TESTIMONIO
Historia de Mirta Clara
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A continuación se transcriben fragmentos del testimonio dado por Mirta Clara y que fuera recopilado en "Pájaros sin Luz. Testimonios de mujeres de desaparecidos". Noemí Ciolaro. Editorial Planeta.1999
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"Alrededor del 9 de junio de 1971 me integro al peronismo en la Universidad. A la par me contacta un compañero, un gran amigo de los primeros años en la universidad, de esos que uno se había "enamorado" unilateralmente. Me habla muy seriamente para ingresar a la lucha armada. Siempre temí la violencia. Creo que lo mínimo fue tirarle los pelos a mis hermanos. Creo que lo máximo fue que incidía la politización en casa y los recuerdos del 16 y 17 de setiembre de 1955. Esas mañanas, tocaban la puerta del consultorio de papá y salía a ver quién era... Eran mujeres tenían a mi papá como un padre, muy familiar – llegaban desesperadas porque tenían sus hijos en la conscripción y temían por sus vidas- Buscaban amparo y consuelo. A la vez los aviones de la Marina estaban bombardeando desde temprano el sector de los tanques de Gas del Estado en el Puerto Marplatense - los trabajadores se defendían -. Los hongos de nubes de humo se veían por las ventanas. Mi madre le decía a papá que nos fuéramos de la casa pues vivíamos a siete cuadras de la Estación del Ferrocarril. Los trabajadores "ferrucas" resistían atrincherados en las máquinas y cabinas de señales, sus puestos de trabajo y los milicos amenazaban con bombardearlos. Era la hora del almuerzo. Los milicos habían cortado la luz en la ciudad y el clima era de zozobra para los cuatro niños que escuchábamos. Tenía siete años. Mi padre se negaba a dejar de ser solidario con la gente que lo necesitaba. Habían declarado Emergencia sanitaria y él estaba de Guardia en el hospital por si se necesitaba sangre...En esa discusión era muy difícil alinearse pues mamá tenía razón y papá también!. Todo ello lo recordé largos años y en aquel momento más, en la década del 70. Me parecía que la persistencia del sufrimiento de millones de personas por la proscripción del peronismo, las luchas de la resistencia de los trabajadores y sus familias, tanto hambre y condena desatada por militares gorilas y tanques en las puertas de las fábricas para apalearlos...Si esas formas de lucha no eran suficientes para dar vuelta la tortilla se podía llegar a buscar alternativas más eficientes como estaba desarrollándose en otros países hermanos latinoamericanos".
PERSECUSION
"La persecusión a nosotros tres (Mirta, Néstor y la hija mayor de ambos, Mariana), en particular comenzó en La Plata. Primero fue C.N.U. - Concentración Nacional Universitaria – comandada por Patricio Fernández Rivero. En el ´70 había conocido al Flaco. A veces se encontraban en algún café y discutían de política. Lo respetaba a Néstor por su valentia".
"En diciembre de 1974 fueron a buscar al Flaco a su trabajo al Ministerio de Educación. Una patota de C.N.U. Un horario que sabían que el Flaco tenía que estar. Él llegó tarde. Era el anuncio de que volverían. Tuvimos que dejar nuestra casa porque no sabíamos cuánta información exacta manejaban sobre nosotros. Propuse irnos a Mar del Plata a la casa de mi padre. Lo que no recordé en ese momento fue que en un viaje años atrás, nos encontramos en el micro con Patricio Fernández Rivero. Él iba para allá y preguntó por qué viajábamos. Contesté que allí vivía mi padre. En abril de 1975, una mañana muy temprano tenía a Mariana en brazos. Iba a prepararle una mamadera. Mariana lloraba. De pronto un gran ruido de puertas y violencia. Ante nosotras, jóvenes de civil con vaqueros y pullóveres de marca portaban armas largas apuntándonos en la cocina de mi casa. Quedé paralizada. Mariana calló su llanto. Preguntaban por "Ricardo Sala" y por Víctor Hugo Kein. A tientas les contesté que no había ningún Ricardo Sala ni otra persona. Me creyeron!!!. Recorrieron la casa de mi padre que era de dos plantas, habitación por habitación. Mientras, me trataba de recuperar aferrando a Marianita. Silabeaba. Me inquirieron varias veces si yo no había estado en La Plata. Tartamudeaba que no".
HUIDA
"Se identificaron como del Ministerio de Defensa. Tenían unos plásticos amarillentos. Dijeron que no intentáramos hablar por T.E. porque estaban cortados. Y se fueron.! Por minutos no sabía qué hacer. Llegó el Flaco tras ellos. Huimos!! Llegó el tiempo del terror para toda mi familia, no sólo para nosotros. No se acabó ahí. Fueron a la casa del Flaco en Berazategui vestidos con uniformes azules y ametralladoras, en operativo comando. Cuando se estaban llevando al hermano del Flaco muy parecido a él, les dice que nosotros no estábamos ahí. Uno de ellos grita: "Entonces es la hija de remilputa que nos mintió!!!".
"A través de los puentes organizativos nos dan dos posibilidades: ir a Tucumán o ir al Chaco. En esta provincia estaba mi amigo Andrés, que me había contactado al principio. Ahí, junto a él se abría nuevamente una esperanza. Como ser humano hacía la vida mucho más fácil. Decidimos irnos. Nos fuimos con Mariana. Nos instalamos en Resistencia donde se produce un fenómeno contrastante: estábamos desinsertados, no conocíamos a casi nadie , todo parecía extraño. A la vez nos asentamos en una casa que el Flaco se dedicó a arreglar. Cambió los pisos. Pintó las paredes de blanco y las puertas de verde oscuro. Era una casa muy linda en una villa, cerca del Club Chaco For Ever con un terreno atrás lleno de árboles, con un jacarandá pleno de colores en medio de un cielo despejado, mangos que hacían de contraste, un placer cerca de la primavera. Paralelamente, en ese proceso el Flaco se inserta más rápido. Comienza a militar en el Partido Peronista Auténtico".
SABIA QUE ALGO PASARIA
"Me quedé embarazada de Juan Andrés. Nuevamente a la espera de nuestro hijo. Tenía que ser varón ésta vez, decía el Flaco. Al mes nos detenían! La caída de la ilusión más estruendosa para nuestras pequeñas vidas!!".
"En ésa época la evaluación política de la Conducción Nacional de Montoneros indicaba que teníamos que producir un hecho que fuera lo suficientemente gravitatorio que golpear al Gobierno de Isabel y las Fuerzas Armadas para colocarnos en una situación de Ofensiva Estratégica. Para ello deciden la toma del Regimiento 29 de Monte de Formosa. Regimiento de frontera que actuaba ante las necesidades más perentorias y cotidianas de la población. Fue la 1ra. operación contra una unidad militar, muy conmpleja en la que participó gente del Norte, de Sante Fe y de Capital Federal. Yo sabía que algo iba a pasar pero no sabía qué era ...Aquella tarde estaba en la casa, a las cinco de la tarde....prendí la radio tan peculiar donde se entremezclaba los discursos de Stroessner junto con una propaganda de "Miss Ylang" junto con el chamamé y cuando escuché la noticia del copamiento quedé absorta. Pensé mecánicamente que había sido una acción del PRT-ERP... Fue un día trágico, catastrófico en el que fallecieron compañeros peleando con soldados formoseños que defendieron a muerte esa unidad de frontera. Las evaluaciones por parte de la Conducción fueron negadoras, responsabilizando al compañero conscripto que iba a permitir el paso aliado de fuerzas fuera de foco. La concepción de guerra revolucionaria estaba definitivamente agotada".
"El 9 de octubre de 1975 iba a salir a buscar a Mariana que estaba en una guardería cuando fui detenida. El Flaco no estaba pero llegó al instante. Cinco tipos de civil vinieron a detenernos. Así como cuento que estábamos viviendo casi plácidamente, éramos el objeto de visualización de varios polícías de la manzana. Les llamaba la atención que una pareja joven con una criatura hubiera ido a "buscar trabajo" al Chaco!".
DETENCION
"Nos detuvo la Brigada de Investigaciones del Chaco del Gobierno de Bittel. Fue el único que al llegar el triunfo de 1973 no modificó el aparato policial siniestro aliado con la dictadura militar anterior en la provincia. Permanecimos detenidos - desaparecidos hasta noviembre de ese año estando permanentemente interrogados por distintos sujetos, entre ellos los militares de Corrientes. Estaba embarazada de un mes y medio. El Flaco se los recordaba permanentemente para que no me torturaran. Para ellos no era un obstáculo. Nos atormentaron con que tenían a Mariana, era la mayor interrogación de ellos dónde estaba ella. Hacían simulacros de fusilamientos, me querían hacer optar entre seguir con la tortura o violarme. Estaba en un camastro, desnuda y por la venda alcanzaba a ver a uno que se desplazaba cebando mate a los otros . Picaneaban, dirigían la tortura y uno les cebaba mate!!!. El Flaco me comentó después que cuando se dio cuenta que se bancaba la tortura, no le importó más. Lo único que quería era beber agua, comer pues tenía mucho días sin que le permitieran probar bocado y quería apoliyar".
"La última vez que lo vi (a su esposo) fue en el locutorio de visita en la Alcaidía de Resistencia. Era el 31 de diciembre de 1975. Las seis de la tarde. Habíamos insistido tanto al Jefe del Penal con que nos permitiera ver, que cedió. El Flaco apareció empilchado por los otros compañeros. Le habían lustrado los zapatos para que estuviera presentable. Todos los muchachos y muchachas vivieron ese instante de encuentro amoroso con gran pasión. Éramos la parejita del penal.¡Tenía un vestido rosa, con florcitas, fresco y precioso que me había enviado Cristina García. Lo lucía orgullosa con la panza de tres meses que el Flaco se afanó en acariciar. Nos besábamos y él abrazaba a su hijo en esa dimensión de piel inconmensurable. Siempre me decía que "tener hijos con una mujer era una cuestión de piel ".
TRASLADO
"En mayo de 1976 nos trasladan a Formosa por separado y sin saber ambos que estábamos viajando en el mismo instante y por la ruta y bajo órdenes clandestinas de los militares. Esa mañana, 7 de mayo de 1976. un militar se pasea por el pasillo de la alcaidía preguntando una por una quién era. Cuando me ve, pregunta cuánto tiempo de embarazo tenía. No era la primera vez que lo hacían y temblaba. Cristina Mura, compañeraza de izquierda al saber de mi situación, ella también embarazada de Lucía, me había enviado desde Capital Federal una vacuna Rogam por problemas de histocompatibilidad que se podía presentar entre el Flaco y yo para aplicármela en el momento posterior al parto. Había eludido la incomunicación del Penal. Así que tenía una preocupación por áquellos interrogatorios, no tenía asegurada una respuesta del Juez, Luis Angel Córdoba para el traslado a un hospital, el parto y la aplicación de la vacuna. Efectivamente, vienen a buscarme en esa mañana para ser trasladada, dicen que es para el Hospital Perrando. Quise creerles y salí. De pronto, tres sujetos que hablaban en voz baja, me metieron en un auto de civil y me llevaron a un cruce, al Triángulo, lugar de división de las rutas a Formosa y a Corrientes. Cuando vi el despliegue de milicos, sentí horror y me volví a preguntar por qué éramos tan peligrosos para esos monos. No terminaba de darme cuenta que éramos" los más peligrosos" para el otro!."
EL PARTO
"El proceso de parto se desató en el camino. Bastó sentarme en esa catramina en una madera, en una ruta poceada que hacía saltar para que empezara con las contracciones dominada por un miedo atroz de qué era lo que iban a hacer conmigo. Había dos personas que viajaban también. Les pregunté quiénes eran: presos comunes que eran llevados al Regimiento 29 de Monte a Formosa.! Escuché eso y cundió el pánico! Pensé que me iban a volver a torturar. Preparame y decirme en silencio" que no conocía a nadie, que no sabía nada!" fue tormentoso. Los dos presos comunes sacaron sandwiches de milanesa de sus bolsitas y me convidaban. Con lo que me gustan las milanesas! No me entraba ni una miga. Les pedí que llamaran al chofer porque iba a parir. Golpearon como si fuera a parir. Vino un chabón con andar cansino a ver qué era lo que pasaba. Le dije que me llevara a un hospital urgente!. Me dijo que no sabía quién era ni adónde me llevaban, sólo tenía que trasladarme a Formosa. Agregó: "Quédese tranquila que si llega a parir. le hago el corte del cordón umbilical aquí". Lo dijo tan convencido que creí que me infartaba".
"Nos llevaron a un Alcaidía que era una casa pequeñísima. Me bajaron en medio del calor abrumador en la hora de la siesta Formoseña. Empezaron a llamar los milicos por T.E. para saber qué hacían conmigo. A preguntarle a la policía provincial. No. A la Policía Federal. No Al Regimiento 29 de Monte .Sí!. A esa altura estaba tan agotada y dolorida que pedí agua y que me dejaran ahí. Me dejaron! Me metieron en un calabozo. Me dormí, me desperté porque sentí que perdía el tapón. Los gritos míos atrajeron a la celadora. Ella llamó a la Directora. Peor. La identifiqué como la mina que había estado presente cuando una compañera perdía su embarazo en ese lugar y no había hecho nada para auxiliarla. Así que la conversación fue tajante. Me preguntaba desde la puerta cuántas contracciones tenía. Le dije con precisión que ya paría. Dio la orden de envío a la Maternidad. Ahí fui junto a una celadora armada hasta los dientes. Yo no estaba ni para llegar a la esquina. Una partera y una monja vienen a revisarme. La monja llevaba la batuta en el interrogatorio. Preguntaba si era comunista. No. Si era de las Ligas Agrarias. No. Y entonces, por qué estaba? Por averiguación de antecedentes Se paró "a sor" húngara y anticomunista. La partera afirmó que no estaba para parir. Se fue. A las ocho y media de la noche se rompe la bolsa. A los gritos se lo digo a la celadora Se olvidó que tenía que custodiarme y se fue a buscar a la partera. Por suerte! Llega la partera chancleteando. Estaba en su casa cuidando sus gallinas y así llegó!. Me dice que me levante y que vaya a la sala de partos. Yo pujaba porque Juan nacía. Le dije que no. Me dijo que sí. Me levanté de la cama y con la mano agarrando la cabeza de Juan que se iba abriendo, me fui caminando a la sala de partos. Le pedí que me hiciera una episiotomía. Me dijo que no, que esas eran prácticas de los médicos del "sur". Ahí se produjo el desgarro. Hija de remilputa! Juan nacía , hermoso pero sin llorar. A la partera le gritaba señalándole que mi hijo no lloraba .Le pegó un sopapo y Juan reaccionó .Nacía con doble cordón de cuello y le faltaba crecer sus uñitas .Se había adelantado .Era el triunfo de la vida por sobre todo lo que le había pasado. El pudo más!. Me quedé largas horas después mirándolo, embelesada y le hacía pruebas neurológicas a mi alcance para saber si estaba bien..Hasta se defendió de una posible ictericia que nunca llegó."
NUEVO TRASLADO
"Un día, abren la puerta y entra la celadora con Mariana! Mi nenita! Se lleva a Juan porque estaba mi madre que había venido con mi tía a visitarnos. ¡Qué alegría poder abrazarnos con Mariana y besarnos y jugar ambas dos como si nada hubiera pasado! ¡Las emociones se colaban como querían!. Mariana tenía en sus manos unos chocolates con un papelito que decía que la familia Machi me los mandaba. Mis amigos atravesaban las rejas y la incomunicación para hacerme llegar esos tesoros. Duró poco pero fue una inyección para el sentimiento de paria que tenía".
"Un mes y medio después, nos vuelven a trasladar sin saber el Flaco, por un lado y a Juan y a mí, por el otro. El Flaco alcanza a verlo por la mirilla del coche celular. Me ve salir a mí de la Alcaidía y en los brazos, el bebé que él tanto quería ver y tener. Cuando llega a la Cárcel de Resistencia, le cuenta a los compañeros con gran fiesta lo que vieron sus ojos. Había podido mirarlo desde lejos con su mantita, envuelto en los brazos. No quedó un solo compañero sin saberlo. Las condiciones se endurecían más para él. Lo habían amenazado y torturado por el camino a Formosa, reiteradamente que era boleta. Sabía que tenía sus días contados. Comenzó a decir que él moriría como Evita y el Che, a los 33 años".
"En noviembre de 1976, las celadoras avisan que hay orden de traslado para casi las cincuenta compañeras que sobrevivíamos en Resistencia. Juan era un bebé muy tranquilo. Esa mañana se alteró. El movimiento nuestro llevando los monos-era una manta con las pocas pilchas que teníamos- era de velocidad al ritmo que marcaban los demás. El recuerdo de llegar al locutorio con Juan en los brazos y ver decenas de mis queridas compañeras de cara a la pared, manos atrás, esposadas y vendadas bajo la custodia de milicos armados me hizo temblar. Trelew se escurría en la asociación. Me esposan y me vendan mientras Juan está en los brazos. Las otras compañeras embarazadas estaban apartadas. Un hombre me pregunta en medio del descampado qué edad tenía Juan..Ingenuamente le contesté que seis meses y medio. El monstruo me lo arrancó de los brazos y no lo vi más. Estaba desesperada y gritaba cómo se llamaba y dónde estaba mi familia. Me empujaron hacia un lugar... era un avión. Ahí reencuentro sentadas tipo Buda, encadenadas a mis compañeras de prisión .Me voltean como a ellas y empieza el suplicio del viaje, sin amortiguación de ruidos , ensordecedor .Los milicos-penitenciarios nos gastaban con que nos llevaban a la Cordillera para tirarnos .Cuando se me acercaban les preguntaba dónde estaba mi hijo y se frenaban. Cuando llegamos a algún lugar ... nos empezamos a enterar que era Devoto.Nos empezaron a requisar. Lloraba y preguntaba por Juan".
"Zulema Maciel, la madrina de presidio en cana en Resistencia vio llegar en pocas horas a Juan, su ahijado . Rápidamente clamó al Jefe de la Alcaidía que se comunicara con mi familia. Y le avisara. Eso hizo una semana después de llevarlo a la Guardería del Ministerio de Bienestar Social de la Provincia. Al viajar mi madre y mi hermana a buscarlo, la Directora de la Guardería se sorprendió y le señaló a Juan diciéndole.que si no iban , ella se iba a quedar con él porque era tan "blanco y rubiecito a diferencia de todos los otros chicos" .
NOCHE DE TERROR
"El 12 de diciembre de 1976 a la hora de la siesta del domingo, un miembro del Servicio Penitenciario General, Casco que era quien amenazaba con que lo iba a fusilar al Flaco le dice que tiene que preparar sus cosas para traslado La burocracia penitenciaria tenía sus leyes. Los fines de semana no se efectuaban traslados. Néstor le dijo: "Lo único que pido es que me dejen hablar". Néstor volvió al pabellón y les comunicó a los compañeros que lo iban a sacar. Ellos se negaron a que saliera, hubo gritos. Ante la protesta los guardias amenazaron con que camiones del Ejército rodeaban la cárcel e iban a entrar. Ante esta situación tan límite Néstor explica a los compañeros que si no salía los iban a masacrar a todos, que los militares iban a entrar a la cárcel y hacer un desastre .Mientras ellos hablaban, los Penitenciarios iban llamando a otros detenidos entre los que estaban el "Pato" Tierno- Patricio Tierno -, Carlos Duarte, José Luis Barco, Omar Franzen, Mario Cuevas, Manuel Parodi y Julio Pereira. Cuando se despiden se dan una abrazo con los compañeros. Néstor se sube en un banquito. Les habló a todos los muchachos de los pabellones. Era una estructura carcelaria de hall central y en sus flancos, pasillos donde estaban las celdas. Todos tenían rejas y escuchaban. El Flaco les dijo que ellos, los compañeros que venían a buscar morirían pero que muchos de ellos iban a vivir. Les pidió que les transmitan a sus hijos y a todos los hijos por qué ellos luchaban y porque morían. Que los llevaban para matarlos pero que no se preocuparan que algún "mordiscón" les iba a dar –bromeaba -. Les recordó que queríamos la liberación nacional y social, gritó con su voz al alto "Patria o Muerte" y comenzó a retirarse del mundo, silbando entre todos "La Marcha Peronista".
"Esa noche fue de terror en la cárcel: los bailaron, les pegaron, los ensangrentaron. A Néstor lo metieron en un calabozo –cuenta Mario Mendoza, otro ex-detenido que estaba en una celda contigua donde veía lo que les hacían - y lo sacaron a la madrugada junto con los otros jóvenes. El Flaco estaba desvanecido , ya no hablaba , ya no podía responder a los llamados de solidaridad de Mario .Los cargaron como bolsas en una larga patrulla de camiones militares . Los llevaron por la ruta 11 hacia un descampado que fue Margarita Belén con el "yeite "de que eran trasladados a Formosa, como si fuera un traslado a otra cárcel. El convoy era comandado por el ex -Mayor Athos Reneé y otros. En primer lugar lo bajaron al Flaco y lo colocaron en un auto, atado, esposado y a menos de cien metros el ex – Teniente Primero Luis Pateta apuntó a la cabeza y lo ejecuta con un disparo de Itaka que le destroza la cabeza.Para que no quedaran dudas de que él moriría sí o sí. El 22 de noviembre había cumplido 33 años".
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