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Sociedad Corrientes Sábado 18 de junio de 2016 
CENTRO EXPERIMENTAL DE CRÍA DE YAGUARETÉ
El porqué de la importancia de que Tobuna y Nahuel hayan podido aparearse

Algunos más, otros menos, saben que en el Iberá los yaguaretés reinsertados, Tobuna y Nahuel, finalmente se aceptaron, pero aquí lo interesante es saber por qué esto fue y es noticia, por qué es importante. Solo hay que recordar que la naturaleza tiene sus propios tiempos


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(Fotos: Karina L. Spørring - distintos momentos de la junta de Tobuna y Nahuel en el recinto grande del CECY)

Tobuna y Nahuel son los yaguaretés que se trajeron a nuestra provincia a través del Centro Experimental Yaguareté. Primero llegó Tobuna el año pasado y a comienzos de este año, luego de mucho trabajo para conseguir un macho de esta especie, llegó Nahuel.

Uno vez transcurridos los pertinentes períodos de cuarentena, ambos animales fueron ubicados próximos uno de otro con el propósito de que se reconocieran, se aceptaran y pudieran aparearse. En tal sentido había que esperar por el celo de la hembra. Sin embargo, en el mes de abril, los síntomas de celo de Tobuna no se manifestaron tan fuertemente como en meses anteriores (variación hormonal normal que puede modificar su fuerza entre los períodos), además, solo habían pasado dos meses desde la llegada de Nahuel al Centro Experimental de Cría de Yaguareté, es decir que para el momento del celo no tan potente de Tobuna, el macho Nahuel comenzaba a adaptarse a su nuevo hábitat..

Luego de pasar los primeros tiempos escondido entre el pasto alto de su perímetro, poco a poco comenzó a investigar las zonas más abiertas, es así que fue quedándose echado al lado de su corral ubicado en dirección al corral de Tobuna. También fue prestando más atención a los movimientos de la hembra yaguareté, comenzó a trepar las estructuras de madera y a pasar el tiempo en las tarimas altas.

Sin embargo, en el Centro nada puede quedar librado al azar, sobre todo cuando se intenta que estos dos felinos se junten. Para ello se diseñó un pasillo de junta dividido en dos partes con el fin de poder acercarlos paulatinamente. Los especialistas que trabajan con estos dos felinos, sostienen que es habitual y forma parte del lenguaje natural del cortejo, que haya agresión y peleas de breve tiempo entre ellos; sin embargo, en el caso de que estas peleas durasen más de lo común, el pasillo facilitaría la intervención para separarlos.

Así, el primer proceso de junta en el mes de abril se realizó exclusivamente en ese pasillo. Primero se los dejó ver mediando entre ellos unos 5 metros, después a través de una reja, hasta que finalmente se los juntó. Durante los primeros segundos hubo una breve, pero fuerte pelea la cual fue seguida por un tiempo de juego donde se buscaron mutuamente. Así, Tobuna y Nahuel fueron reunidos entre 2 y 3 horas cada día durante 3 días seguidos, no obstante, aunque interactuaron muy bien, los especialistas no observaron cópulas.

Sostienen que la falta de apareamiento, probablemente se debió al celo inusualmente débil de Tobuna y a la falta de adaptación completa de Nahuel a su nuevo entorno. Y aunque en esos momentos no haya existido apareamiento, el Centro considera que esta junta fue sumamente exitosa porque se logró la meta de que ambos felinos se conocieran, no existieron grandes peleas ni heridas y los dos animales demostraron interés y curiosidad hacia el otro.

Para fines de mayo, aparecieron nuevamente los síntomas de celo de Tobuna, y en esta oportunidad fueron mucho más fuertes. Se volvió a repetir paso a paso el acercamiento entre ambos felinos del modo descrito anteriormente y luego se los fue turnando para que entraran en el túnel a olfatear rastros del otro: paso muy importante para que cada uno reconociera el estado hormonal del otro. Esto fue reforzado por los especialistas, con intercambio de heces entre recintos los días previos a la junta.

Así fueron sucediéndose los días hasta que llegó el más ansiado: desde muy temprano Tobuna y Nahuel se observaban demostrando gran interés. La primera junta fue en el pasillo y cuentan los especialistas que trabajan con ellos, que ni bien se abrieron las compuertas que los separaban, se produjo la primera cópula y minutos más tarde, otra.

Como se notaba las ganas de ambos animales de moverse y jugar más libremente y al ya saber que no se agredirían, se decidió dejarlos en el recinto grande donde iban a tener mucho más espacio. A partir de ese momento pasaron cada día entre 8 a 9 horas juntos, y solo fueron separados por la noche para que comieran cada uno por su lado y por seguridad ante una posible pelea nocturna. Cada mañana Tobuna pasaba nuevamente al corral de Nahuel quien la esperaba atento en la puerta.

En total, se informa desde el Centro que fueron 15 días de junta y más de 120 cópulas.

Y ahora...bueno...ahora comienza un próximo paso que requiere de paciencia toda vez que no se podrá confirmar la posible preñez de Tobuna hasta poder observar la ausencia del próximo celo dentro de un mes y medio aproximadamente. En caso de que Tobuna no estuviera preñada, no sería un mal signo, solo se trataría de un proceso natural y se repetiría la junta.

Ahora bien, ¿qué hubiera implicado que Tobuna y Nahuel no se aceptaran? Pues que todo el esfuerzo realizado hasta el momento tuviera que volver a hacerse. Hay que recordar que traer a Nahuel fue un proceso largo y complicado, en primer lugar porque no quedan muchos yaguaretés en Argentina ni en el mundo, entonces quienes poseen ejemplares machos, no los ofrecen para proyectos con tanta facilidad; en segundo lugar porque tenía que ser un yaguareté que estuviera en cautiverio, toda vez que no es intención del Centro Experimental Yaguareté capturar animales silvestres que se encuentran en buen estado donde están viviendo, y un último punto es que el macho de yaguareté no tiene que tener parentesco genético con Tobuna.

En el caso de Nahuel implicó un estudio genético -coordinado por la doctora Patricia Mirol del CONICET- en el que se analizaron muestras de decenas de yaguaretés argentinos y que contó con el apoyo de la dirección de Fauna Silvestre de la Nación, de gobiernos provinciales, investigadores, expertos en la especie y Conservation Land Trust. Se recuerda que se había encontrado, antes de Nahuel, un yaguareté macho para Tobuna, pero ambos felinos resultaron estar genéticamente emparentados, por lo que ese yaguareté tuvo que ser descartado.

A estas alturas, lo destacable es que después de tanto tiempo de ausencia de esta especie en la provincia de Corrientes -desde 1950-, con esta junta ya se han cumplido 3 de los 6 pasos claves del Proyecto Yaguareté: 1) Llegada de Tobuna (mayo 2015) – 2) Llegada de Nahuel (febrero 2016) – 3) Junta exitosa (mayo 2016). Más adelante se aguarda poder celebrar el nacimiento de los primeros cachorros correntinos en el Centro de Cría de Yaguareté, la liberación de los primeros ejemplares y el nacimiento de las primeras crías en libertad en el Iberá.


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