BUENOS AIRES
Revocan sobreseimiento en causa por reducción a servidumbre
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La Cámara Federal revocó el sobreseimiento de dos hombres y una mujer acusados de explotar a ciudadanos extranjeros, en talleres textiles clandestinos en Buenos Aires, a cambio de "insignificantes salarios" y sometiéndolos a "condiciones indignas".
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En una resolución de siete carillas, fechada el 11 de
septiembre y a la que Télam tuvo acceso- la Sala I del tribunal de
apelaciones revocó los sobreseimientos de responsables de los
talleres que contrataba la empresa textil Soho y decretó "falta de
mérito" por lo que deberán seguir siendo investigados, informó la agencia de noticias estatal Télam.
La medida alcanzó a Néstor Sánchez Anterino, Gabina Verón y
Hermes Provenzano quienes habían sido denunciados el 27 de marzo
de 2007 por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) y
sobreseídos por el juez federal Norberto Oyarbide en una singular
interpretación de costumbres del altiplano que sus superiores
rechazaron.
Los sobreseimientos fueron apelados por el fiscal Luis
Comparatore, y por la querella -Liga Argentina por los Derechos
Humanos representada por el abogado Rodolfo Yanzón- originando la
intervención de los camaristas Eduardo Freiler y Eduardo Farah
quienes los dejaron sin efecto.
Oyarbide había desvinculado a los acusados con consideraciones
sobre las comunidades "Ayllu" que fueron severamente criticadas
por las partes y los "amicus curiae", entre ellos el Departamento
de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires, el
Colegio de Graduados en Antropología y el Centro Cultural Hijos
del Pueblo, entre otros.
"Las distintas agrupaciones que se presentaron en el
expediente criticaron fervientemente que un magistrado argentino
haya hecho una equivocada alusión a prácticas que serían
inherentes a pautas culturales de los pueblos originarios del
Altiplano", recordaron los camaristas.
Freiler y Farah consideraron "desacertado" pretender
"extrapolar estructuras propias de pautas culturales del Altiplano
para intentar explicar el funcionamiento de talleres textiles
ubicados en la Ciudad de Buenos Aires en los que se confeccionan
productos que serán luego comercializados en la lógica de mercado
que rige en esta urbe".
De las denuncias planteadas se desprende que en los talleres
trabajaban mayores y menores de edad, que "las víctimas y sus
familias" vivían en condiciones "deplorables" y los obreros "eran
sometidos a prolongadísimas jornadas laborares, malos tratos e
insignificantes salarios".
"De esta manera, entendemos que no puede descartarse sin más
que los empleados hayan sido sometidos a condiciones indignas y
reducidos a servidumbre o a formas análogas" dijeron los
camaristas Farah y Freiler al sostener que lo que "está bajo la
lupa son conductas y no calificaciones" y que esa fue la
"confusión" que llevó a Oyarbide a sobreseerlos.
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