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Opinion Corrientes Sábado 11 de julio de 2008 
Ayuí o producción versus ambientalismo
(Por Fernando Laprovitta*) Una vez más en Corrientes, la supuesta dicotomía entre producción y ambientalismo toma ribetes exponenciales. Parecería ser que no se aprenden de los errores propios y ajenos para volver a la enajenación salvaje de los recursos naturales (de todos), de cara a una siempre desmedida búsqueda de rentabilidad (de muy pocos).

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Y digo supuesta dicotomía porque existen quienes se empecinan a catalogar a los “ambientalistas” como enemigos del progreso y opositores al desarrollo. Vaya anacronismo considerativo, puesto que desde esta posición lo que se pretende no es lograr impedimentos a la producción sino un progreso equilibrado y respetuoso de los recursos y un desarrollo esencialmente sustentable, ajeno a las superficialidades de lo simplemente metafórico.

Es por ello que el ambientalismo es inmanente del productivismo, entendiendo que no existe separación formal entre ambos, sino que uno es contenedor del otro. El ambientalismo mejora el productivismo, lo humaniza y lo proyecta eficaz y eficientemente hacia el futuro concreto, el de nuestros hijos y nietos.

La represa en el Ayuí, nos presenta una nueva trampa. La trampa del mito. Del mito aquel que nos convierte en provincia exitosa y nos posiciona en un contexto económico de vanguardia, del que dicho sea de paso, nadie puede garantizar su equilibrio temporal, hecho que marca la primera y clara luz de alerta a la hora de favorecer este tipo de emprendimientos.

Mito que al mismo tiempo nos lo presentan cual reto, en el que no existe opción o alternativa complementaria alguna, puesto que se transforma en un significado: el del éxito, el de una provincia pujante a escala visionaria ideal, aunque más bien se trate de una visión retrograda, a la cual y seguramente, lograrán revestirla de legalidad, aunque jamás de moralidad.

¿Cómo romper la lealtad cuasi religiosa a los preceptos capitalistas dejando primar la vida a lo largo del Ayuí? Impensable suponerlo, puesto que como significante, la represa del Ayuí, se transforma en un signo, lo que le confiere su carácter mitológico: el de la evolución económica de Corrientes, adornado de un sinnúmero de puestos laborales, los que son siempre tan efímeros conforme lo dicten la oferta y la demanda internacional por los comodities.

De allí que la represa del Ayuí, antes que en una represa en sí misma, se configura en un signo. El signo del “desarrollo”, que viene a materializar el camino de la prosperidad, en el que todo vale con tal de alcanzarlo, que banalmente puede asociarse a una moderna forma de hacerse millonario a costa de vender las joyas de la familia; cuestión que jamás será asumida por los impulsores de este tipo de proyectos, sean estos mercenarios u oprimidos inconscientes de los designios de las “manos invisibles” del voraz e insensible mercado que nos rige.

*fernandolaprovitta@yahoo.com.ar