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Opinion Corrientes Domingo 12 de mayo de 2018 
“REVALORIZAR EL SENTIDO PROFÉTICO DE NUESTRO SACERDOCIO”
A 44 años de la muerte del Padre Carlos Mugica
(Por Roberto Vallejos) En la noche del domingo 11 de mayo de 1974, cuando salía de la Iglesia de San Francisco Solano de Buenos Aires, un comando llenó de metralla el cuerpo de Carlos Mugica. Fue asesinado por su compromiso con los pobres y por no comulgar con los sectores fascistas encabezados por José López Rega

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Sectores éstos que se habían infiltrado –como ha sucedido en otras oportunidades, en el auténtico peronismo-. Carlos pertenecía a una acomodada familia de conservadores y sin romper sus lazos familiares, optó por los pobres antes que la vida acomodada y burguesa que las circunstancias les permitía disfrutar. Optar en ese entonces por los pobres era hacerlo también por el peronismo, y Carlos asumió también ese compromiso político pero supo declinarlo cuando esa expresión dejó de representarlo. Abandonó entonces el cargo que técnicamente dependía del Ministerio de Bienestar Social, ejercido por José López Rega, manifestando que “con los demás sacerdotes del Tercer Mundo acordamos que nuestra faena es desde el pueblo y en el pueblo”, para lo cual decidió con mayor compromiso que su prédica evangélica y compromiso con los pobres fuera en la Villa 31 de Retiro afirmando: “Son ellos, los pobres, los marginados, quienes nos han ayudado a revalorizar el sentido profético de nuestro sacerdocio”.

El periodista LUIS ALBERTO MURRAY dijo en l986 que “Carlos fue el más consecuente y reflexivo adalid del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo", al que definió como “un movimiento de Iglesia”. Surge de la orientación del Magisterio expresado en ese entonces en la encíclica Populoron Progressio, en los documentos de Medellín y en el documento de San Miguel de los obispos argentinos de entonces. También del cotidiano contacto con los sacerdotes obreros y los capellanes “villeros”.

Murray, que era amigo de Carlos, relata que pocos días antes de ser asesinado, renunció al cargo que tenía en Bienestar Social y que, reunidos en la redacción del matutino “Mayoría”, les hizo conocer el borrador, en lápiz, de su renuncia diciendo entre otras cosas, lo siguiente: “Sepa compañero ministro, que “Chupamedias lo soy solamente de nuestro Señor Jesucristo”. No pudimos discutirle uno sólo de los términos y nos inquietamos por su posible suerte”, agregó Murray. A los pocos días fue fusilado por la Triple AAA, brazo asesino también de la última dictadura militar.

Tenía jóvenes cristianos amigos que optaron por incorporarse a Montoneros.. El les manifestó “NO PUEDO APAÑAR LA VIOLENCIA CONTRA UN GOBIERNO ELEGIDO POR EL PUEBLO. NO PUEDO TOMAR UN ARMA. MIS ARMAS SON LA CRUZ Y EL EVANGELIO”.

CARLOS fue el primer mártir de este siglo. Le siguieron Monseñor Angelelli, sus dos scerdotes y laicos de La Rioja, Los padres Palotinos de Belgrano y seminaristas de esa congregación, las dos monjas francesas entre muchos casos horrorosos de intimación, detención y tortura ejercidos por las dictadura implantada el 24 de marzo de 1976 para favorecer a los ricos, enajenar el patrimonio nacional y oprimir a los pobres.

Han pasado 44 años de la muerte del Padre CARLOS MUGICA. Por un lado la pobreza ha aumentado vergonzantemente. Contrariamente a ello tenemos un Papa, nuestro querido Bergoglio, que asume a nivel mundial el liderazgo de la “opción preferencial por los pobres” como lo hizo Carlos y tanto sacerdotes, y monjas y laicos de la Iglesia católica. Cabe aquí preguntarse en qué medida los católicos argentinos somos todos constructores de una sociedad… de un sistema económico social reproductor de pobres cuando nuestra obligación de creyentes es la procurar una sociedad acorde a nuestra dignidad de Hijos de Dios, a que nuestra misión no pasa por declamar enseñanzas evangélicas sino practicarlas.