Corrientes, sábado 19 de septiembre de 2020

Opinión Corrientes

De nada sirve la ley sin responsabilidad de la sociedad en esta pandemia, José Miguel Bonet

10-08-2020
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Foto ilustrativa

*¿Qué entendemos por responsabilidad? Si nos ponemos a pensar, este concepto, seguramente, lleva revoloteando encima de nuestras cabezas desde que somos niños. Casi desde el momento en el que empezamos a decidir si obedecer o no, y si queremos “desafiar a la autoridad” (papá y mamá). “Tienes que ser responsable”.

Si le preguntamos a un niño, que significa ser responsable, dirá algo como “hacer las cosas bien”, “hacer lo que dice papá y Los mayores utilizamos el término responsabilidad para que los niños entiendan y asuman que hay que portarse bien y cumplir con las tareas que indican los mayores, el significado de responsabilidad no tiene tanto que ver con las tareas a realizar o las obligaciones. Sino con el compromiso; convertirse en una persona responsable significa ser capaz de tomar decisiones conscientemente, llevar a cabo conductas que persigan mejorarse a uno mismo y/o ayudar a los demás. Y lo más importante, una persona responsable acepta las consecuencias de sus propios actos y de sus propias decisiones.

La palabra responsabilidad, proviene del latín “responsum” (el obligado a responder de algo o de alguien). Los verbos linos “Respondere y Spondere” están estrechamente relacionados y se utilizaban mucho en el ámbito jurídico. El primero, significaba defender o justificar un hecho en un juicio y el segundo, jurar, prometer o asumir una obligación”.

Por tanto, podemos definir a una persona responsable como aquella que asume los resultados de las decisiones que acepte o tome. La RAE la define responsabilidad como: “Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.”

La definición de responsabilidad que realiza la RAE, hace especial hincapié en la necesidad de que la persona que asume la responsabilidad cumpla con las consecuencias negativas de sus actos.

Por lo que vemos, es un término que tiene distintas valoraciones y que puede resultar bastante abstracto, pero que todos damos por hecho y utilizamos de forma cotidiana.

La responsabilidad se enseña desde la infancia. Tanto en las familias como en la escuela, se busca educar en valores.

Tener personas comprometidas y responsables a nuestro alrededor nos genera confianza, nos da seguridad. Pensamos, “si, es una persona responsable, cumplirá, y las cosas saldrán bien”.

Este es uno de los motivos por los que, en nuestra sociedad, se valora la responsabilidad de una forma tan positiva. Porque nos proporciona seguridad, confianza y cierta estabilidad.

Creo que la clave de los que nos está pasando hoy reside casualmente que la sociedad hoy no ve a la responsabilidad de forma tan positiva, otras cosas han erosionado esta virtud, que voy a analizar a continuación.

RESPONSABILIDAD COMO VALOR SOCIAL
Cuando hablamos de valor social, nos estamos refiriendo a ciertas pautas específicas que se fijan en una sociedad determinada, con el objetivo de que el funcionamiento sea correcto, pacífico y conlleve al bienestar.

La responsabilidad como valor social, afecta a las relaciones con los demás, pero también con uno mismo: el hoy de nuestra realidad nos esta mostrando que nuestra sociedad hoy carece de:

COMPROMISO
Uno de los ángulos de la responsabilidad como valor social es el compromiso. Nos comprometemos continuamente. En nuestro trabajo, con la familia, con los amigos, con las parejas… Comprometerse significa prometer a alguien algo y cumplir.

OBLIGACIONES
El segundo ángulo de la responsabilidad como valor social es el de obligaciones. Sobre este aspecto, ya he mencionado algo al empezar el artículo. Son las que nos inculcan desde pequeños. A cada edad y en cada etapa de la vida, nos va correspondiendo aprender e incorporar en nuestro repertorio distintas tareas, para adaptarnos a la sociedad en la que nos desarrollamos y su modo de vida. Son nuestras responsabilidades y/o obligaciones.

FUERZA DE VOLUNTAD
La fuerza de voluntad podría definirse cuando nosotros continuamos haciendo esfuerzos y sacrificios, para conseguir una meta u objetivo, que nos reportará una elevada satisfacción al conseguirlo.

Esto cobra mayor relevancia cuando son metas a corto plazo. Es más fácil mantener la fuerza de voluntad. Por eso, viene bien fijarse pequeños objetivos cuando el esfuerzo tiene que mantenerse muy constante durante un largo periodo de tiempo.

Hoy además de las leyes en plena pandemia resulta ser una causa muy convincente aunar esfuerzos de prácticamente toda la sociedad, desde el gobierno hasta la oposición, desde la patronal hasta los sindicatos, pasando por la sociedad civil, todos debemos ser ejemplo de los valores de la responsabilidad y del compromiso, sin estos simples valores estamos condenados al fracaso en la lucha contra la pandemia.

“No hay inocentes, sólo distintos grados de responsabilidad” - Sting Lars son



*desde Murucuyá