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Sociedad Corrientes Sábado 14 de noviembre de 2015 
IBERÁ
Especies exóticas invasoras: cada vez más numerosas
A pesar de que el Iberá es un humedal muy extenso que posee en general un buen estado de conservación, no ha escapado al peligro de las exóticas invasoras, las cuales son cada vez más numerosas y con mayor cantidad de individuos. Una de ellas: los cerdos cimarrones, vectores de numerosas enfermedades

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El biólogo Sebastián Di Martino y el guardaparques Nicolás Medrano, ambos a cargo del programa de control y erradicación de exóticas en la reserva Iberá, advierten sobre la proliferación de las especies invasoras en la zona.

Los especialista explican que entre las más problemáticas se pueden citar al cerdo cimarrón (escapado de porquerizas de pequeños productores rurales), al ciervo axis (escapado de cotos de caza), al pino elliotti (asilvestrado a partir de semillas que se dispersan de las plantaciones forestales), al paraíso y la ligustrina (asilvestrados a partir de plantas ornamentales de sectores parquizados).

Los cerdos cimarrones son vectores de numerosas enfermedades (muchas de ellas transmisibles al hombre y al ganado) y se ha registrado que depredan crías de especies nativas como carpinchos, venados de las pampas y ciervos de los pantanos. Los ciervos axis transmiten enfermedades a la fauna nativa y son potenciales competidores por espacio y alimento de ciervos autóctonos como las corzuelas y venados de las pampas.

Los pinos elliotti invaden los amenazados pastizales, hogar de muchas aves en peligro de extinción (como el yetapá de collar, el tordo amarillo y los capuchinos) a los que reemplazan y hacen desaparecer. Además desecan los cursos y cuerpos de agua. Los paraísos y ligustrinas invaden las isletas de monte y selva y reemplazan a los árboles nativos, que proveen de refugio y alimento a la fauna que como consecuencia también desaparece.

Así, en el boletín informativo 26 del Proyecto Iberá, Di Martino y Medrano comentan que desde que el hombre comenzó a dispersarse a lo largo y ancho del globo, ha trasladado consigo especies animales y vegetales. Algunas fueron llevadas adrede, ya que son utilizadas por nosotros como fuente de alimentos, de medicinas, como medio de transporte, como mascotas, etc. Muchas otras fueron transportadas en forma accidental. A veces sucede que algunas de estas especies introducidas, pueden comenzar a vivir y reproducirse sin intervención del hombre, escapando a su control, estableciéndose en ambientes silvestres e iniciando así una invasión biológica. A estas especies se las conoce como exóticas invasoras y son causantes de graves problemas ambientales.

De hecho, se cree que su presencia es la segunda causa de extinción de especies a nivel global y se estima que la mitad de las extinciones documentadas de vertebrados en tiempos históricos ha sido causada por la presencia de exóticas invasoras. Cuando las especies nativas se extinguen y las exóticas proliferan los ecosistemas comienzan a funcionar mal y ya no pueden proveer con eficiencia servicios ambientales clave como son la provisión regular de agua de buena calidad, la purificación del aire, la prevención de inundaciones, la polinización, entre muchos otros.

Las especies exóticas invasoras producen también grandes pérdidas económicas y problemas en la salud humana. Se ha estimado que las especies exóticas invasoras producen pérdidas anuales por el valor del 5% de la economía mundial, es decir 1,4 trillones de dólares al año (240 dólares per cápita por año).

En el litoral de Argentina, por ejemplo, fue introducido en forma accidental el mejillón cebra (oriundo de Asia), el cual se ha dispersado por el río Paraná, donde invade y tapona cañerías de distribución de agua y desagües, debiéndose invertir decenas de miles de pesos en su control. El mosquito que transmite el dengue, del cual se han detectado numerosos casos en nuestro país, ha sido introducido desde África, de donde es también originaria la enfermedad. Las especies exóticas invasoras al eliminar y reemplazar a las especies nativas y al cambiar los paisajes que dieron origen a las expresiones culturales locales, producen también la pérdida de estas expresiones, las cuales van desapareciendo poco a poco.

Si las especies exóticas invasoras producen gravísimos daños ambientales, económicos, en la salud humana y en la cultura, ¿por qué son escasas las iniciativas para eliminarlas?. En primer lugar, porque la mayoría de estas especies se encuentran tan bien establecidas que su erradicación es sumamente costosa y por lo tanto inviable. En los mejores casos, sólo podemos intentar reducir sus números para así, minimizar los impactos que producen. Pero también es muy cierto que no todas las personas visualizan a las exóticas invasoras como un problema y no poseen una idea de conflicto asociado a estas especies. Incluso, pueden ser valoradas desde un punto de vista social, cultural y económico. Esto es muy notorio, por ejemplo, con ciervos colorados y salmónidos en Patagonia.

Por último, el control o erradicación de exóticas invasoras se lleva adelante a través del sacrificio de individuos, lo que genera reacciones de grupos defensores de los derechos animales y vegetales. En este sentido, todos los planes de control o erradicación de exóticas invasoras deben realizarse a través de métodos de remoción identificados como humanitarios, que no produzcan el sufrimiento del individuo a ser eliminado.

Para finalizar, ambos señalan que este ecosistema funcione de manera saludable depende de que no falte ninguno de sus componentes, pero tampoco de que ninguno sobre. El trabajo con exóticas invasoras es arduo y depende de la constancia de las actividades de control, tanto en esfuerzo como en continuidad a lo largo del tiempo. Una batalla dura y larga que debe ser abordada.


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