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Sociedad Corrientes Lunes 22 de octubre de 2006 
RANGO ACADEMICO
El guaraní correntino es más antiguo que el paraguayo
(Por Miguel Angel Aguirre*). Corrientes tiene una vieja y enorme deuda con el idioma guaraní por todos los años de descuido y desprecio de su lengua ancestral. Para que el guaraní pueda dar el salto de la calle al aula, éste necesita ser comprendido, estudiado y sistematizado de manera que conserve todas las características que lo definen como "guaraní correntino".

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En este escrito quiero desarrollar una mirada sobre el origen y desarrollo del guaraní correntino para aportar a su revalorización y también discutir la idea muy extendida entre nosotros, aunque errónea, de que el guaraní correntino no es el "auténtico guaraní", dejando ese calificativo para el guaraní paraguayo.

Esta insólita afirmación que deja a nuestro guaraní como una lengua secundaria no tiene ningún asidero ni en la lingüística ni en la historia. Es más, hay muchas evidencias que el guaraní que se habla en Corrientes existió varios siglos antes que el guaraní paraguayo y fue la única lengua hablada en toda esta región, incluyendo gran parte del Paraguay.

Para a avalar estas afirmaciones voy a apoyarme en algunas de las conclusiones de un estudio genético que echó un poco luz sobre nuestros orígenes. El Dr. Daniel Corach de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires publicó hace dos años un estudio que mostró que en el ADN del 56% de los argentinos hay rastros de ancestros aborígenes. En este importante trabajo sobre miles de muestras de ADN recolectadas durante 12 años de hombres y mujeres de distintas provincias de nuestro país y donde se buscó marcadores "amerindios", reveló que el mestizaje entre europeos y originarios en nuestro país fue más amplio de lo que creíamos. Esto, como dice el mismo Corach en sus comentarios, tira por tierra nuestra pretendida pureza europea. Pero la sorpresa que talvez tenga más trascendencia para nuestra región es que en las muestras tomadas de guaraníes de la etnia Mby'a que viven hoy en Misiones no se encontraron esos mismos marcadores ancestrales.

El hallazgo es desconcertante pero en definitiva demuestra que los hombres de este pueblo no son descendientes de nuestros mismos ancestros, lo cual da pie a distintas especulaciones sobre el origen de estos grupos, que también están en ciudades del sur de Paraguay, y de las causas de su relativo aislamiento. Corach atina a hipotetizar de que su curiosa presencia en estas tierras tendría que ver con las importantes migraciones que provocó la guerra del Paraguay o de la "Triple Alianza", entre 1865 y 1870. Esta conflagración, que fue la más importante que ocurrió en tierras americanas, terminó con la muerte del presidente López y la derrota del Paraguay y tuvo características de genocidio. Paraguay perdió el 80% de su población, quedando sólo mujeres y ancianos, y tuvo que ser repoblado y reconstruido con medidas excepcionales. Sin dudas, los efectos de la tragedia paraguaya fueron enormes para la región porque desde el reclutamiento al ejército, que incluyó hasta niños, y las miles de muertes posteriores, produjeron el desplazamiento y arribo nuevos grupos humanos desde tierras lejanas, del norte fundamentalmente, incluso desde el Brasil.

Se puede debatir si esta es la verdadera causa de la presencia de estos guaraníes en Misiones y sur del Paraguay, para lo cual serían necesarios nuevos estudios, pero estos hechos de hace 140 años necesariamente cambiaron la cara de esta región de América en forma abrupta y decisiva.

Nada volvería a ser como antes porque aparecieron nuevas caras, nuevas costumbres y también se modeló una nueva forma de hablar la lengua guaraní producto del reemplazo y/o fusión del guaraní de los recién llegados y el preexistente. Hay muchas evidencias de que el guaraní en el Paraguay cambió sustancialmente en ese tiempo con la incorporación de nuevos vocablos y el afianzamiento de un nuevo ritmo y entonación de la lengua.

No obstante, la estructura básica permaneció invariable ya que todos los que llegaron provenían del mismo tronco guaranítico. Algunos vocablos incluso vienen del Tupí, la etnia guaraní predominante en la Amazonía brasileña. Nació de esta manera una nueva e inédita variedad del guaraní que es la que hoy conocemos como el guaraní paraguayo. La pregunta que uno podría hacerse es: ¿cómo se hablaba antes? ¿Quedan registros o personas en parajes aislados que todavía hablan como antes de la guerra? Las respuestas a estas preguntas, que ayudarían a comprobar esta hipótesis de los efectos de las migraciones forzadas, deberían venir de los lingüistas y antropólogos.

De cualquier manera, hay muchos indicios por relatos de los mismos paraguayos de que sus abuelas hablaban de una forma que hoy ellos insisten en llamar el "antiguo guaraní", y a veces, el "verdadero guaraní", claramente diferente al del presente. Ellos reiteradamente reconocen que el guaraní de ahora no es el guaraní de antes. Los paraguayos también reconocen que existen grupos aborígenes en zonas apartadas de Paraguay que hablan un guaraní distinto y que a veces no les resulta fácil comprender. Todo esto reafirma la idea que ya teníamos desde antes de la amplia dispersión y de las variedades de este idioma ancestral en diferentes pueblos guaraníes, pero debemos concluir que el guaraní paraguayo constituye la forma más reciente y novedosa de esta lengua.

Quizá el posterior aislamiento a que fue sometido el pueblo paraguayo después de la guerra y la necesidad de afirmar una nueva identidad hayan hecho que esta moderna versión del guaraní adquiera una fuerza inusitada y se convirtiera en la primera lengua de Paraguay, conviviendo en un magnífico y armonioso bilingüismos con el castellano. Si extendemos esta reflexión sobre las formas y variedades de la lengua guaraní a nuestra región uno podría preguntarse cual sería entonces la ubicación del guaraní correntino en este contexto. Apoyándonos en los datos históricos que tenemos hoy, nuestra provincia no sufrió los recambios poblacionales de la vastedad y con la rapidez del paraguayo. Además, la importancia que alcanzó nuestro Taragüí y su geografía han posibilitado el desarrollo de un polo sociocultural que permitió al guaraní de nuestra tierra vivir sin sobresaltos y a transcurrir los siglos casi inalterado, o con los cambios que su encuentro con el castellano le produjo con el préstamo mutuo de voces. Podemos inferir entonces que nuestro guaraní, el avañe'e, es una variedad muy antigua, y la variedad predominante en una región más amplia que la actual de la provincia de Corrientes. Y que por suerte sobrevive en nuestro pueblo, a pesar del combate que sufrió desde la escuela pública durante gran parte del siglo XX para imponer el castellano en contra del bilingüismo.

Por esta razón, no podemos seguir pensando que el guaraní paraguayo es el verdadero guaraní y que el guaraní correntino es de segunda categoría y con rango de dialecto. El guaraní correntino de ninguna manera es menos auténtico que otros ya que su identidad no solo está dada por su antigüedad sino también por las características distintivas que aún muestra hoy y de entre estas sobresale su notable uniformidad en toda la provincia de Corrientes. Para apoyar esta idea, tenemos sobradas referencias de que nuestros bisabuelos hablaban de la misma forma que podemos escuchar hoy. La diferencia sería que hoy nuestro avañe'e está arrinconado fundamentalmente en la zona rural y en barrios humildes y sufre además un empobrecimiento paulatino.

Pero todo esto no le quita méritos ni rango de idioma y su total suficiencia para la comunicación en la vida de estos días. Otro dato interesante es que en otras provincias de frontera, como Formosa y Misiones, que son jóvenes y tuvieron importante contribución de correntinos en su población, y también de paraguayos, se puede encontrar la convivencia de las dos formas de guaraní. Y a pesar de que no se da en la misma proporción en una y en otra, lo llamativo es que no aparecieron las formas transicionales como resultado de la mezcla de las dos como suele ser la regla en las zonas de fronteras.

En efecto, o se habla de una manera o se habla de la otra lo que en definitiva nos está diciendo que no hubo suficiente tiempo para que eso ocurra ya que el cambio fue relativamente reciente. Por otro lado, en el norte de nuestra provincia de Corrientes, el río Paraná se alza como un límite tajante entre nuestro guaraní y el paraguayo sin medias tintas en ambas orillas. Y esto, no se compadece con los antecedentes fundacionales de la época de la colonización española en nuestra región. Si Asunción, una de las ciudades más antiguas de la colonia, fue la ciudad desde donde partieron los que fundaron Corrientes y esta fue pensada para que se convirtiera en cabeza jurisdiccional de un amplio territorio que incluía a la misma Asunción y a todo el Guairá, y pese a que eso no llegó a concretarse la mancomunidad duró muchos años, como no habría una lengua común o al menos que estas fueran muy similares.

O en realidad existió y el guaraní que se habla en Corrientes es la expresión superviviente de un guaraní común y que los hechos de la historia reciente antes mencionados los hicieron diferentes. Lo más probable es que así fue o sino no se entiende la existencia de dos tipos de guaraní en una región no muy extensa y con una historia común. A no dudar, el guaraní correntino es la forma más primitiva del guaraní de toda esta región, que incluye según estos antecedentes a gran parte del actual Paraguay. Otro dato que también abona esta idea, y que algunos historiadores de la época de la conquista y la colonia han escrito, es que la nación guaraní abarcaba un muy extenso territorio que iba desde el Amazonas hasta el Río de la Plata y desde los ríos Paraná y Paraguay hasta el Atlántico, y que dos guaraníes de regiones muy distantes podían llegar a entenderse bien debido a las pocas diferencias en la pronunciación y la sintaxis de sus lenguas. Más aún, los primeros en estudiar la gramática y hacer diccionarios de la lengua guaraní fueron los misioneros franciscanos y luego los jesuitas a finales del 1500 y principio del 1600 y se basaron en la forma que se hablaba en las reducciones de nuestra región y no hacen ninguna mención ni distinción de dos tipos de guaraní, como lo hacemos hoy.

Si hoy preguntamos a un paraguayo si habla guaraní, y por guaraní nombramos al avañe'e, éste no atina a una respuesta inmediata sino que corrige el nombre porque esa forma de llamarlo al guaraní no le resulta familiar. Sin embargo, un análisis detallado y completo muestra que ambas variedades del guaraní tienen más similitudes que diferencias y que sus estructuras gramaticales y sintácticas son idénticas. El guaraní paraguayo ha ido incorporando los neologismos, los modismos y los giros idiomáticos que su dinamismo y desarrollo le permitieron, aumentando su distancia con el correntino. El guaraní correntino en cambio no gozó de ese grado de desarrollo en el último siglo; al contrario, se fue empobreciendo y muestra evidencias de un mayor sincretismo con el castellano, todo lo cual denota los efectos del transcurso de los siglos y de la imposición del castellano como rasgo de civilización.

Por último, es prioritario encarar la revalorización del guaraní correntino con un enfoque científico y especializado. Esta tarea, que ya no acepta dilaciones, debe empezarse por reconocer e incorporar los meritorios trabajos individuales de varios de nuestros hombres estudiosos y autodidactas que amaron y estudiaron nuestro guaraní. Esta tarea que ya concluyeron nuestros hermanos paraguayos con su propia variedad no admite copia directa porque constituiría un error. Nuestro guaraní debe alcanzar rango académico para que pueda ser enseñado en las escuelas. Cada vez que escucho a un joven hablar avañe'é, siento que en él descansa las esperanzas de sobrevida de nuestra lengua ancestral, hasta ahora sólo por mérito propio y a pesar de todo.-
*Médico genetista del Centro Nacional de Genética Médica. Docente de la Facultad de Medicina de la UBA.


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