Corrientes, sábado 14 de diciembre de 2019

Sociedad Corrientes
PROTOCOLO DE ORALIDAD

Rechazan demanda de Daños y Perjuicios contra una clínica privada

02-12-2019
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El proceso se inició en octubre de 2015: una madre había demandado a una clínica privada por considerar que se habían demorado mucho tiempo en atender a su hijo con fractura de codo. La jueza entendió que la madre del niño pretendió una atención que excedía los servicios y que siempre fue correctamente informada.

La doctora Graciela Liliana Lisceiko, a cargo del Juzgado Civil y Comercial N° 2 de Capital, rechazó la demanda. El proceso se inició en octubre de 2015 y fue adecuado al Protocolo de Oralidad.
En el juicio se analizaron los servicios que presta un día feriado la guardia de una clínica privada, teniendo en cuenta la obligación de garantizar condiciones de “atención y trato digno”.

Si bien el niño permaneció (junto a sus padres) unas tres horas, en el ámbito de la Clínica, la Jueza entendió que dicho lapso no es reprochable al centro demandado.

Para decidir así, la jueza Lisceiko tuvo en cuenta que la madre del niño analizó la información proporcionada por la médica de guardia y, en lugar de acudir directamente al Hospital Pediátrico, como le fuera sugerido, decidió que se convoque al radiólogo de la clínica para el diagnóstico y al médico traumatólogo prestador de su obra social.

Obtenida la imagen, la clínica arbitró los medios a su alcance para contactar un prestador de la Obra Social y, lograda tal comunicación, fue el propio especialista quien hizo saber que debían concurrir al Hospital Juan Pablo II en el que se encontraba de guardia.

La doctora Graciela Lisceiko entendió que la madre del niño pretendió una atención por parte del centro de salud que excedía los servicios que prestaba y que, en todo momento, fue correctamente informada por la profesional que los recibió.

“El tiempo transcurrido entre el ingreso y derivación del niño no fue injusto o innecesariamente impuesto por desidia del centro asistencial”.

Además, explicó que no se encontraron verificados actos que dejaran ver faltas de respeto a la dignidad del paciente o sus familiares, a quienes, en definitiva, se les brindó la colaboración necesaria para articular la atención del niño a través de un prestador de su Obra Social.

Sobre las costas, decidió que cada parte pagara los honorarios a su abogado, ya que consideró que la madre tuvo motivos atendibles para demandar como lo hizo.

LOS HECHOS
La demanda se inició porque el domingo 17 de agosto de 2014 a las 15 horas aproximadamente, una mujer se dirigió a una clínica privada con su hijo que aparentemente se había fracturado un brazo jugando.

En la clínica lo atendió la médica de guardia, les dijo desde lejos, que “podría ser una fractura de codo, pero que por ser domingo no estaba el radiólogo ni el traumatólogo por lo que deberían esperar o ir a otro lugar”.

Una hora después llegó el radiólogo y luego de hacer los estudios necesarios constató la fractura.

Como no había traumatólogo de turno, le comunicaron a la mujer que convocarían a un especialista de la cartilla de prestadores de su Obra Social.

A las 18 le avisaron que el único traumatólogo hallado se encontraba de guardia en el Hospital de Niños, lugar al que llevó a su hijo para que sea atendido.

La mujer inició a la clínica privada un reclamo por Daño y Perjuicio, al considerar que ella y su hijo no recibieron un trato digno como paciente, por lo que reclamaba un resarcimiento de 100 mil pesos.

La madre, en su presentación, indicó que “en todas esas horas de espera fuimos destratados por el personal de la clínica habiéndosenos humillado como personas y tratados de muy mala manera sin tener en cuenta la desesperación de dos padres al ver a su hijo llorar de dolor, y ver que en la clínica no hicieran nada por ayudarlo, fue doblemente desesperante”.