejor a la naturaleza», sostenía hace décadas el profesor Margalef. Frente al problema climático, lejos de escudarse en el tristemente cierto te lo dije para sacudirse responsabilidad, todos debemos movilizarnos y comprometernos y movilizarnos para buscar una solución. Estamos en vispera , si las predicciones se cumplen, no serán las nuevas generaciones en habitar un planeta diferente. Seremos nosotros. Y esa película no nos va a gustar.