Corrientes, jueves 29 de octubre de 2020

Chaco
PROFUNDO IMPACTO ECONÓMICO EN EL SECTOR COMERCIAL

Locales vacíos, vidrieras selladas y carteles de alquiler, imágenes de la depresión económica en el centro de Resistencia

12-10-2020
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French, Irigoyen, Arturo Illía, Perón, Piasentini, Güemes, Brown, todas calles del microcentro de la ciudad de Resistencia hace algunos meses antes de marzo de las más caras en la capital chaqueña para contratar un alquiler, inician octubre, aún con ofertas financiadas desde los 9 mil pesos, sin perspectivas de hallar clientes.



"Preferimos irnos, nos fundimos, nos vamos un poco más allá, pero no en esta zona, acá no se puede más, no es cuarentena, esto ha sido un acoso desde que empezó todo, hasta que no vino más nadie, mataron la experiencia de comprar, nos mataron, nos hicieron bolsa, así de fácil, listo, no te digo más, me angustia mucho, pero seguimos, pero acá ya no, fue demasiado, quizá volvamos, pero no hoy ni mañana, es increíble que esto esté pasando", dijo aún bajo obras de reparación el ex propietario de un concurrido local de ropa casual que este viernes 9 de octubre cerró su espacio a tres cuadras de la plaza central.



En cada cuadra, al menos tres locales mínimo pueden contarse en esa misma situación, algunos aún con mensajes escritos en papeles pegados tras las vidrieras que expresan cuáles fueron las condiciones por las cuales fueron "desterrados" del microcentro de la ciudad, la mayoría de ellas condiciones obligadas y no asociadas directamente al coronavirus que apareció en abril, sino a la cuarentena que, por tal motivo, fue aplicada un mes luego, sin adaptaciones para el sector comercial hasta agosto.



French, Irigoyen, Arturo Illía, Perón, Piasentini, Guemes, Brown, todas estas, entre muchas otras calles en el microcentro de la ciudad de Resistencia, hace algunos meses antes de marzo, "el mes nefasto", como se llama en el sector comercial al periodo que inauguró la cuarentena de coronavirus, traza para sitios de los más caros en los cuales contratar un alquiler acorde a ofertas de productos o servicios comunes y corrientes, espacios antes privilegiados por el sector tecnológico y textil para hallar clientes, hoy transcurren hacia una parálisis casi total.



"Esto es depresión y, además, estamos podridos. No hay remedio. ¡Estamos podridos de esto! De que que no haya opciones, de que se vuelva para atrás, de que nadie se haga cargo, de que nos hayamos enterado de tantas cosas como que no habían previsto nada, todo este tiempo, todo el tiempo, todo es tiempo, y tiempo, y más tiempo, yo me arruiné, ¡me arruiné! nos arruinamos todos, todos juntos, yo y mi negocio, y toda mi familia, y mi vecina, y de eso estamos hablando, de como nos arruinamos todos, no se puede creer, no se entiende, no quiero ni salir a la calle", dijo a momarandu un diseñador de ropa y estilista, a cincuenta metros del "edificio Inssep", sobre Avenida 9 de Julio.



“Parece que todo pasó, pero no pasó nada. Hay más miedo, más bronca, más injusticia. El miedo, es increíble… la discriminación. Nosotros tenemos pasillos chicos y tienen tanto miedo que no quieren ni entrar. Nosotros vendemos barato, muy barato, y ganamos si hay cantidad, y ni vendiendo así nos sentimos felices. El precio se pone más caro y punto. La diferencia de precios está incontrolable. Accesible es quinientos pesos un short para deportes, y en los locales de ropa oficial los venden a tres mil. No sé como hacen. Nosotros nos hundimos. Somos madre e hija, vendiendo. Antes teníamos vendedores, vendíamos en viajes, y los empleados atendían el local. Ahora, nada. Dejamos colgada a mucha gente, hace meses. Es todo muy triste. Es como si se acabara todo, pero no se acaba. Nos mataron el año, los clientes, las ganas, todo. Muy triste… que se yo”, dice una vendedora de indumentaria deportiva en “la vieja terminal”.



“¿Cuanto está ese short deportivo?”, pregunta momarandu al vendedor de un local oficial adidas, a una cuadra de la plaza central.
-”Mil seiscientos, sí. Eso está. Pero son los dos últimos. El resto, pensá en tres lucas”, responde.

ALQUILERES POR EL PISO Y SIN CLIENTES



En algunas inmobiliarias, para soportar las pérdidas, los corredores han comenzado a asociarse con ofertas de otras inmobiliarias para que, en caso de que aparezca un cliente, cualquiera de ellas pueda recibir su pedido y trasladarla rápidamente antes de que desaparezca.



“Nosotros damos turnos, llamamos a los clientes, atendemos mails, preparamos paquetes, hacemos de todo, pero no alcanza… esto está mal y esto nos supera. Esa es la causa. Esto, no está en nuestras manos. Ya nos adaptamos, pero no cambia. Algo sucedió en la gente”, dice una corredora con estudio instalado a dos cuadras de avenida Alberdi, otra de las avenidas cardinales de la ciudad de Resistencia.



“Acá, lo más triste es que se haya ido el Rey del Pan. El Rey del Pan era tradición, le comprábamos todos, acá en la cuadra, y en otros lados, supongo, pero se fue,y hace rato ya la esquina del Rey del Pan está vacía. Y nadie ni siquiera pregunta qué va a ir a ahí, ahora, aunque ya no esté, sigue siendo la esquina del Rey del Pan”, señala un abogado, sobre Frondizi al 400, la emblemática esquina donde la familia Cabas, luego de sesenta años en el negocio, debió cerrar el 11 de julio pasado La Central el Rey del Pan S.A.



Sobre Güemes al 300 un café extiende sus mesas exteriores sobre tres veredas, rodeado de espacios vacíos frente a más locales cerrados. A menos de cincuenta metros, al doblar en “L” sobre la misma senda, la vereda ofrece otros tres locales vacíos, e inmediatamente enfrente, al cruzar la calle, uno más. Una cuadra después, sobre la misma calle, toda una esquina aparece desierta.