Corrientes, domingo 22 de septiembre de 2019

Opinión Corrientes

Podemos muy pronto tener entre manos, un nuevo mundo…o el último, por Arturo Zamudio Barrios

23-08-2019
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“No supimos construir el Socialismo en libertad… y hubo que defender democracias que no lo eran…”, me escribía Juanjo Folguerá, desde Sevilla, en 1995. “De aquí en adelante, por suerte, sin ortodoxias ni macanas… el futuro será excitante e incitante…Y Marx irá con nosotros”. Muy pocos, claro, en ese fin de siglo, tras la caída de la experiencia soviética, podían, como él, atisbar lo que ya no iba a ver con invariable optimismo. Mientras tanto, en París, también Lucien Sève aseguraba –pese al “fin de la Historia” que nos zampaba el capitalismo- que lo ocurrido era sólo la supresión –y superación- de una cierta modalidad histórica, cuya ruta iba a abrirse sobre complejidades aún por experimentar. ¿Se equivocaban ambos...? No lo creo… y menos cuando “el torbellino de la crisis estructural del capital”, como escribe Tatiana Fonseca (“Contretemps, abril 2019), se ha extendido hacia todas partes, exigiendo ya su remoción terráquea.

Lo advierte por su parte, con extrema lucidez Thomas Belman, al escribir que “en este momento, cuando cierta civilización se hunde, su propia dinámica prepara el pasaje hacia otro mundo… (Contretemps, Sobre la Idea de Transición, París, 2019), y realza, si se quiere, para quienes ya hemos vivido bastante, aquella angustia –y sus sorpresas- de hace no mucho. Porque cuadra poner en revisión cuanto se ha escrito y, a menudo, mal interpretado sobre tales días: ¿ha triunfado el capitalismo sobre el esfuerzo de arrancar a los hombres de las terribles tinieblas que embargan sus horas finales? No, ciertamente… el “fin de la historia” no fue vencido por un modo de producción inédito sino por el descalabro cada vez más visible de sus agonías.

“Hay una guerra que debería librar el gobierno estadounidense –expresó a su turno el Reverendo Steve Jackson, durante una manifestación en contra de la política bélica del Pentágono- que no es la que lleva a cabo a todas partes del mundo y contra países que nada le han hecho… Debería, sí, librar una contra la pobreza y no en favor del 1 por ciento de los magnates beneficiados por las agresiones”. Y como para poner de relieve la unidad de pensamiento y acción en su vida, participa de la fundación del Cody Pink o Brigada Internacional de la Paz, junto a un septuagenario combatiente de Vietnam, a quien el FBI deja medio muerto a bastonazos en la vereda del Consulado venezolano de Washington, por intentar defender al edificio del atropello policial. Por eso, en fecha reciente, la Brigada cantó el spirituals de los coros negros de Nueva Orleans, al iniciarse en Caracas el último Foro de Sao Paulo, y, naturalmente, al recibir la Mención de Honor bolivariana, no sólo debido a aquella gesta, sino a su heroísmo frente a las persecuciones del Supremacista Blanco. ¿Puede asombrar un orden de antaño racista, en cuya guerra con Inglaterra hubiese sucumbido de no ser por la ayuda francesa, a pesar de la capacidad que podía desatar la liberación de los negros, proclamada recién cien años más tarde? ¿Puede asombrarnos el encierro de niños sin causa alguna, aunque sí en beneficio de aquellos que, so pretexto de cuidarlos, aprovechan la paga estatal por cabeza, al igual que sus antepasados cobraban por cada cabellera de indio ofrecida “a la civilización”? ¿Tiene algo que asombrar una “democracia” cuya Enmienda Constitucional Nº 13, permite la esclavitud por “castigo” (y hoy disponen las grandes Empresas –tipo Walmart o Monsanto- de unos dos millones de personas encerradas en sus malolientes cárceles) mientras sus víctimas, actualmente en huelga de hambre, encuentran allí motivo para no distanciarse por el color de la piel?

Pero en estos días los sucesos ponen en vigor a cada momento, la verdad de viejas afirmaciones, como la de Carpentier… acerca de que “el hombre siempre lucha y padece por quienes jamás conocerá…” Y recuerdo, así, cuando el General Perón regresó de España y ante un círculo de figuras entre quienes estaba el filósofo Héctor P. Agosti, confirmó su adhesión al modo en que China llevaba a cabo su “lucha por el Socialismo”. ¿Sorprendernos entonces de las anécdotas que en estos días también vienen de los Estados Unidos, y no sólo las de los crímenes del fascismo gobernante? Por ejemplo, en un aparte y un pasillo del Capitolio, el benemérito Trump ha pretendido ofender a una representante llamándola Eva (¿Es que te crees Evita…ha sido el supuesto agravio?). La muchacha, de apellido Cortés y de cuño, obviamente, latinoamericano, responde: “yo soy socialista y sigo a Bernie Sanders. Pero he leído mucho a “populistas” de Latinoamérica, entre ellos uno, Juan Domingo Perón y su esposa Eva. Sé que ellos defendían a los humildes, a los pobres y a quienes nunca preocupan a los gobernantes. Yo coincido con esa lucha, con esa causa, y la de ellos (los esposos Perón) es también mi causa. Por eso, no me ofende Ud. como cree…”

Así como ya he escrito otra vez que no era fácil para el American way of Life, en la actualidad, impedir que su pueblo actúe, como escribió el cómico Abbie Hoffman, en pro de “una sociedad dedicada a la cooperación contra la competencia y de un mundo cuya gente tenga un mejor medio de intercambio que la propiedad o el dinero…” No celebro, ciertamente, predicción alguna, pero Erick Blanck escribía también días atrás en Rebelión (13/08/201), su resumen del Congreso socialista de Atlanta, con toda franqueza: “El Socialismo revive en EE. UU., pese a las dudas sobre si estaremos o no a la altura de sus retos…” cuando éstos son, por supuesto, enormes. Miles de seres rondan por las calles bajo la nieve, “libres, como puntualiza Sanders, de morirse o de hambre o frío, o por no poder curarse…Mientras tanto, en la novena potencia del mundo, California (¡ah, la de Hollywood y sus hermosos idilios!), los caminos y calles están repletos de automóviles o combis donde viven-si se puede llamar vivir a eso- familias despojadas de vivienda, por los bancos o por los altos costos.

Tal, por ende, el contexto donde aparecen las elecciones argentinas cuyo impacto ha sido enorme en Latinoamérica, rescatando un viejo prestigio que se había perdido con los fantoches del último tiempo. Y junto a la crónica de Tele Sur, un analista cubano mostraba su entusiasmo: es una palabra de esperanza, dictaminó, frente a la fascistización de Brasil, sus squadristi (los Gladiadores del Altar, expertos en guarimbas y asesinatos)y algunos “voluntarios” bonaerenses; Walter Martínez, por su parte, en su programa Dossier, habría de saludar dos noches seguidas la victoria de FF, con un viejo tema de Antonio Tormo sobre el gobierno peronista, en tanto la salud de Florencia, en La Habana, mejora rápidamente –se asegura- ante el triunfo de la madre, “la bella, como la llaman allí, que Fidel nos encomendó cuidar”.

Por supuesto, las dificultades abiertas ante nuestros ojos son enormes cuando un orden social en colapso dificulta cualquier actividad innovadora (¿cuánto pierden de producir para la vida las comunas venezolanas obligadas a impedir la agresión desde el Catatumbo –paramilitares y marines norteamericanos-, tras las horas y días consumidos, además, en aprender a combatir mediante armas sofisticadas?). Y naturalmente, la Argentina previamente devastada, no está exenta de sufrir más de un apuro o presión externa, como la fuga de dólares ya iniciada, o la injerencia brasileña sobre su vida doméstica, dado el vínculo tan estrecho entre ambos países.

Sin embargo, pese a las amenazas a cuya definición se refirió Trotsky en su tiempo, que el capitalismo despliega contra la naturaleza y la propia existencia del hombre y los seres vivos, empieza a alzarse una nueva voluntad en los pueblos. Y quizás, por ahora, no importa que las modificaciones posibles –y urgentes- sean de la misma radicalidad en todas partes: el keynesianismo del Frente ganador en la Argentina, es tan válido como las demandas del Llamamiento de la Clase Obrera Mundial acerca de una revolución planetaria. Lo importante es, por ende, lo que allí leemos:” ¡Reina el caos debajo de los cielos!; ¿es excelente la oportunidad? Sí…lo es, si aprovechamos las pocas o muchas oportunidades que nos quedan…” El orden decrépito que padecemos ya nada puede ofrecer y las poco más de trescientas firmas que poseían en 2016 la Tercera Parte del Producto Mundial –el PBI del pomposamente llamado mundo occidental- se han reducido a nada más que 26 (“El Planeta es de todos”, de V. Shiva y K Shiva)… Por lo tanto… urge devolver el carácter humano a la labor productiva que el Gran Capital desdeña para transformar su actividad en mera recolección de dinero, especialmente si el pensar de Gabo en Oslo, al recibir el Nobel, gana nuestras conciencias y la labor cotidiana de la movilización popular, y nos rehusamos, como él, “a aceptar el fin del Hombre”.