SECCIONES

PORTADA
POLÍTICA
ECONOMÍA
SOCIEDAD
UNIVERSIDAD
OPINION
ESPECIALES
HISTORIETA
MOMARANDU

SUPLEMENTOS

Suplemento de Cultura y Espectáculos Suplemento de Deportes Poesía, arte y literatura del Mercosur Galerías de fotos

CONTACTOS

CORREO DE LECTORES
ESCRÍBANOS
Sociedad Corrientes Sábado 12 de agosto de 2017 
A DIEZ AÑOS DE LOS DERECHOS DE PUEBLOS ORIGINARIOS
“La raíz cultural del mapuche siempre fue reivindicada y de muchas maneras“
(Por Facundo Sagardoy para momarandu.com) Al cumplirse 10 años de la firma de la Declaración de los Derechos de los Derechos Indígenas, los conflictos en torno a la restitución de títulos de tierra a comunidades originarias se agudizan en el sur del país. Entrevistada por momarandu.com, Maitén Cañicul, joven comunicadora y referente mapuche, habló sobre el presente de su pueblo y el reconocimiento de su legado

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Se emplean 700 camiones para trasladar arroz al puerto de Buenos Aires
NEA: Para Nación subas en energía estuvieron por encima de costos mayoristas
Por reclamo gremial no se abona peaje en puente Chaco-Corrientes
Foro de Inversiones Turísticas Iberá 2017: en busca de inversores respetuosos de la naturaleza
Presentaron embarcaciones de última generación de Prefectura destinadas al NEA
La legislación internacional, al igual que todo tipo de norma de protección integral ajustada a las necesidades históricas y actuales para el ejercicio de los derechos de los pueblos y comunidades originarias son herramientas indispensables y de uso obligatorio desde hace una década. Este conjunto de normas es producto de luchas en todo el mundo contra la desigualdad en el acceso a la tierra y la irregularidad a la cual pueblos y comunidades son arrastrados por causas de necesidad en la sobrevivencia y el olvido que abona hoy a un conflicto social de suma importancia para vastas extensiones de población. Lejos de la humillación y la vergüenza, cerca de sus raíces, cada vez son más las personas que, en todo el país, al indagar su pasado, analizar su presente y proyectar su futuro, profesan sobre sus huellas rasgos inalterados de sus ancestros originarios y entienden que pujar en su contra es intentar alterar la naturaleza de su diversidad y aspirar al fracaso.

Al cumplirse diez años de la firma de la declaración de pueblos originarios, entre casos de violencia en las capitales y pueblos cordilleranos, marchas hacia oficinas estatales en las provincias del sur y del litoral por la restitución a las comunidades indígenas de los derechos legados por sus antepasados, momarandu.com consultó a Maitén Cañicul Quilaleo, referente del pueblo mapuche, uno de los más combativos que en el país que reclama sobre la emergencia en el presente del pueblo indígena y contra los procesos de negociación impuestos para reclamar sus derechos.

MOMARANDU: La regulación que el Estado lleva a cabo sobre el territorio nacional y las provincias entrama expectativas de desarrollo que son rechazadas por los pueblos originarios. Una vez más las comunidades se sienten desplazadas hacia un reducto de indiferencia. Pero ¿desde qué punto parte este rechazo?
MAITÉN CAÑICUL QUILALEO: Básicamente, hay que aclarar que el pueblo mapuche tiene un territorio ancestral.

El territorio ancestral que tiene el pueblo mapuche lo reconoce como Wallmapu. Esta extensión abarca tanto a Chile y a Argentina. Antes de la llegada de los Estados, no existían estas fronteras. En Argentina, esta extensión abarca desde la zona sur de Córdoba hasta Chubut. Estos territorios eran habitados y ocupados por el pueblo mapuche. Cuando la corona española llegó, la frontera se corrió al sur, desde el sur de Buenos Aires hasta Chubut. Durante ese tiempo, ese fue el territorio que habitamos. Lo ocupamos hasta que se creó el Estado Argentino, hasta mucho tiempo después, cuando el Estado Argentino emprendió lo que llamó la Campaña del Desierto, el genocidio realizado no solamente sobre nuestro pueblo, sino, también, sobre otros pueblos que habitaban el territorio que hoy se conoce como Argentina. El territorio es muy amplio. El territorio mapuche sí existe, y sigue existiendo. Desde La Pampa, Buenos Aires y Mendoza hasta Chubut, todas las provincias hacia abajo tienen pueblo mapuche, tienen presencia de comunidades históricas conformadas. Algunas han quedado como reserva indígena después del genocidio de Estado, otras se fueron reagrupando con el correr de los años. Por eso, si tenemos que hablar del territorio mapuche, tenemos que hablar de un territorio muy extenso, del Wallmapu, y yo vivo en Neuquén, en el sur de Neuquén, es decir, yo vivo en una porción del Wallmapu, bastante chica en comparación con lo que es nuestro territorio ancestral.

M: De acuerdo a las comunidades mapuche, la regulación del Estado nacional y las provincias traduce la continuidad de políticas de desplazamiento contra los pueblos originarios, violencia institucional hacia sus miembros o la permanencia de conflictos que amenazan su autodeterminación.
M.C.Q: En lo territorial, la situación del pueblo mapuche no difiere de la situación de otros pueblos del país: a las comunidades que han quedado después de lo que fue el genocidio de Estado, por lo menos en la provincia de Neuquén, se las conformó en reservas indígenas y se les dejó una porción de tierra que, claramente, no alcanza para las familias que habitan ese territorio. Hay que tener en cuenta que, con la amplitud de ese territorio, nos acorralaron en la Cordillera y en lugares áridos, de estepa, más secos que los que solíamos habitar cuando éramos pueblos libres.

M: De la Constitución Nacional y de las leyes reglamentarias referidas al reconocimiento de los derechos de los pueblos en Argentina se desprende que este año, 2017, es crucial para el proceso de restitución y devolución de tierras ancestrales. ¿Cómo llega este tramo de ejecución al pueblo mapuche?
M.C.Q: La situación de restitución y devolución de tierras casi no ha existido para el pueblo mapuche como entiendo que no ha existido para ningún pueblo en este Estado. Lo más avanzado que ha habido en los últimos años con respecto a las tierras fue la famosa Ley de Relevamiento Territorial, y hay que decir que aquí, en la provincia de Neuquén, fue donde más tarde se aplicó porque no se podía conseguir un acuerdo entre provincia, Nación y Universidad. Primero se pensó en la Universidad Tecnológica Nacional, luego el Estado Provincial no aceptó, y tuvieron que buscar otra Universidad, y creo que finalmente se terminó firmando con la Universidad Nacional del Comahue, pero la Provincia no firma las carpetas, entonces, Neuquén empezó más tarde el relevamiento. De ahí a hoy, las comunidades pueden empezar a aplicar ese relevamiento. Estamos muy cerca de los plazos que la Ley fija para terminar y las comunidades que han concluido el relevamiento, que han hecho sus carpetas aquí, en el sur de Neuquén, tienen carpetas que el Estado provincial no quiere firmar... y se pasan la pelota... que está en Nación... que está en Provincia; lo cierto es que sí, nadie quiere firmar. El Estado Provincial ha sido claro en ese sentido: ellos no quieren arriesgarse a responder por la tenencia o la titularidad de la tierra.

M: En este mundo de economía globalizada, y, por lo tanto, de administración globalizada de recursos y de territorios, desde tierras ancestrales ¿cómo interpretan los pueblos originarios su identidad?
M.C.Q: La recuperación de territorios que ha hecho el pueblo mapuche ha sido a base de la lucha y de la organización que se ha dado el mismo pueblo mapuche; luchas y recuperaciones históricas como la del Pulmarí. En esta zona, en la que vivo yo, hay recuperaciones a base de la comunidad Cuñinca, de la comunidad Cayun, de la comunidad Linares. Se han recuperado espacios territoriales. Nosotros lo llamamos reafirmación, porque entendemos que el WallMapu era el territorio que habitamos.

M: ¿Cómo se organizan hoy las familias mapuches para garantizar su permanencia en comunidades ancestrales determinadas por la lucha territorial y por el reconocimiento de sus derechos indígenas? ¿Es posible pensar en un florecimiento progresivo de las culturas originarias?
M.C.Q: Respecto de la participación en el trabajo, claramente en el relevamiento territorial estaba bastante explicado cuál iba a ser la participación de las comunidades. Sin embargo, acá se dió esa situación: sí participaron la comunidades pero sigue encajonado; y en el caso de las recuperaciones o reivindicaciones o reafirmaciones, por acción directa, claramente hay una participación de las comunidades y del pueblo, si no no podrían ser posibles.En cuanto a la permanencia en los territorios: como todas las poblaciones indígenas del país, tenemos una migración constante, hay épocas en las que hay más bajadas del campo a la ciudad y hay épocas donde también se está volviendo a las comunidades. Nosotros estamos como pueblo mapuche en una etapa en la que se está volviendo a las comunidades de origen. Desde el punto de vista cultural... respecto del florecimiento de la cultura de nuestro pueblo, creo que es evidente que la identidad cultural indígena, en general, no solo del pueblo mapuche, ha venido teniendo un rebrote, un resurgir de varios años a esta parte, y que hay muchos hombres y mujeres que ya no se avergüenzan de decir que son indígenas o que tienen su raíz indígena. A pesar de esto, no ha cambiado mucho el sistema en cuanto a educación, salud y en cuanto a la legislación tampoco. Nosotros seguimos viviendo en un estado de opresión cultural muy grande en los países más eurocéntricos de América. Pero aquí en Neuquén, siempre existió la raíz cultural, y la raíz cultural del mapuche siempre fue reivindicada y de muchas maneras. Hoy podemos decir con dicha que cada vez se nota más la presencia del pueblo mapuche en los centros urbanos y sobre todo la firmeza de los niños y niñas mapuches por reconocerse en su identidad cultural, por afirmarla y reafirmarla y por exigir que se respete.

Así son los procesos de lucha que llevan nuestros pueblos en distintos territorios, en tantos lugares como en los que existimos desde antes de la creación del Estado. Hace más de doscientos años venimos luchando contra la discriminación, el racismo, la fragmentación, sistemas impuestos de todo tipo, económico, social, político, de educación, de salud. Toda esa lucha que dieron nuestras abuelas y nuestros abuelos, claramente, no fue en vano; si no, no podríamos estar nosotros hablando hoy sobre la realidad de nuestros pueblos.

PUEBLOS EN LUCHA

En los últimos doce meses, el diálogo entre comunidades indígenas creció hasta llegar al Estado nacional. No obstante, mientras en el litoral del país el diálogo entre comunidades y el Estado se restringe a inundaciones por lluvias intensas o modificaciones sin consulta sobre el sistema natural y la administración territorial, el sur encuentra banderas alzadas contra casos de violencia institucional, desapariciones y la venta histórica de tierras y el exterminio de las comunidades originarias. Durante julio de este año y principios de este mes, agosto, casi media decena de ataques con patrones similares en puntos de conflicto por cierres de camino o construcciones privadas o semiprivadas dentro de las fronteras del sur fueron reivindicados a grupos de "resistencia", la mayoría de ellos asociados a casos originados en sitios en emergencia por su cercanía con zonas de vigilancia fronteriza.

Pero esta lucha originaria, librada sobre la permanencia del WallMapu bajo los límites territoriales trazados por el Estado argentino y el chileno y las provincias sureñas detrás de ambas fronteras, parece ir más allá. Organizados como trabajadores autodeterminados, campesinos, agricultores, pequeños productores, enrolados en sindicatos u organizaciones sociales o activistas, los pueblos originarios aguardan el reconocimiento de sus comunidades de procedencia ante un intrincado laberinto burocrático que atraviesa ambos países y sin puertas de salida hacia un presente inmediato.

VISIÓN EUROCÉNTRICA

Ocho años atrás, al estallar la crisis mundial, en su dimensión económica y financiera, y manifestar una profunda crisis civilizatoria principalmente en sus modos de organización de la sociedad y sus formas de producir conocimiento, la decadencia de un sistema hegemónico unipolar de intervención militar brutal para validar su condiciones de dominación, abrió paso a fuertes críticas a un sistema de poder calificado como una "fábrica de barbarie" y de políticas de vulneración a los principios fundamentales de convivencia de la Humanidad. En la base de este sistema de dominación se ubica la perspectiva eurocéntrica como fundamento ideológico y como forma de producción y control de la subjetividad de las sociedades.

De acuerdo a la socióloga peruana, doctora en Ciencia Política por la Universidad Federal Fluminense, Brasil, e investigadora de la Cátedra y Red UNESCO/UNU sobre Economía Global y Desarrollo Sustentable, Mónica Bruckmann, la producción y reproducción de la vida material de los pueblos y la elaboración de sus imaginarios están dominados por la idea de que la civilización occidental es el único modelo civilizatorio del planeta, y que todas las demás civilizaciones, sin importar su nivel de elaboración y complejidad, su grado de desarrollo o sus aportes a la humanidad, son consideradas apenas culturas atrasadas respecto al modelo impuesto. Bruckmann sostiene que la arrogancia de esta visión eurocéntrica no sólo justificó violentas formas de colonización y colonialismo sino que se convirtió en una barrera cognitiva que impidió a Occidente conocer y comprender la complejidad del mundo y las más antiguas e importantes civilizaciones del planeta. De esta manera, se despreciaron conocimientos milenarios, formas de organización de la vida y la sociedad no-occidentales, formas más humanas de relación con la naturaleza y la vida, sensibilidades estéticas altamente elaboradas, producción artística y cultural de gran importancia, aportes filosóficos e inclusive el denso pensamiento social producido fuera de los países centrales de occidente.

DERECHOS DE LOS PUEBLOS

En todo el mundo hay por lo menos 5.000 grupos indígenas compuestos de unos 370 millones de personas que viven en más de 70 países de cinco continentes. De acuerdo a la Organización de Naciones Unidas -ONU-, excluidos de los procesos de toma de decisiones, muchos han sido marginados, explotados, asimilados por la fuerza y sometidos a represión, tortura y asesinato cuando levantan la voz en defensa de sus derechos. Por miedo a la persecución, a menudo se convienen en refugiados, y a veces tienen que ocultar su identidad y abandonar su idioma y sus costumbres tradicionales.

En 1982, la Subcomisión de Derechos Humanos estableció un Grupo de Trabajo sobre Pueblos Indígenas que examinó los acontecimientos en el ámbito de los derechos de los pueblos indígenas y promovió la adopción de normas internacionales relativas a estos derechos. Asimismo, preparó un proyecto de Declaración sobre los derechos de los pueblos Indígenas. Finalmente, el Consejo de Derechos Humanos aprobó el 29 de junio de 2006 la Declaración sobre los derechos de los pueblos indígenas y recomendó su aprobación por la Asamblea General, que así lo hizo el 13 de septiembre de 2007. En esta carta, que esta semana cumple diez años de sanción, se establecen los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas, en particular su derecho a la cultura, la identidad, el idioma, el empleo, la salud y la educación, se subraya el derecho de los pueblos indígenas a mantener y reforzar sus instituciones, culturas y tradiciones y promover su desarrollo de acuerdo con sus aspiraciones y necesidades, se prohíbe discriminarlos y se promueve su participación plena y efectiva en relación con los asuntos que les concierne, incluido su derecho a seguir siendo distintos y a perseguir su propia idea de desarrollo económico y social.


Click para ingresar