Corrientes, martes 22 de septiembre de 2020

Cultura Corrientes
ANFITEATRO MARIO DEL TRÁNSITO COCOMAROLA

Miles de personas asisten a la segunda gala de la 30º Fiesta Nacional del Chamamé

19-01-2020
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(Por Facundo  Sagardoy para momarandu.com) Miles de personas colmaron el Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola este sábado, convocados por la segunda gala de la 30º Fiesta Nacional del Chamamé 16º del Mercosur. Visitantes de provincias paraguayas, brasileras, y argentinas, se reúnen para celebrar su ñanderekó y revitalizar al arte folclórico chamamecero hasta el 26 de enero en la Ciudad de Corrientes.

Una vez más, el Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola ha recibido a miles de personas provenientes de todo el litoral sudamericano para dar vida a la Fiesta Nacional del Chamamé y del Mercosur, entre ellos, miles de jóvenes convocados a ser testigos de la esencia y el desarrollo de las artes tradicionales, y a asumir su protagonismo.



Ante ellos, sobre el escenario Osvaldo Sosa Cordero, cientos de artistas desprenden de sí, con música, con danzas y recitados, composiciones que los sumergen en los elementos que integran el paisaje de su tierra, invocan a su origen ancestral y los invitan a transitar lenguajes que hace más de cuatro siglos expresan la experiencia vital del hombre y la mujer en este litoral.

Junto a ellos, ante miles de personas, entre lírica, música y baile, el amor, la fe y la esperanza se mezclan con el homenaje al presente de este arte en la sutileza de la transmisión oral en torno a un arcoíris de anécdotas narradas por sus más grandes maestros.

Esta vez, con mayor fuerza que en ediciones pasadas, la Fiesta Nacional del Chamamé se abre desde Corrientes a todo el mundo como una gran escuela de cultura y de costumbres tradicionales, con una pizarra viva poblada por cientos de sus mejores intérpretes y ante más de diez mil personas que ven ante sí un pasado repleto de vida.

Treinta años que abren a través de su herencia guaraní-jesuítica una luz de tiempo hasta el 1600, hacia la primera generación de cantores y músicos creadores que a partir de 1930 dejaron registro fonográfico de este arte tradicional, hacia la generación de grandes maestros que lo elevaron hasta su esplendor a partir de 1960, y hacia quienes enfrentaron la tarea de dar en su seno sustento a la diversidad ante el desafío del cambio de siglo.

En sus propias palabras, este año, ñandereko es el sonido de los ríos que alimentan la abundante vegetación mesopotámica, sus riberas dulces y extensas playas, el sonido del sol cuando amanece sobre el pastizal y el bosque nativo, la invitación que sus árboles ya florecidos trasladan a su tierra para que inicie la primavera, sus frutas borboteantes, su cielo, un lienzo para nubes y aves.



Pero también lo es el cortejo, el recuerdo, las virtudes del pueblo bendecido por su propia fraternidad, la pureza en la abundancia que permite la solidaridad, la grandeza del alma cuando sabe curar con palabras, el dolor del pueblo que calla su luto, el pensamiento que sueña con un futuro impreso con su propio esfuerzo, la voluntad en la nación que emerge y se reconoce hermana, el pueblo con boca y oídos benditos que oye y que canta.

MÁS DE TREINTA NUMEROS SOBRE EL ESCENARIO CADA NOCHE

La segunda gala de la fiesta recibió sobre el escenario a Papi Niz y su conjunto, a Los Héroes de Malvinas, a los Retoños con Ignacio Porras, a Joaquín Insausti, al Grupo Buena Fe, a Tono Barberán, a Anabella Zoch, a Lucho Sena, a Coquimarola y su Conjunto, a Ricardo Dimotta, a Tajý. a Projeto Pulso Livre, a Fernanda Dupuy, a Pablo Bentos, a Patricia Gómez, a Vicho Echeverría, a Amandayé, a Daniel Giménez Trío, a Gente de Ley, a Juan Pablo Barberán, a Tito Àvalos y a Fernando Yance, a Los Hermanos Ortiz, a Los Hermanos Vallejos y a Raúl Almirón, a Gûepa Che, a Amboé, a Ñembotavy y a Mar Entivero.

Pero también a muchos homenajes.

Entre todos ellos, quizá el más colorido, un emotivo canto a Rosendo y Ofelia interpretado por la cantautora bonaerense, nacida en San Nicolás, virtuosa, también, en chacarera, zamba, vidala, milonga, huayno, vals, tango, y canción testimonial, Anabella Zoch, un delicado repertorio en honor a la obra de estos dos grandes maestros, que, luego de conocerse en 1968 en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, integraron la Nueva Canción Correntina y emprendieron un camino que, desde 1973, se extendería a través de más de un centenar de composiciones y quince ediciones discográficas, algunas de ellas, “Enamorados de la Libertad”, “Nostalgias Camperas”, “Recuerdan”, “Soy Cantor Chamamecero”, “Tu Pañuelo”, “Juremos con gloria vivir”, “La Luz de tu gente”, “Ahora”, “20 años” y “Así somos”.


Foto: Anabella Zoch sobre el escenario Osvaldo Sosa Cordero. 30º Fiesta Nacional del Chamamé. Ph. Diego Roa. 

Otro recordado con enorme profundidad fue Mario del Tránsito Cocomarola padre, en lo formidable de su obra por su propio hijo, en lo extenso de su influencia, en sólo dos fechas, por más de dos decenas de músicos que en igual numero lo han nombrado sobre el escenario e interpretado sus canciones con gracia y respeto admirables.


Foto: Mario del Tránsito Cocomarola (hijo) "Coquimarola", uno de los grandes maestros en la segunda gala, y su conjunto. Ph. Diego Roa. 

Así también, en menor medida, se ha recordado a los maestros Osvaldo Sosa Cordero y Abelardo Dimotta, y a la voz y obra tremendos de Teresa Parodi, que en dos galas ha recibido dos homenajes, el primero interpretado por Susy De Pompert, el segundo por los jóvenes artistas del trío Tajy, la cantante y violinista María Belén Arriola, el cantante y guitarrista José Víctor Piñeiro y el acordeonista y cantante Alejandro Ramírez, más dos invitadas.

LA NACIÓN CHAMAMECERA SE REÚNE, CANTA, BAILA Y RECUERDA SU HISTORIA

Bajo el escenario, en sólo una noche, el público se constituye pueblo y el pueblo en nación en oración a través del canto chamamecero. Las danzas ilustran con figuras las palabras de los maestros y con la progresión de los instrumentos con que la música crece también crece un delicado movimiento.

Así, los rasguidos marcados y continuos se convierten en zapateos tacatataca, parará o taconeos, los acentos en los compases que interpretan los fuelles de acordeón en los respiros que preceden a remates, a giros y a escobilleos, y su mordedura en una expresión de vivacidad singular ideal para un saludo con elegancia. Y entre todo ello, mejilla a mejilla, el recuerdo del terruño y del amor inundan por completo los asientos y pasillos del Anfiteatro entero.


Foto: La delegación paraguaya de músicos y bailarines ha sido una de las protagonistas desde la primera gala. Ph. Diego Roa. 

Así, desde adentro, poco a poco también crece el sapucay, que reemplaza a la ovación y al aplauso, y recuerda a su pueblo su espíritu guerrero, sapucay en contexto, como quieren los grandes maestros, sapucay espiritual, bendición de vida, expresión sonora contra la oscuridad y el silencio, hervor de alma, invitación al canto celeste en agradecimiento eterno.