Corrientes, jueves 28 de mayo de 2020

Opinión Corrientes

¡Palabra del libertador!, por Ramón Alberto Salazar

22-05-2020
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Foto ilustrativa

                                             “Cada uno es centinela de su vida”

A veces da para pensar por qué algunos voceros mediáticos y escribas –de pluma corta- , “viran el poncho” y nos proponen “bajar la guardia” con la intención de desguarecer nuestras defensas en medio de una disputa de vida o muerte, asumiendo de “motu propio” en dicho trance, la representación del interés económico agnóstico, como sibaritas que ponen el sombrero para recoger monedas, con la pretensión o intención de expandir la rebeldía sumando a los que adhieren y aportan a su prédica, desoyendo el “toque de queda” del gobierno que convoca a toda la población, a refugiarse en sus casas asumiendo su propia defensa, ante la agresión de un “colonizador” desconocido que ataca con el designio de “borrarte del mapa” quitándote la vida.

Lo cierto es que la confrontación exponencial de criterios que expresan los actores principales de la política, sitúan al conflicto en extremos absolutamente antagónicos; donde los protectores aconsejan: “Quedate en tu casa”, cumplí la cuarentena, mientras que la versión “economicista” contraria no se conmueve por el resultado, y conceptualmente acepta lo dicho por Bolo-Ñaró, “Algunos van a morir, lo siento, así es la vida”, en total concordancia con lo expresado por el ex “presindente” PRO, que desgranó su pensamiento de “estadista en desuso” expresando: Alberto, “ Que se mueran los que se tienen que morir”.

En este contexto de disputa e incertidumbre -cuando la vida está en juego-, es aconsejable recurrir al pasado buscando referencias compatibles con criterios de racionalidad ajustadas a la defensa de la vida, en tal sentido, convencido que guarda similitud con la situación actual, me permito reproducir una convocatoria formulada en el año 1815 al Pueblo cuyano por el entonces Coronel José Francisco de San Martín, ante el inminente ataque del enemigo. A tal efecto, El Libertador reunió al pueblo de Cuyo en Cabildo Abierto el 6 de junio de 1815, distribuyendo un bando pone en evidencia su vocación y temple nacional: “Es llegada la hora de los verdaderos patriotas. Se acerca al Rio de la Plata una expedición de diez mil españoles. Ya no se trata de encarecer y exaltar las virtudes republicanas, ni es tiempo de exhortar a la conservación de las fortunas o de las comodidades familiares. El primer interés del día es el de la vida: Este es el único bien de los mortales. Sin ella también perece en nosotros la Patria. Basta de ser egoístas para empeñar el último esfuerzo en éste momento único que para siempre fijará nuestra suerte. A la idea del bien común y a nuestra existencia todo debe sacrificarse. Desde este instante el lujo y las comodidades deben avergonzarnos…Desde hoy quedan nuestros sueldos reducidos a la mitad. El empleado que no quiera donar lo que deja de percibir recibirá un boleto par por su abono en mejores circunstancias. Yo graduaré el patriotismo de los habitantes de cada provincia por la generosidad…Cada uno es centinela de su vida.”

Más clarito, “échale agua”, cada uno de los lectores sacará sus conclusiones, antes eran diez mil españoles nuestros enemigos, hoy nos atacan “por la espalda”, y solo nos queda rogar que el enemigo invisible no “llame a nuestra puerta”, debemos ser consiente que estamos en emergencia y no queda otra que refugiarnos en nuestra propia trinchera, hasta que el ruin desaparezca o tengamos el recurso terapéutico para presentar batalla y eliminarlo, o la ciencia descubra el reactivo que nos inmunice.

Debemos señalar, que los gobernantes desaprensivos y “sobradores” del capitalismo imperial y otros de menor escala que son subsidiarios y dependientes, están llevando a sus pueblos a una muerte masiva, que con total desfachatez tratan de encubrirla, sacando a cuenta el promedio de cuantos muertos tienen por millón de habitantes, como si fuera una estadística de costo-beneficio para contabilizar la rentabilidad y mantenimiento de la actividad financiera, económica, industrial y mercantil de producción y consumo, mientras la implacable realidad los sumerge en el fracaso haciéndoles sentir el agobio social y el cimbronazo producido por la pandemia, sin poder sostener los índices gananciales de su economía que evitan la caída del producto bruto interno, sin dudas, el virus le está “pasando factura” descastando al neoliberalismo de su soberbia y obligándolo a “recular en chancletas”. Los personeros del capitalismo que “pecaron por soberbios” no pueden asistir a los funerales ni con custodia, porque la “vindicta” de los deudos, son una amenaza a la integridad personal, es que la reacción ante la deshumanización produce el descrédito de las políticas que adquieren relevancia en el momento menos pensado sin “mostrar la guacha”, con el agravante dinámico que sorprende al poder masificándose, al volverse multitud.

Quiérase o no, están “calentitos los panchos” y el humor social expectante acompaña con angustia la curva ascendente producida por las “almas inmoladas”, lo incierto está en la realidad futura, sabe Dios cuando la humanidad recuperará la fe en sí misma y en sus gobernantes, y dejará de sentirse vulnerable, capaz de retornar al camino del reencuentro con el Dios “para el que no hay nada imposible” y al que en forma recurrente apelamos e invocamos como “Fuente de toda razón y Justicia” en busca de socorro. Esto nos ayudará a comprender, “Que el Hombre es hermano del Hombre, quiera o no quiera”.