Corrientes, martes 23 de julio de 2019

Cultura Corrientes
SOBRE NOVELA “LA PASIÓN SEGÚN SAN ATEO” - RESPUESTA

Acerca de “La escala de la desaparición” de Arturo Zamudio Barrios / Por Alejandro Maciel

10-07-2019
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(Por Alejandro Bovino Maciel) Primer punto, agradezco infinitamente el comentario que hiciera Arturo Zamudio sobre la novela que recientemente presenté: “La pasión según san ateo”, (Editorial Servilibro, Asunción, 2019). Da lugar al diálogo, y eso ya es todo un mérito en nuestro mundo del video clip.

Nunca dije que toda aquella lucha de los ’60 con las ligas agrarias de Goya haya sido un fracaso, ni se haya hundido, ni que ningún “mundo viejo” haya triunfado y yo lo celebre. Toda lucha humana por mejorar las condiciones de vida siempre tiene consecuencias que aunque no lo perciba todo el mundo, acaba beneficiando a alguien. Ni yo ni la novela sostenemos que esa lucha de los ’60 haya sido completamente estéril. En todo momento se habla de la frustración del otro personaje por un desengaño. Si pensara de ese modo, que toda lucha política es inútil, hace tiempo me habría aniquilado a mí mismo.

Tampoco dije que el futuro de Corrientes esté atado a CABA. Sostuve que en tiempos de la colonia (o sea, hace más de 200 años) Corrientes estaba sujeta entre dos fuerzas que la tiraban en sentido contrario: Asunción del Paraguay, la ciudad madre que representaba el pasado; y Buenos Aires, la ciudad nueva que la tenía bajo su órbita política. Podemos ser todo lo correntinos que queramos pero no podemos negar que históricamente el Virreinato del Río de la Plata tuvo como capital a Buenos Aires. También le dedico unas ironías a don Bartolo-mé Mitre, por si quedaban dudas.

Tampoco estoy adscripto a ninguna orilla europea, de hecho, vivo en el barrio de Almagro en Buenos Aires. No vivo en Francia ni en España ni en Italia. Y estoy permanentemente atento y alerta acerca de todo cuanto sucede en Latinoamérica porque sé perfectamente dónde estoy y cuál es mi centro. Las sucesivas notas que envío a momarandu.com lo confirman desde hace años. Por otra parte la novela “La pasión según san ateo” hurga y revuelve continuamente en el presente y el pasado de Corrientes y Asunción, no de Niza ni de Suecia. Entonces me resulta incomprensible la lectura de mi querido Arturo Zamudio. Sospecho que leyó solamente el capítulo uno “La ciudad doliente” y de ahí extrajo todas las conclusiones. Y sé perfectamente que Arturo sabe que una obra literaria es, en sí misma, unidad. Que no se puede juzgar un bosque observando una rama de un árbol.

Vuelvo a agradecerle por su escrito, siempre es útil debatir entre moros y cristianos. Pero creo que está equivocado adjudicándome actitudes frívolas de creer que Buenos Aires es el omphalos mundi, que París es mi patria secreta (si lo fuera, me instalaría a vivir en París sin ninguna duda), que soy un derrotista de los que piensan que falleció la historia y que mi visión futurista me nubla la percepción del pasado convulso de la patria con sus luces y sombras.

Nada de eso soy, y el resto de la novela, del capítulo dos en adelante, creo que lo deja en claro aunque el tema de la misma no sea la geopolítica. Ni la historia.

Ya estoy preparando las correcciones de la próxima novela que publicaré y se trata de la historia de Mariano Moreno. Supongo que entonces tendremos más temas para debatir, rebatir, discutir y analizar. Pero no deseo que nadie tenga de mí una imagen tan liviana y pasada por agua posmodernista. Aunque tal vez un poco de crítica derridiana a nadie venga mal porque ayuda a diluir el fanatismo, que es el padre de lo irracional.

Muchas gracias, Arturo Zamudio por incitar este intercambio.