Corrientes, jueves 02 de julio de 2020

Opinión Corrientes
A PARTIR DE HOY 15 DE ENERO RIGE AUMENTO DEL BOLETO (Y MENOS PLAYA)

“Los muchos” y los otros, por María Laura Riba

15-01-2020
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Foto de la derecha: María Bar

(Por María Laura Riba para momarandu.com) Hoy estoy contenta. Sí, Comienzo las vacaciones, así que le dije a mi familia, que somos unos cuantos, que vayamos a la playa. Nada como el río para pasar estos calores. Eso sí, tenemos que tomar dos colectivos para llegar…menos mal que en el centro tenemos colectivo gratis que nos deja en la playa misma.

Nosotros somos muchos, tantos, que en el barrio alejado nos dicen “los muchos”. Sabemos que debemos salir temprano y quedarnos todo el día. ¡Qué bien la vamos a pasar!

Pero no… ¡Me olvidaba! Justamente hoy, ¡Dios bendito!, sale más caro viajar en colectivo. “Aumentó el boleto, Teresa, yo tampoco me acordaba”, me dice mi yerno, molesto con la noticia que ya no es noticia. Pagábamos 19 y ahora 30 pesos. Dicen que el peso argentino no vale nada, pero a nosotros, “los muchos”, nos cuesta ganar cada peso argentino que dicen que no vale nada. Y para colmo, ¡tenemos que tomar dos colectivos de ida para la playa y dos de vuelta, claro, para nuestras casas! Ahora, algunos de “los muchos” no van a poder ir, “demasiada plata”, me dice una de mis hijas. “Andá vos con los chicos, mamá, andá, disfruten ustedes, nosotros nos quedamos”, insiste ella, y yo miro a mis nietos que claman a los gritos por un viaje a la playa.

Nosotros, “los muchos”, cuando llegamos a la playa nos hacemos notar. Es que, aunque no estemos todos, igual somos muchos, y tengo que tener mil ojos para no perder de vista a ninguno de mis nietos.

Pero ¿qué es esto?, me pregunto mientras quito de la arena un tornillo y un clavo en punta. Siempre hay irresponsables que dejan estas cosas en la playa y cualquiera se puede lastimar. Ah…no…unos metros más allá hay una construcción… ¡Cuidado, no se acerquen, a ver si se clavan algo! ¡No pisen el hormigón con los pies descalzos que se les van a pelar!, les grito a mis nietos que corren y se ríen y están tan ajenos a todo. ¡Hay una viga de hierro! ¡Por Dios salgan de allí!, grito desaforada, y voy en busca de ellos.

Ufff…paso tanto tiempo vigilando a mis nietos que siento unos nervios bárbaros en la boca del estómago. Decido alejarme del lugar. Pero hay otra construcción, esta más avanzada, con cartel y todo. ¡Será posible que no pueda estar tranquila! ¿Cuándo empezó todo esto? Llamo a mis nietos…nos vamos, está decidido…a mi edad, ya no estoy para estos trotes. Ellos protestan y los entiendo, no se quieren ir. La verdad es que también estoy pensando en la plata. Les compré algo para ellos y quiero ver si me alcanza para regresar en colectivo. Con los nervios por estas construcciones que nos invaden, y el temor a que mis nietos no se lastimaran, me la pasé comprando cositas para que me hicieran caso. ¡Yo sola, 60 pesos tengo que gastar! Y a esta hora, encima, a esperar, a espera y a esperar que un colectivo llegue a la parada.

¿Qué va a pasar cuando vuelva a trabajar, y todos los días deba pagar cuatro pasajes de colectivo, 60 pesos para ir y 60 pesos para volver? ¿Cómo vamos a hacer “los muchos” para pagar tanto con tan poco? Y cuando queramos quitarnos los nervios de encima y decidamos relajarnos caminando por la playa, nosotros “los muchos”, vamos a tener que buscar, pero bien, bien buscado, un rincón donde tomar mate frente al río, tranquilos, mirando el atardecer, sin construcciones que nos inviten a gastar un dinero que no tenemos.

A veces me pongo triste y pienso: “¿Será que sobramos “los muchos”?