Corrientes, jueves 27 de febrero de 2020

Deporte Corrientes

Racing se quedó con la Copa de campeones

15-12-2019
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Racing hizo historia. Una historia escrita por los mismos jugadores que se coronaron en la Superliga anterior. Racing, aquel equipo que durante muchos años miraba como utopía ganar un título, se abrazó al segundo en un mismo año. Dos estrellas en este 2019 que se convirtió en inolvidable.



Para olvidar, sí, los últimos partidos malos de la Superliga actual. No fue mucho más en el juego el equipo que en esos compromisos, pero lo más importante para la Academia era ganar el Trofeo de Campeones. Y también hizo historia Eduardo Coudet, por supuesto, el primer entrenador de la Academia en conquistar dos trofeos después de 52 años. Una despedida a lo grande del club al que le dejó una huella indeleble. Sufrió Chacho, de nuevo, cuando el equipo caía en imprecisiones y le cedía la pelota a Tigre. Pero cuando no funcionaba lo colectivo, cuando faltaban fluidez e inventiva, aparecieron las individualidades. Las mismas de la gran fórmula de la noche. Cristaldo, Montoya y Rojas, el tridente imparable que se encontró por duplicado en jugadas coronadas por el paraguayo. Justamente, uno de los que más cuestionado venía siendo, junto a Montoya. Todo redondo. Hubo tiempo de zozobras también. Como ese cabezazo a quemarropa que Arias le tapó a Luna o el remate que rozó de Prediger previo a que diera en el travesaño, ambas situaciones en el segundo tiempo. Tigre amenazó cada vez que encontraba espacios en el medio y aceleraba desde los pies de Montillo o Morales. 18.jpg Y Coudet saltaba parado sobre la línea. Saltaba de fastidio ante un mal pase o mal retroceso. La Academia no fue una máquina de generar opciones, pero hizo pesar su mayor jerarquía y resultó contundente en los momentos justos. Ya con el 0-2, Tigre fue con más determinación. La Academia esta vez, a diferencia del duelo ante Lanús, en Racing hubo otro espíritu más combativo más allá de que le faltó defenderse más con la pelota. Sólo por momentos aguantó la ventaja con el balón en campo rival. Y así se fue consumiendo un partido que Racing resolvió por efectividad, actitud, las manos de Arias y la suerte del palo. Contó con algunas ocasiones de ataques veloces con espacios, pero en esas careció de finura o apareció alguna pierna rival con lo justo. En la noche mágica, donde hubo aplausos que hacía rato no se oían, una de las ovaciones se la llevó Licha López apenas entró. Y se cerró un ciclo al que Chacho le puso un broche de oro. “Y ya lo ve, y ya lo ve, es el equipo de Coudet”, le regalaron los hinchas. Fue por última vez.