Corrientes, jueves 02 de julio de 2020

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ANTE LA HAYA

Crímenes de Darfur: Sudán entregará a Omar al-Bashir

12-02-2020
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El expresidente de Sudán, Omar al-Bashir, tendrá que comparecer ante la Corte Penal Internacional luego de que el Gobierno sudanés decidiera entregarlo al tribunal de La Haya, que lleva una década esperando que rinda cuentas por los crímenes de Darfur.

El Gobierno de transición de Sudán y los grupos rebeldes llegaron a un acuerdo durante una reunión celebrada el martes 11 de febrero en Yuba, para que los buscados por la Corte Penal Internacional comparezcan ante el tribunal, entre ellos, el autócrata presidente derrocado Omar al-Bashir.

"Hemos acordado cuatro mecanismos primarios para lograr la justicia en Darfur. En primer lugar, hemos acordado la comparecencia de los que se enfrentan a órdenes de detención ante la Corte Penal Internacional. Lo digo muy claramente”, informó Mohamed al-Hassan al-Taishi, miembro del Consejo Soberano sudanés. Pero no añadió cuando serán entregados.

El Ministro de Información, Faisal Saleh, tampoco nombró al exmandatario específicamente al anunciar la medida, pero dijo que la decisión se aplicaba a los cinco sospechosos sudaneses buscados por la CPI por su relación con los crímenes de Darfur. Hasta ahora, el Consejo Soberano de Sudán, un órgano integrado por civiles y militares, se había mostrado reticente a entregar a los acusados a la CPI.

“No podemos lograr la justicia a menos que sanemos la herida utilizando la justicia misma. No podemos huir en absoluto de enfrentarnos a quienes han cometido crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra contra personas inocentes en Darfur y en otros lugares. No podemos lograr la justicia sin la comparecencia de quienes se enfrentan a órdenes de detención ante la CPI. Sin esto no podemos lograr la justicia y curar la herida", fueron las palabras de al-Taishi.

Además, añadió que, ambas partes acordaron crear un tribunal especial de Darfur para investigar y escuchar los casos, incluidos los investigados por la CPI. Ese tribunal juzgaría a los sospechosos de Darfur no acusados por la CPI, dijo Nimri Mohamed Abd, negociador principal del pueblo de Darfur en Juba.

Al-Bashir, de 76 años, se encuentra encarcelado en Jartum desde que fue derrocado tras las masivas protestas que comenzaron en diciembre del 2018, debido a la profunda crisis económica que atraviesa el país y la subida del precio del pan. Este fue el detonante de las intensas movilizaciones que se extendieron a lo largo del país y el 11 de abril de 2019, el Ejército sudanés derrocó a Bashir, poniendo fin a sus tres décadas en el poder.

Después de su salida, Abdalla Hamdok, fue nombrado primer ministro del nuevo Gobierno de transición, mientras se preparan elecciones democráticas que se celebrarán en 2022.

Conocido como “el carnicero de Darfur”, el autócrata al-Bashir –que gobernó el país con ayuda del Ejército durante treinta años, tras dar un golpe de Estado incruento en 1989- ha estado más de una década buscado por el alto tribunal de La Haya, que lo acusa de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra por la muerte de cientos de miles de personas en Darfur en 2003.

El conflicto de Darfur, los rebeldes de la comunidad étnica del centro del territorio y del África subsahariana, conocidos como el Movimiento de Liberación Sudanés (MLS), lanzaron una insurgencia en 2003, quejándose de la opresión del Gobierno dominado por los árabes de Jartum.

Al-Bashir impuso, tras su llegada al poder, la ley islámica o sharia, agravando el resentimiento de las provincias del sur de diversas confesiones y alimentando una guerra que se desató en 1983 hasta 2005, con un acuerdo que llevaría a la independencia de Sudán del Sur en 2011.

En 2003, el Gobierno autoritario, liderado por al-Bashir, respondió a la insurgencia con un ataque denominado “tierra quemada”, bombardeando todo el territorio y con una campaña sistemática de “limpieza étnica” contra miembros de la población civil que pertenecían a las mismas etnias que los rebeldes.

Las fuerzas del Gobierno apoyaron también a la milicia Yanyauid, a quienes se considera responsables de los peores asesinatos y violaciones en masa. Estos incendiaron y destruyeron cientos de poblados. Durante la guerra en Darfur, situado al sur de Sudán, más de 300.000 personas fueron asesinadas y 2.7 millones de sudaneses fueron expulsados de sus hogares.

Si bien El 5 de mayo de 2006, el Gobierno de Sudán firmó un Acuerdo de Paz de Darfur (APD) que establecía el desarme de las milicias, los enfrentamientos y los ataques se sucedieron hasta finales de 2008, durante ese periodo la población civil se vio sometida a continuos ataques y violaciones.

A finales de 2007 aproximadamente 2,2 millones de personas desplazadas vivían en campamentos en Darfur y más de 200.000 habían huido al vecino país de Chad, según Human Rights Watch.

La Corte Penal Internacional inició una investigación sobre la situación de Darfur en junio de 2005. El 27 de abril de 2007 la Cámara de Asuntos Preliminares de la CPI dictó órdenes de arresto contra el ministro de Asuntos Humanitarios de Sudán, Ahmed Haroun, y contra el líder de la milicia Yanyauid, Ali Kosheib, por una serie de ataques cometidos en el oeste de Darfur en 2003 y 2004. Pero el Ejecutivo sudanés se negó a cooperar.

Entre el 2009 y el 2010, el alto tribunal de La Haya emitió una acusación contra el exlíder sudanés por la dirección de la mortífera campaña de represión en Darfur, siendo la primera vez que un tribunal mundial acusa a un sospechoso de genocidio. Pero al-Bashir desafío la orden de arresto durante años y siguió visitando Estados extranjeros “amigos” mientras intentaba demostrar que no se había acobardado ante la orden de detención internacional.

Si se entrega a al-Bashir, sería la segunda vez que un país entrega a un líder extranjero a la CPI. Costa de Marfil transfirió al expresidente Laurent Gbagbo en 2011 a La Haya, donde fue absuelto el año pasado de los cargos de crímenes contra la humanidad relacionados con su presunta participación en la violencia postelectoral.

Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch, twiteó que entregar a Al-Bashir a la CPI es "potencialmente un paso enorme y largamente esperado para la justicia del pueblo de Darfur".

Fuentes: AFP, France 24, Reuters y EFE.